Itamaraty bajo la lupa por JORGE ELIAS

Atilio Berardi Hueda: la institucionalidad como eje de Itamaraty

EN EL LIBRO «A LA SOMBRA DE ITAMARATY», ATILIO BERARDI HUEDA AUSCULTA LA TRADICIÓN Y LA COHESIÓN DEL SERVICIO EXTERIOR DE BRASIL

Entre Argentina y Brasil existe un lazo inalterable. El que expuso en 1910 el presidente Roque Sáenz Peña: “Todo nos une, nada nos separa”. O el que utiliza a menudo Celso Lafer, canciller durante los gobiernos de Fernando Collor de Melo y Fernando Henrique Cardoso, cuando habla del Mercosur: “No es una opción, sino un destino”. Habla de Argentina, en realidad. En ese vínculo, a veces fuerte, a veces endeble, siempre sonó con estridencia una voz. La del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, más conocido como Itamaraty. Algo así como un poder dentro del poder, capaz de “saber renovarse” al margen de la coyuntura.

De esa premisa parte el diplomático argentino Atilio Berardi Hueda, cónsul general adjunto en ChicagoEstados Unidos, para explicar la dinámica del servicio exterior brasileño a través de un enfoque interactivo entre el realismo y el constructivismo, corrientes dominantes en la teoría de las relaciones internacionales.

En el libro de su autoría A la sombra de Itamaraty (Eudeba), Berardi abreva entre 1990, la presidencia malograda de Collor de Melo, y 2015, cuando promediaba la de Dilma Rousseff, también malograda, para reflexionar con registros históricos sobre la notable subsistencia de ese cuerpo como “eje de articulación de la política exterior”.

El principal logro de Brasil ha sido resistir el maniqueísmo de los planteos ideológicos en boga en estos años, dice Berardi Hueda en referencia a Itamaraty

Un rasgo singular que en la relación bilateral con Argentina va más allá de la afinidad entre algunos gobiernos, como los de Néstor Kirchner y Luiz Inacio Lula da Silva, o de la discrepancia entre otros, como los de Jair Bolsonaro y Alberto Fernández. Al margen de la coyuntura, Berardi Hueda, licenciado en ciencia política y relaciones internacionales y magíster en estudios internacionales, describe la coherencia desde los tiempos de José Maria da Silva Paranhos Junior, el Barón de Río Branco, canciller de cuatro gobiernos entre 1902 y 1910 cuyo apego a un régimen monárquico no le impidió sentar las bases de un servicio exterior profesional.

“En resumidas cuentas, concluye Berardi Hueda, concebimos que la institucionalidad funciona como la modalidad permanente del paradigma brasileño de política exterior en el período estudiado, salvo en circunstancias excepcionales como lo fueran los inicios de la administración Collor o algunas etapas del gobierno de Lula”. Señala más adelante: “El principal logro de Brasil ha sido resistir el maniqueísmo de los planteos ideológicos en boga en estos años, construyendo vías de proyección internacional que contemplan la geometría del poder mundial vigente en cada momento histórico”. Peso y contrapeso de un poder dentro del poder.

Jorge Elías

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