Rayos UVA y UVB: todos los recaudos para tomar lo bueno del sol

Por la Dra. Mónica Maiolino

Médica dermatóloga- Médica asesora de Dermaglós- MN 86473 MP 444334

Miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología

Miembro de la Sociedad Latinoamericana de Psoriasis

Enero 2018. La exposición a las radiaciones electromagnéticas que emite el sol son constantes y en verano los adultos y los niños están más expuestos por el aumento de las actividades al aire libre como  ir a la playa, jugar en el jardín, andar en bicicleta, pasear al perro o caminar al aire libre en un día nublado. Pero, ¿Saben realmente a lo que se están exponiendo? Hay ciertas consideraciones que hay tener en cuenta para poder tomar lo bueno del sol.

¿Por qué la piel cambia de color cuando se está expuesto al sol? Ello se debe a la radiación que estimula al cuerpo a auto protegerse y esto lo hace a través de un mecanismo en el que se produce la melanina (pigmento oscuro) que filtra parte de la radiación minimizando el efecto y es por esto que la piel se oscurece: como mecanismo de protección.

Distintas radicaciones electromagnéticas con diferentes longitudes de onda son emitidas por el sol. Dentro de éstas, encontramos las ondas que forman la porción de la radiación ultravioleta (UV). Sólo el 5% de la radiación solar que llega a la tierra es radiación UV, pero este 5% es muy potente y genera fuertes daños en la piel, si no se protege de la manera correcta.

No toda la radiación UV es igual, sino que se puede dividir en dos segmentos:

– UVA: Alcanza totalmente la superficie terrestre; broncean de inmediato, pero su resultado es poco duradero. Tienen la capacidad de atravesar el vidrio y penetran hasta las capas más profundas de la dermis, donde generan radicales que provocan alteraciones celulares y causan el envejecimiento prematuro de la piel (arrugas, manchas y falta de elasticidad), además de ser potencialmente generadoras de cáncer.

– UVB: Penetran menos que los UVA, pero son más reflejantes. El mayor porcentaje de este segmento es bloqueado por el ozono y por el oxígeno de la atmósfera pero al ser más energética, genera mayores daños. Esta provoca mayor efecto sobre la piel ya que inicia el efecto rápidamente y luego actúa con lentitud lo que le toma un tiempo más prolongado, dando el tono de “bronceado de la piel. Sin embargo, estos rayos son indispensables para la síntesis de vitamina D y se filtran fácilmente con gafas, ropa y protectores solares. Una exposición prolongada produce zonas enrojecidas, despellejamiento, ampollas, dolor y ardor.

Los UVA combinados con los UVB son la primera causa de melanoma.

Para prevenir el daño que pueden generar estas radicaciones y poder tomar lo bueno del sol, se recomienda:

 

  1. Colocarse el protector solar media hora de salir de casa, antes de llegar al lugar de entrenamiento o práctica, ya que la protección efectiva comienza media hora después de aplicado el producto.
  2. Si utilizás protectores solares en spray, en especial aquellos con base alcohólica,  debés  colocar el producto en lugares resguardados, ya que el viento puede  impedir que el producto alcance la piel,  o que éste se absorba muy rápidamente y la piel no quede correctamente  cubierta. Así se optimiza el producto y la protección es totalmente efectiva.
  3. Los protectores solares en spray no deben vaporizarse directamente sobre la cara. Su uso correcto es aplicarlos primero en las manos y luego en el rostro.
  4. Al colocar el protector solar, prestá atención a las manos, brazos, piernas, orejas, cuero cabelludo y todos los lugares que quedan expuestos fuera de la ropa. Los protectores solares en spray son óptimos para usar en estas áreas del cuerpo.
  5. De ser posible, evitá la práctica deportiva entre las 10 y las 16 hs., ya que es cuando la radiación UV alcanza su mayor intensidad. Y utilizá protector  solar aunque el día esté nublado, ya que las nubes permiten el paso de las radiaciones solares responsables de las quemaduras y daño cutáneo.
  6. Aunque la ropa clara se ensucia más, es la mejor aliada para la exposición al sol, ya que no acumula calor. Los gorros y viseras también son buenos amigos de los amantes del deporte.
  7. Si jugás al fútbol, recordá reaplicarte el protector solar en el entretiempo, después de hidratarte y refrescarte, justo antes de comenzar el segundo tiempo, para renovar tu protección durante el resto del partido.
  8. Si jugás al golf, usá sombrero de ala ancha en lugar de gorro y recordá aplicarte nuevamente el protector después de los 9 hoyos.
  9. En el caso de los deportes acuáticos en los cuales se tiene mucha exposición al sol, es sumamente útil contar con prendas livianas que no den calor y no retengan el agua.
  10. Si alguna vez te toca observar en lugar de practicar algún deporte, tratá de elegir tribunas a la sombra y acordate de llevar protector solar y un gorro para obtener una óptima protección.
  11. Se debe utilizar el mismo FPS, aún cuando ya tengamos la piel bronceada.
  12. Después de la exposición solar se recomienda utilizar un gel post solar para refrescar la piel y prolongar el bronceado. Tené en cuenta que el gel no reemplaza la humectación de la piel, por lo tanto, la piel debe hidratarse con emulsiones post solares que aportarán los nutrientes que la piel necesita.

Por último, para tomar lo bueno del sol se recomienda mantener la piel hidratada con cremas y geles post solares e hidratantes y beber líquido de manera constante para evitar la deshidratación por el aumento de pérdida de agua por el efecto del calor.

Para más información: www.dermaglos.com

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