Salud

Cómo atravesaron las personas mayores la pandemia

Se presentó en el Pre-congreso mundial de la IAGG (Asociación Internacional de
Gerontología y Geriatría) que se celebró de modo virtual los días 22 y 23 de junio
desde Buenos Aires).
De acuerdo con los resultados de una investigación realizada por la REDIP (Red
Interdisciplinaria de Psicogerontología de Latinoamérica) en 8 países de la región, a
través de una muestra de más de 6000 personas mayores, se comprobó que en las
mismas hay suficiente resiliencia para poder sobrellevar el confinamiento. Si bien una
minoría puede presentar agravamiento de síntomas previos y requieren contención,
quienes cursan un envejecimiento satisfactorio – la mayoría de la muestra- presenta
condiciones para atravesar esta adversidad.
Se destaca la Importancia de los vínculos y afectos cercanos: la familia como primer
núcleo de protección, con la cual han logrado sostener e incluso incrementar la
comunicación a través de diversos medios, también los virtuales que, en muchos
casos, constituyó uno de los nuevos aprendizajes al que accedieron en la condición
actual.
Han denotado una actitud reflexiva y el replanteo de valores acerca de la vida, la
posibilidad de espera, la importancia del autocuidado, como factores personales
protectores que fueron adquiriendo en el curso de su envejecimiento, fruto de la
flexibilidad frente a los cambios y desafíos que implica el envejecimiento y que les fue
permitiendo sostener resiliencia, es decir la posibilidad de poner en juego su
experiencia de vida, en la cual tuvieron que superar adversidades propias del paso del
tiemp y que ahora pueden aplicar.
El curso de la vida, al contrario de lo que se cree, a la mayoría nos va flexibilizando.
Es muy clara la presencia de la dimensión espiritual como reserva humana primordial
que, desde esta conexión más profunda, lleva a revalorizar vínculos, prioridades,
afectos, todas formas de sentir y de pensar que señalan riqueza interior y una
mayor comprensión consigo mismos, con los otros, con el entorno y desde ya, con
la situación adversa actual
Se destaca también la importancia de un contexto adecuado para un envejecimiento
saludable: un aspecto contextual a tener en cuenta en la muestra es que cuentan con
necesidades básicas satisfechas (clase media) y condiciones ambientales que lo
posibilitaron.
Además, se comprueba que, en las personas que previamente a la pandemia estaban
participando en grupos y que han continuado durante el confinamiento con el apoyo
continuado de profesionales, estos recursos comunitarios actuaron como ´tutores de
resiliencia´ para situaciones de adversidad. La pandemia fue una ocasión privilegiada
para las redes de apoyo generadas previamente con la coordinación de gerontólogos,

como se hizo en la Universidad Maimónides, donde se habían capacitado previamente
para el uso de las redes y tecnologías virtuales y para que se inicien en su utilización
aquellos que se habían mantenido ajenos por falta de oportunidad o temor. Este fue
uno de los aprendizajes que lograron, con la ayuda muchas veces de hijos y nietos, con
el agregado del enriquecimiento del vínculo intergeneracional.
Asimismo, en la Universidad se aprovechó la virtualidad para dar apoyo, orientación y
asistencia por parte de un equipo interdisciplinario a aquellos que lo requerían, aún
con el contacto a través del teléfono fijo en los casos en que no era posible con otro
medio.
Algo que ayudó a la conectividad de las personas mayores es el programa de provisión
de tablet por parte de organismos públicos, que incluye un breve curso de capacitación
Todo esto habla de la importancia para el logro de resiliencia en el proceso de
envejecimiento, sobre la base ineludible de condiciones socio-económicas-ambientales
adecuadas, de políticas que pongan en el centro a la persona y sus requerimientos y de
la capacitación de recursos humanos que armen y sostengan redes de apoyo, todo lo
cual, junto con las familias, representa a una comunidad que brega por un
envejecimiento saludable.
Es una ocasión educativa notable para la población respecto al envejecimiento:
considerarlos sujetos de derechos, respetar su diversidad y garantizar su participación
en la toma de decisiones. Y es la oportunidad para que las políticas públicas cumplan
con las indicaciones de la OMS para el Decenio 2020-2030 del Envejecimiento
Saludable. Esta debería ser una de las enseñanzas que nos deje esta pandemia: estar
preparados anticipadamente, en lo individual y como comunidad, para alcanzar ese
logro.

Dra. Graciela Zarebski especialista en psicogerontología y vice decana de la Facultad de
Humanidades, Ciencias Sociales y Empresariales de la Universidad Maimónides. Autora
de varias obras entre ellas el CME, Cuestionario Mi Envejecer. (MN 2050).

Periodista.Editora marcelafittipaldi.com.ar. Ex-editora Revista Claudia, Revista Telva España, Diario La Nación, Diario Perfil y revistas femeninas de la editorial

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