DICIEMBRE: un mes para cuidar nuestro cuerpo y mente

Llegó DICIEMBRE y con él el fin de año, los sentimientos se ponen a flor de piel y todos empezamos a entrar en la recta final de un ciclo.

La sensación de apremio y de que todo parece que va a terminarse en unos días nos tiene preocupados, angustiados y estresados. Los chicos con mucho que estudiar para aprobar las materias y poder cerrar el ciclo escolar, encontrar un lugar para irnos de vacaciones, organizar la cena festiva, los regalos, los chequeos médicos que no realizamos durante el año, el trabajo acumulado por entregar y tanto más.

Así, corremos y corremos sin pensar que esto afecta a nuestra salud, y a la de nuestro corazón. Pareciera ser una bomba molotov que muchos tratan de apagar de manera desesperada sin poder lograrlo, trayendo esto consecuencias en nuestro cuerpo. Prestar atención a esto es muy importante ya que puede contribuir, de manera directa o indirecta, a la aparición de trastornos generales o específicos del cuerpo y la mente.

Las  evidencias sugieren que el estrés tiene un papel preponderante en varios tipos de problemas crónicos de la salud, y particularmente en las enfermedades cardiovasculares. La irritabilidad, el mal humor, el cansancio y el malestar generalizado son sólo algunas de las manifestaciones que puede provocar si no se toman los recaudos necesarios. Por eso, tener en cuenta esto y actuar a tiempo resulta fundamental para encarar el próximo año con salud y mucha energía.

Desde la Fundación Cardiológica Argentina les proponemos algunas pautas para encarar este último mes del año de la mejor manera:

  • Tratar de distinguir lo urgente de lo que no lo es, y evitar exigirnos hacer en un mes lo que no se pudo concretar en el resto de los meses. Después de todo DICIEMBRE termina, pero enseguida comienza ENERO que está a un solo paso de distancia. En esta carrera por cumplir nos olvidamos de intentar encontrar un ritmo saludable para nuestra salud y la del corazón.
  • Intentar pensar en esta época lo positivo que nos deja el año (siempre hay cosas positivas) y AGRADECER. Sí, AGRADECER todo lo aprendido, lo compartido, lo soltado y lo vivido; y despedir el año con GRATITUD, ya que ésta es una de las fuerzas más potentes. Así podremos conciliarnos con nuestra historia con humildad, reconocer logros, virtudes, fortalezas.
  • Si logramos ver lo que hay, nuestra mirada se vuelve más completa y positiva, y la ansiedad se controla.
  • Decir “Hice lo mejor que pude, algunas cosas me salieron y otras no” te permite pensar que lo iniciaste, le pusiste todo, pero no resultó. Podemos tomar nota de lo que funcionó y lo que no, para dejarlo en la lista de posibles proyectos para el año que comienza.

GRACIAS POR ANDAR, LUCHAR, SOÑAR, VOLAR Y VOLVER A ATERRIZAR.

Por la Fundación Cardiológica Argentina (FCA) con el asesoramiento de la Lic. Adriana Marta Alonso (Matrícula: 42.993), Psicóloga, especialista en Psicocardiología.

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