Donar para que otra familia pueda existir
Por la Dra. Yael Braunsteni (MN 161369), coordinadora del programa de ovodonación de Halitus Instituto Médico
Cada 30 de mayo, la Argentina conmemora el Día Nacional de la Donación de Órganos y Tejidos. Es una fecha que nos invita a pensar en la solidaridad, en el vínculo entre personas que a veces nunca se conocen, y en el poder que tiene un acto de generosidad para cambiar una vida. En medicina reproductiva, ese acto también existe. Y es más frecuente de lo que muchos imaginan.
¿De qué hablamos cuando hablamos de donar en este contexto?
En reproducción asistida, la donación puede involucrar tres elementos distintos: óvulos, espermatozoides o embriones. Cada uno tiene sus particularidades, pero todos comparten una misma raíz: alguien decide ceder algo propio para que otra persona, o pareja, pueda cumplir su deseo de ser madre o padre.
La donación de gametos —óvulos o espermatozoides— implica que una persona sana, que cumple criterios médicos y psicológicos específicos, decide contribuir con sus células reproductivas a un tratamiento de fertilización para generar embriones que luego puedan ser transferidos al útero de la mujer que gestará el embarazo.
La donación de embriones es diferente, y merece un párrafo propio. Muchas parejas o personas que realizaron tratamientos de fertilización in vitro finalizan su proyecto reproductivo con embriones criopreservados que ya no utilizarán. En ese momento se abre una decisión profundamente personal: ¿qué hacer con ellos? Una de las opciones, válida y cargada de sentido, es donarlos para que otra familia pueda usarlos. No es una decisión sencilla, pero quienes la toman describen con frecuencia haberla vivido como un acto de amor.
El impacto real de estas donaciones
Para quienes reciben una donación, el impacto es inmenso. Hay personas que llegan a tratamientos de medicina reproductiva con una reserva ovárica baja, intentos previos fallidos, con ausencia de producción de espermatozoides, o con una historia de pérdidas que hace necesario recurrir a gametos o embriones donados. Para ellas, esa donación no es un plan B: es, muchas veces, la única posibilidad de gestar un hijo.
Los niños nacidos de estas donaciones son hijos plenos, queridos, esperados. La genética es una parte de la historia, no la historia completa.
Mitos que vale la pena despejar
- «Donar óvulos es riesgoso.» El proceso requiere una estimulación hormonal que se realiza bajo control médico estricto. Las complicaciones serias son poco frecuentes cuando el protocolo es adecuado.
- «El bebé no va a ser mío si uso óvulos donados.» Quien gesta, quien da a luz, quien cría y quien ama es madre o padre en toda la extensión de la palabra. El vínculo no depende del genoma.
- «Esto solo aplica para parejas heterosexuales.» Las donaciones de gametos y embriones son una herramienta central también para familias monoparentales y parejas del mismo sexo.
Hablar de esto importa
La donación en medicina reproductiva todavía carga con silencios y prejuicios que no ayudan a nadie. Visibilizarla, normalizarla y hablar de ella con honestidad es parte de construir una cultura más solidaria, que entiende que las familias se forman de muchas maneras, y que detrás de cada tratamiento hay una historia de deseo, de esfuerzo y de esperanza.
Por eso, en el marco del Día Nacional de la Donación, queremos reconocer a quienes donan sin conocer a quién. Y a quienes reciben esa donación con una gratitud que muchas veces no tiene palabras. Ambos forman parte del mismo acto solidario que, en medicina reproductiva, se llama familia.
Imagen: Magnific.com
Marcela Fittipaldi
Periodista.Editora marcelafittipaldi.com.ar. Ex-editora Revista Claudia, Revista Telva España, Diario La Nación, Diario Perfil y revistas femeninas de la editorial
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