Cocina y gastronomía

El Mundial también se vive en la mesa: qué quieren comer los argentinos durante los partidos

Con el Mundial cada vez más cerca, las reuniones para alentar a la Selección vuelven a ocupar un lugar central en la agenda de los argentinos. Pizzas, focaccias, sándwiches gourmet, medialunas saladas, tablas dulces y mini pastelería encabezan las opciones para compartir durante los partidos. Las tendencias globales relevadas por Taste Tomorrow muestran que los momentos compartidos y la búsqueda de comidas reconfortantes siguen ganando terreno, consolidando a la mesa como una protagonista indiscutida.

Buenos Aires, junio de 2026 – La cuenta regresiva para el Mundial 2026 ya empezó. Y aunque la atención estará puesta en lo que suceda dentro de la cancha, hay una tradición que se repite partido tras partido y que forma parte inseparable de la experiencia mundialista: la comida compartida.

Con Argentina debutando el próximo 16 de junio frente a Argelia, y luego enfrentando a Austria el 22 y a Jordania el 27, miles de reuniones entre familiares, amigos y compañeros de trabajo volverán a organizarse alrededor de una pantalla. Y, como ocurre en cada cita futbolera importante, la pregunta aparece casi automáticamente en los grupos: ¿qué llevamos?

La respuesta parece estar en una combinación entre clásicos infalibles, propuestas innovadoras y productos pensados para compartir. Pizzas, focaccias, sándwiches gourmet, medialunas saladas, tablas dulces, mini pastelería y panes de distintas variedades se perfilan como algunas de las opciones favoritas para acompañar los encuentros mundialistas.

Detrás de estos hábitos existe una tendencia global que explica por qué la comida ocupa un lugar tan central en los momentos deportivos. Según Taste Tomorrow, el estudio global que Puratos desarrolla desde 2012 y que hoy se convirtió en el ecosistema de investigación más grande del mundo para comprender qué buscan las personas en panadería, pastelería y chocolate, el acto de compartir alimentos sigue siendo una de las experiencias más valoradas por los consumidores.

En Argentina, el 69% de las personas afirma que disfruta compartir la comida con familiares y amigos. La cifra ayuda a entender por qué las juntadas para ver partidos se transforman en verdaderos rituales sociales donde la mesa adquiere un protagonismo casi tan importante como el resultado.

La fuerza de los momentos compartidos y la comida reconfortante

A nivel global, una de las tendencias más relevantes es la de los «sharing moments», momentos de encuentro en los que la comida funciona como un vehículo para generar conexión entre las personas.

La experiencia gastronómica ya no se limita únicamente al consumo. También se comparte digitalmente. De hecho, según datos de Taste Tomorrow, el 53% de los argentinos asegura publicar o compartir experiencias gastronómicas en plataformas online, impulsado por el deseo de conectar con personas que tienen intereses similares.

Esto también explica la creciente importancia de la presentación de los alimentos. Según el estudio, para el 70% de los consumidores argentinos la apariencia influye directamente en cuán apetecible resulta una propuesta gastronómica. Una tabla bien presentada, una focaccia colorida o una selección de mini pastelería cuidadosamente armada pueden convertirse tanto en protagonistas de la mesa como de las redes sociales.

Si hay un producto infaltable en cualquier picada mundialista, ese es el pan de masa madre. Ya sea para acompañar quesos y fiambres, preparar bruschettas, servir con dips o convertirse en la base de sándwiches gourmet, su presencia se consolidó en las mesas argentinas gracias a una combinación de sabor, textura y versatilidad que lo hace ideal para compartir.

El fenómeno también responde a una búsqueda cada vez más marcada por alimentos que aporten una experiencia diferencial sin perder familiaridad. De acuerdo con Taste Tomorrow, el 55% de los consumidores argentinos cree que la masa madre añade sabor al pan. El estudio también muestra que los consumidores asocian ingredientes como los granos, las semillas y la masa madre con productos más sabrosos.

Otra de las grandes tendencias que atraviesa el consumo actual es la búsqueda de “comfort food” o comida reconfortante. Se trata de aquellos alimentos que las personas eligen para encontrar placer, seguridad o una sensación de recompensa. Son productos asociados a recuerdos, momentos felices y experiencias familiares. En contextos de incertidumbre económica, cambios sociales o aceleración tecnológica, estos alimentos adquieren todavía más relevancia.

Cuanto más compleja se vuelve la vida cotidiana, más buscan los consumidores refugiarse en sabores conocidos y experiencias familiares. No sorprende entonces que productos como pizzas, panes artesanales, medialunas saladas o sándwiches elaborados sigan ocupando un lugar privilegiado en las reuniones sociales.

Los datos lo confirman: el 82% de los consumidores argentinos declara que disfruta de los sabores tradicionales. Al mismo tiempo, el 71% valora que los nuevos productos incorporen elementos reconocibles que generen familiaridad.

Por eso, las innovaciones más exitosas suelen combinar creatividad con tradición. Un pan con ingredientes novedosos, una pizza con toppings originales o una mini pastelería inspirada en sabores internacionales pueden captar la atención del consumidor siempre que mantengan algún vínculo con aquello que ya conoce y disfruta.

Calidad, creatividad y placer

La búsqueda de experiencias gastronómicas memorables también está impulsando el interés por propuestas diferenciales. Los consumidores muestran cada vez más curiosidad por descubrir productos creativos y originales, aunque sin resignar calidad.

Según Taste Tomorrow, incluso en escenarios económicos desafiantes, las personas no están dispuestas a renunciar al placer. La calidad y la indulgencia continúan siendo atributos indispensables al momento de elegir qué consumir.

En este contexto, las juntadas mundialistas representan una oportunidad ideal para combinar ambos mundos: productos que evocan cercanía y tradición, pero que al mismo tiempo sorprenden por su presentación, variedad o innovación.

Desde una pizza compartida hasta una tabla dulce para el entretiempo, pasando por panes especiales, focaccias o una selección de mini pastelería, la comida vuelve a convertirse en parte esencial de la experiencia.

Porque si algo caracteriza a los argentinos cuando juega la Selección es que el partido nunca se vive solo. Se vive acompañado. Y, casi siempre, alrededor de una mesa.  Al fin y al cabo, cuando hay algo rico en la mesa, el Mundial se disfruta un poco más.

 

Periodista.Editora marcelafittipaldi.com.ar. Ex-editora Revista Claudia, Revista Telva España, Diario La Nación, Diario Perfil y revistas femeninas de la editorial

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