Salud

Cáncer y fertilidad: Una conversación impostergable, que debe iniciarse desde el diagnóstico

Por la Dra. Carlota Lucini MN (MN 123.528), coordinadora del programa de preservación de fertilidad en Halitus Instituto Médico

Cuando una persona joven recibe un diagnóstico de cáncer, la prioridad es clara: iniciar el tratamiento lo antes posible. Sin embargo, en los últimos años la medicina empezó a sumar una pregunta clave desde el inicio del camino oncológico: ¿qué impacto tendrá el tratamiento en la fertilidad futura?

 

Lejos de ser un tema secundario, hoy la preservación de la fertilidad forma parte del estándar de cuidado oncológico. Así lo indican las recomendaciones actualizadas de sociedades científicas internacionales como la American Society of Clinical Oncology (ASCO), que señalan que todas las personas en edad reproductiva deberían recibir asesoramiento sobre fertilidad al momento del diagnóstico, incluso cuando no exista un deseo inmediato de tener hijos.

Durante años, la fertilidad se abordó solo si el paciente lo planteaba. El enfoque actual es distinto: informar y asesorar es responsabilidad del equipo de salud.

 

Muchos tratamientos oncológicos —quimioterapia, radioterapia o terapias hormonales prolongadas— pueden afectar de forma transitoria o permanente la función ovárica o testicular. Y, en muchos casos, las opciones de preservación existen solo antes de iniciar el tratamiento.

Hablar a tiempo no significa demorar terapias ni sumar complejidad innecesaria, sino dar información para que cada persona pueda decidir.

Preservar fertilidad no es solo “congelar”. La consulta de preservación de la fertilidad hoy va mucho más allá de una técnica puntual. Incluye evaluar el riesgo individual según edad, tipo de cáncer y esquema terapéutico; el tiempo disponible antes de comenzar el tratamiento; las opciones reales para esa persona en particular; y su proyecto de vida, incluso cuando todavía no está del todo definido.

Existen trabajos científicos que demuestran que el asesoramiento temprano reduce la angustia y el arrepentimiento decisional a largo plazo.

 

¿Qué opciones existen actualmente?

Gracias a los avances en reproducción asistida, hoy existen alternativas eficaces y seguras.

En mujeres, las estrategias más utilizadas son la criopreservación de óvulos, la criopreservación de embriones cuando hay una decisión compartida, y la criopreservación de tejido ovárico, especialmente útil cuando no hay tiempo para estimulación hormonal o en niñas y adolescentes. En muchos centros, además, se implementaron circuitos de atención acelerada que permiten coordinar oncología y reproducción sin retrasar tratamientos.

En varones, la criopreservación de semen sigue siendo la opción más simple y accesible. En situaciones particulares, pueden considerarse procedimientos para recuperar espermatozoides directamente del testículo.

Métodos emergentes

Junto a las técnicas ya consolidadas, existen líneas de investigación que aún no forman parte del uso habitual:

  • Ovarios artificiales y bioingeniería en 3D, orientados a recrear tejido ovárico funcional en laboratorio. Cultivo folicular en el laboratorio
  • Técnicas quirúrgicas complejas, como la transposición uterina, pensadas para proteger el útero de la radioterapia en casos muy seleccionados.

Por ahora, estas estrategias se consideran experimentales y están reservadas a protocolos de investigación.

¿Y qué pasa con la Inteligencia artificial?

La inteligencia artificial (IA) ya se usa en preservación de la fertilidad como una herramienta práctica que mejora la toma de decisiones. Uno de sus aportes es la evaluación del riesgo gonadotóxico. A partir de los esquemas de quimioterapia, algunos sistemas permiten calcular de forma automática la dosis acumulada equivalente de alquilantes (CED), un indicador clave para estimar el impacto potencial del tratamiento sobre la fertilidad. Este cálculo ayuda a estratificar riesgos, identificar pacientes con mayor probabilidad de daño gonadal y priorizar la derivación temprana a consejería de fertilidad.

La IA también mejora la organización del sistema de salud. En varios centros, algoritmos integrados a la historia clínica electrónica detectan pacientes en edad reproductiva, cruzan diagnóstico y tratamiento propuesto, y activan alertas automáticas para derivación a oncofertilidad.

En mujeres, la IA se aplica hoy principalmente para:

  1. La estimación de reserva ovárica, mediante análisis automatizado de ecografías.
  2. Apoyo en la selección y seguimiento de óvulos y embriones, especialmente a través de sistemas de time-lapse, que combinan imágenes continuas con algoritmos predictivos.
  3. Estandarización de evaluaciones clínicas y de laboratorio, reduciendo la variabilidad entre observadores.

Además, comienzan a desarrollarse modelos predictivos que integran edad, tipo de cáncer, tratamientos recibidos (incluida la CED), estudios hormonales y datos de imagen para personalizar el asesoramiento.

La IA no decide por el paciente ni por el médico, pero sí funciona como un aliado importante para reducir errores y anticipar riesgos. A pesar de los avances, distintos estudios muestran que muchas personas con cáncer todavía no reciben información adecuada sobre fertilidad. Falta de tiempo, desconocimiento, desigualdades de acceso y barreras económicas siguen siendo los obstáculos principales.

Hablar de fertilidad no pone en riesgo el tratamiento del cáncer; no hablarlo puede condicionar la vida después del cáncer. Integrar la preservación de la fertilidad a la atención oncológica implica reconocer que curarse no es solo sobrevivir, sino también conservar la posibilidad de elegir el futuro.

Imagen: Freepik.es

Periodista.Editora marcelafittipaldi.com.ar. Ex-editora Revista Claudia, Revista Telva España, Diario La Nación, Diario Perfil y revistas femeninas de la editorial

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