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Carlos Nieto se fue a diagramar el Cielo por Mariano Wullich

Carlos Nieto se fue ayer a diagramar el cielo. «El Mago» de las mejores tapas del diario La Nación no superó una neumonía. Me aviso a las tres de la mañana el periodista Luis Moreiro. Y no pude hacer otra cosa que llorar y escribir mal, como en este momento.

“Mechongue”, para los que lo queríamos y teníamos en cuenta su pasión por Francia y su idioma lo llamábamos así. Fue una revelación en nuestra redacción, cuando, junto con el empuje de Angel Rodolfo Vega se fue incorporando a un grupo esquivo, que lo terminó adorando.

Fue él quien manejó para el diario el Mundial de Francia. Fue él quien cambiaba la tapa y les titulaba a los secretarios que no acertaban. Fue “El Mago”, sin duda el de todas las noches hasta la madrugada, cerrando esa tapa, para mi gusto incomparable. Era ese que se quedaba para terminarles cualquier suplemento a los de agropecuarias o a una sección de ocasión.

Era “Mechongue” quien me ajustaba una de las más importantes páginas, el viernes por las madrugadas: mis Cartas de Lectores no eran su obligación, pero él era periodista y comprendía como pocos esa sección.

Después del lápiz litográfico o medir la foto con la escuadra, fue el primero en entender la MAC. Más allá de su talento y su gran gusto por la arquitectura, Carlos fue el gran amigo que a veces faltaba en cualquier redacción.

¡Uyy., hombre de madrugadas! Podría ser La Rosada, Aquellos Años, Happening o en el Café de la Ciudad. Vivimos noches, mundiales de madrugadas y al otro día estaba en Bouchard como si nada pasara. Fue Carlos Nieto amigo de los amigos, mucho más que otros.

Hombre de tabaco y whisky, aunque la mesa pidiera espumantes y salchichas criollas. No le importaba nada y junto con su generosidad estaba. Claro, si se sentaba con Juan Carlos Insiarte, Angel Vega, César Ivancovich, Titino Franco, Pérez Andrade, Germán Sopeña y algún otro que “marcara” aquella linda cabecera.

¿En la calle? Le sobró barrio para hablar, manejar a un chofer o dejar a los más heridos en sus casas. ¡Buen tipo, guapo, andador, porfiado. Te quiero y lloro Carlos Nieto, por mi es imposible que seas olvidado.

Eso sí, tus amigos pedigüeños reclaman que les diagrames el Cielo, es que sos único que lo puede hacer.

Mariano Francisco Wullich

Periodista.Editora marcelafittipaldi.com.ar. Ex-editora Revista Claudia, Revista Telva España, Diario La Nación, Diario Perfil y revistas femeninas de la editorial

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