Vacunación infantil: la importancia de cumplir con el calendario completo
En los últimos 10 años, Argentina registró una baja en la tasa de vacunación de niños, niñas y adolescentes. Para alcanzar niveles de protección seguros, se debe llegar al 95 % de la población. En algunas vacunas, ese porcentaje hoy está en el 83 %. En este marco, el Hospital Italiano refuerza la importancia de cumplir con el calendario en los tiempos indicados para cuidar a quien recibe la vacuna y a toda la comunidad.
Buenos Aires, marzo de 2026 – Especialistas del Hospital Italiano advierten sobre la disminución sostenida en las tasas de vacunación infantil en Argentina y explican que es comprensible que haya padres o madres con dudas porque forma parte del cuidado de sus hijos. Si bien cumplir con el calendario nacional de vacunación es una responsabilidad del Estado y de las familias que buscan garantizar el derecho a la salud, es importante que padres y madres lo hagan de manera informada, convencidos y acompañados por los profesionales de su confianza.
“Todas las vacunas, antes de ser utilizadas, pasan por un proceso riguroso de investigación. Solo después de demostrar que son seguras y efectivas, las vacunas son aprobadas por las autoridades sanitarias y recomendadas para su uso. Las vacunas previenen enfermedades que pueden ser graves y han demostrado su beneficio en millones de personas en todo el mundo”, afirma la jefa del Comité de Control y Prevención de Infecciones y de Infectología Pediátrica del Hospital Italiano, Dra. Analía de Cristófano.
Recuperar los niveles previos a la pandemia
De acuerdo con los últimos datos nacionales disponibles (2022), muchas vacunas del Calendario Nacional no alcanzan el 95 % de cobertura recomendado para garantizar una adecuada protección comunitaria. Por ejemplo, la vacuna triple viral —que protege contra sarampión, rubéola y paperas— registra alrededor del 83 % de cobertura en la primera dosis y cerca del 67 % en la segunda. Los refuerzos en edad escolar presentan niveles aún más bajos.
“Para que la comunidad esté bien protegida, necesitamos coberturas altas y sostenidas. La baja en la vacunación no es reciente: comenzó alrededor de 2015–2016 y se profundizó durante la pandemia, cuando muchos controles de salud se postergaron. Si bien hubo una recuperación parcial, todavía no se han alcanzado los niveles previos”, señala De Cristófano.
Esta situación no es exclusiva de la Argentina. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF alertaron que la pandemia generó el mayor retroceso en vacunación de los últimos 30 años a nivel mundial, con una recuperación aún incompleta.
Posibilidad de brotes y reaparición de enfermedades
Desde el Hospital Italiano señalan que cuando las coberturas bajan, aumentan las posibilidades de que vuelvan a circular enfermedades que pueden prevenirse con vacunas.
Un ejemplo es el sarampión: aunque la Región de las Américas había sido declarada libre de esta enfermedad, en los últimos años se registraron nuevos brotes. En un contexto de alta movilidad y viajes internacionales, el ingreso del virus desde países donde continúa circulando puede generar transmisión local si existen esquemas de vacunación incompletos.
Fuentes oficiales y médico de cabecera: aliados frente a la desinformación
La disminución en las coberturas responde a múltiples factores. En algunos casos, existen dificultades de acceso a los servicios de salud. En otros, las familias postergaron controles médicos, especialmente durante y después de la pandemia. Si bien el rechazo activo a las vacunas sigue siendo bajo en el país, los especialistas observan un crecimiento de dudas alimentadas por información incorrecta en redes sociales. En este sentido, aconsejan corroborar la información siempre con fuentes oficiales y abordar las dudas con el médico o médica de cabecera.
A esto se suman esquemas incompletos o atrasados, en particular en los refuerzos, que son fundamentales para sostener la protección a lo largo del tiempo.
Vacunarse es un acto individual y colectivo
Desde el Hospital Italiano recuerdan que la vacunación protege a quien recibe la dosis y también a toda la comunidad. Cuando la mayoría de la población tiene el calendario al día, se reduce la circulación de virus y bacterias y se protege especialmente a quienes no pueden vacunarse o no generan una respuesta adecuada, como los menores de un año o personas con ciertas enfermedades o tratamientos que disminuyen las defensas.
“No hay vacunas más importantes que otras: todas cumplen un rol en distintas etapas de la vida. La protección es completa cuando el calendario está completo y a tiempo. Ante cualquier duda, es fundamental conversar con el pediatra o el equipo de salud para recibir información confiable y acompañamiento”, concluye De Cristófano.
Marcela Fittipaldi
Periodista.Editora marcelafittipaldi.com.ar. Ex-editora Revista Claudia, Revista Telva España, Diario La Nación, Diario Perfil y revistas femeninas de la editorial
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