Belleza

Adelantate al cambio de rutina: las 5 claves de skincare y fragancias para el otoño-invierno

Por Vanina Geloz, Gerente Comercial de Bagués, empresa argentina de fragancias, cosmética y bienestar

 

El paso del verano al otoño-invierno no solo se siente en la temperatura o en la ropa, también impacta en la piel y en los aromas que buscamos para acompañar la nueva temporada.

 

Venimos de meses de calor, sol, transpiración y rutinas más livianas, y de repente aparecen el frío, el viento y los ambientes calefaccionados. Cada cambio de estación trae consigo nuevas necesidades, y la piel siente el cambio antes de que lo veamos. Ese contraste modifica la forma en la que la piel se hidrata, se protege y se regenera. Por eso, cada vez más especialistas hablan de la “transición de rutina” como una tendencia de autocuidado.

 

Esta rutina propone adaptar los productos y hábitos según el clima, en lugar de mantener los mismos durante todo el año. “La clave es acompañar el cambio, no resistirlo. Adaptar texturas, sumar nutrición, elegir fragancias que representen este nuevo mood y sostener la constancia. El otoño-invierno es una gran oportunidad para reconectar con el cuidado personal y elegir aromas que reflejen una versión más profunda y auténtica de cada uno”, explica Vanina Geloz, Gerenta Comercial de Bagués, marca nacional de perfumes y cosmética. Para transitar el cambio de clima sin sobresaltos, desde Bagués recomiendan acompañar el proceso con pequeños ajustes:

 

5 claves para adaptar tu rutina de skincare y fragancias al otoño-invierno

 

  1. Escuchar a la piel y las señales que piden un cambio. Con la llegada de los primeros días frescos, la piel suele enviar señales claras de que necesita otro tipo de cuidados. La tirantez, la opacidad, la sensación de sequedad incluso después de hidratar o el enrojecimiento son algunos de los síntomas más comunes. Muchas personas notan que la piel se ve más apagada o reactiva. Son señales de que necesita más nutrición, más confort y productos que ayuden a reforzar su equilibrio natural.

  2. Cambiar texturas: de lo liviano a lo nutritivo. Si en verano predominan los geles y las fórmulas livianas, el otoño-invierno invita a incorporar cremas más densas y nutritivas. Las texturas más densas actúan como un abrigo para la piel. No solo hidratan, sino que ayudan a sellar esa hidratación y a protegerla de la pérdida de agua que se intensifica con el frío. En esta etapa, las fórmulas livianas suelen quedarse cortas. Estas texturas aportan confort inmediato y ayudan a sostener la hidratación durante más horas, algo clave frente al frío y los ambientes calefaccionados.

  3. Ingredientes aliados para la temporada fría. Algunos activos se vuelven protagonistas durante los meses de bajas temperaturas por su capacidad de reforzar la barrera cutánea y mantener la hidratación: el ácido hialurónico mantiene la hidratación profunda incluso en ambientes secos, la vitamina E aporta nutrición y acción antioxidante, y la niacinamida equilibra, calma y mejora la textura de la piel. Estos activos son grandes aliados en esta etapa porque refuerzan el equilibrio natural de la piel y la ayudan a adaptarse al estrés estacional.

  4. Proteger la piel del shock térmico. Uno de los desafíos principales del otoño-invierno es el llamado shock térmico: el contraste entre el frío exterior y el calor seco de los ambientes calefaccionados. Este cambio brusco puede provocar enrojecimiento, sensibilidad, deshidratación y sensación de ardor. Para evitarlo, los especialistas recomiendan rutinas simples pero constantes: limpieza suave, hidratación adecuada, productos nutritivos y no saltear el cuidado nocturno.

  5. Fragancias que abrigan. Así como cambia la rutina de skincare, también se transforman las preferencias olfativas. El clima influye directamente en los aromas que elegimos. El olfato también es emocional y estacional. En verano buscamos frescura y ligereza; en otoño-invierno, el cuerpo pide aromas más envolventes, cálidos y reconfortantes.

Durante esta temporada se destacan las familias orientales, ambaradas, gourmand, especiadas y amaderadas, con notas como vainilla, ámbar, maderas y especias suaves. Son fragancias que transmiten calidez, presencia y una sensación de refugio.

 

El cambio de estación no tiene por qué ser sinónimo de incomodidad para la piel. Con pequeños ajustes en la rutina y elecciones más acordes al clima, es posible atravesar el otoño-invierno con mayor confort, hidratación y bienestar. Con gestos simples se puede marcar la diferencia y transformar el cuidado personal en un ritual de abrigo y disfrute cotidiano.

Periodista.Editora marcelafittipaldi.com.ar. Ex-editora Revista Claudia, Revista Telva España, Diario La Nación, Diario Perfil y revistas femeninas de la editorial

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