UNA SOCIEDAD PETFRIENDLY REQUIERE MASCOTAS PREPARADAS
– Qué hacer cuando la mascota se estresa en espacios públicos
– Qué tenemos que saber antes de llevarla a un café, de viaje o a un nuevo espacio
Buenos Aires, enero de 2026. La revolución pet-friendly está transformando las ciudades. Restaurantes para ir con mascotas, cafeterías que sirven bebidas especiales para gatos, parques diseñados específicamente para que mascotas socialicen y locales que abren sus puertas a los integrantes de cuatro patas. Esta tendencia refleja un cambio cultural profundo: las mascotas ya no son simplemente «animales de compañía», sino miembros plenos de la familia.
Según datos de Airbnb, la demanda de espacios pet-friendly ha crecido casi un 50% en los últimos años. En Latinoamérica, países como Colombia, Brasil y Chile lideran con ofertas cada vez más innovadoras. En Argentina, donde 8 de cada 10 hogares tienen una mascota y el 75% las considera un integrante de la familia, esta tendencia ha llegado para quedarse.
Sin embargo, esta oportunidad de inclusión viene acompañada de una responsabilidad: preparar adecuadamente a las mascotas para que estas experiencias sean positivas, seguras y enriquecedoras, no estresantes. Cuando llevamos a nuestro perro a una cafetería o a nuestro gato a un restaurante, creemos que estamos ofreciéndole una experiencia maravillosa. Y podría serlo. Pero solo si el animal está preparado. «Un espacio pet-friendly no es automáticamente un lugar cómodo para una mascota«, explica Lucía Marcerou, médica veterinaria del laboratorio König. «El ambiente sigue siendo extraño: ruidos nuevos, olores desconocidos, gente que no conoce. Para que la mascota disfrute realmente, necesita preparación previa y apoyo durante la experiencia».
La realidad es que muchas mascotas experimentan estrés en estos espacios. Investigaciones recientes muestran que el 69% de los perros se vuelve más asustadizo después de exposición repetida a ambientes nuevos sin preparación adecuada, y el 59% desarrolla sensibilidad a ruidos que no experimentaba antes. Y estos cambios pueden persistir. Pero este estrés es prevenible. Con la preparación correcta, los espacios pet-friendly pueden convertirse en oportunidades genuinas de enriquecimiento y socialización.
“Para entender cómo ayudar a nuestras mascotas, primero debemos entender qué las estresa”, alerta la especialista. Los perros y gatos son animales profundamente territoriales. Su sentido de seguridad depende de la predictibilidad: conocer su territorio, reconocer los olores, anticipar lo que sucederá. “Cuando los llevamos a un espacio desconocido, especialmente uno lleno de gente, ruidos y estímulos nuevos, el sistema nervioso del animal entra en modo de alerta y experimentan lo que llamamos ‘sobrecarga sensorial». Pero existe una diferencia crucial entre exposición y socialización. «La socialización es un proceso gradual, controlado, donde el animal tiene capacidad de retirarse si se siente abrumado. La exposición abrupta a espacios caóticos no es socialización; es simplemente estrés».
La Preparación: El Primer Paso Hacia Experiencias Positivas
La preparación comienza mucho antes de llevar a la mascota a un espacio pet-friendly. El hogar es el laboratorio donde se construye la confianza y la seguridad que el animal necesita. Familiarización gradual con nuevos estímulos, introduciendo nuevos sonidos y olores de manera controlada es clave. El objetivo es que el animal se acostumbre a estos estímulos en un ambiente donde se siente seguro. «Esto es especialmente importante para mascotas que pasan mucho tiempo en casa», explica Marcerou. «Muchos perros y gatos desarrollaron sensibilidad a cambios ambientales. Necesitan reaprender que los nuevos estímulos no son amenazantes».
Comenzar con paseos en áreas tranquilas con pocas personas. Gradualmente, aumentar la cantidad de gente y ruido. El objetivo es que el animal se acostumbre a ver gente sin sentirse amenazado.
Usar feromonas sintéticas. Estos productos replican las señales naturales de calma que los animales producen para comunicarse entre sí. «Las feromonas son una herramienta extraordinaria«, explica Marcerou, quien fue parte del equipo responsable del desarrollo de Serenex, una de las feromonas que hoy se encuentran en el mercado veterinario. «En los gatos, replican las feromonas faciales que liberan para marcar un territorio como seguro. En los perros, replican las feromonas maternas que calman a los cachorros. Estudios publicados en el Journal of the American Veterinary Medical Association demuestran su efectividad en reducir significativamente los signos de estrés». Se pueden usar con un difusor en el lugar donde la mascota pasará más tiempo ose puede rociar con spray un collar o manta del animal 15-20 minutos antes de salir
Es recomendable llevar la mascota a espacios pet-friendly durante horas de baja densidad de personas. Evitar horarios pico. «El timing es crucial», señala la especialista. «Un espacio tranquilo permite que el animal se acostumbre gradualmente. Si lo expones a multitudes desde el principio, el estrés será demasiado«. La primera visita a un espacio pet-friendly debe ser breve: 15-20 minutos máximo. El objetivo no es que la mascota pase horas, sino que tenga una experiencia positiva. Aumentar gradualmente la duración en visitas posteriores. Elegir espacios diseñados para mascotas: áreas al aire libre (menos ruido, mejor ventilación), espacios con zonas tranquilas, personal capacitado en reconocimiento de estrés animal, acceso a agua fresca y sombra.
Mantener la rutina es importante. Si normalmente come a las 12, no cambies ese horario. Si necesita un paseo cada 2 horas, hacerlo. La predictibilidad reduce el estrés.
Aprender a reconocer los signos de estrés en la mascota es fundamental. En perros: orejas hacia atrás, cola entre las patas, lamido excesivo, bostezos reiterados, panting (respiración acelerada). En gatos: orejas hacia atrás, cola enroscada, pupilas dilatadas, comportamiento defensivo. Si se notan estos signos, se recomienda retirar a la mascota del espacio. El objetivo es que el animal tenga experiencias positivas, no traumáticas.
La tendencia pet-friendly representa una oportunidad extraordinaria. No es solo sobre permitir mascotas en más lugares; es sobre crear una sociedad donde los animales de compañía pueden ser verdaderamente parte de la vida cotidiana de sus familias.
«Cuando ves a un perro relajado en una cafetería, disfrutando del tiempo con su dueño, sin estrés, sin ansiedad, eso es hermoso«, reflexiona Marcerou. «Pero ese momento no sucede por casualidad. Es el resultado de preparación, paciencia y compromiso con el bienestar del animal». Con las herramientas correctas, la educación adecuada y el compromiso genuino con el bienestar animal, se pueden crear experiencias extraordinarias para nuestras mascotas en estos espacios pet-friendly que están transformando nuestras ciudades.
Marcela Fittipaldi
Periodista.Editora marcelafittipaldi.com.ar. Ex-editora Revista Claudia, Revista Telva España, Diario La Nación, Diario Perfil y revistas femeninas de la editorial
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