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Desaparecer en la maternidad: la crisis de identidad que afecta a millones de mujeres

  • La carga mental, la culpa y la invisibilización de sus necesidades personales convierten la maternidad en un rol que consume la identidad de la mujer. 
  • Datos de Argentina y el mundo revelan que el 71% de las tareas mentales del hogar recaen sobre las madres, mientras que casi la mitad de las mujeres adultas jóvenes reporta problemas de salud mental.

Buenos Aires, marzo de 2026. Cada mañana, antes de que amanezca, comienza el trabajo invisible. Mientras el resto de la familia duerme, hay alguien que ya está despierta, mentalmente activa, planificando el día. ¿Hay leche para el desayuno? ¿Qué se va a cocinar? ¿Está lista la ropa? ¿A qué hora es el turno con el pediatra? ¿Falta algo para la escuela? Este ciclo no tiene fin de semana, no tiene vacaciones, no tiene días festivos.

Para miles de madres, esta es la realidad constante. Pero lo más preocupante no es solo la cantidad de trabajo, sino lo que sucede en el proceso: la mujer que existía antes de la maternidad se va desvaneciendo. Sus sueños, sus intereses, sus necesidades personales quedan relegados a un segundo plano, como si fueran un lujo que no puede permitirse.

«No soy solo madre. No soy solo mujer independiente. Soy la integración de todas», señala Victoria Pardo, psicológca y co-fundadora de Mami Tasking una comunidad de Instagram que visibiliza el lado B de la maternidad.

Esa frase resume lo que muchas madres sienten: la necesidad de ser reconocidas como seres completos, multidimensionales, que pueden ser madres sin que eso borre todo lo demás que son.

Los números detrás de la desaparición

Las cifras internacionales revelan la magnitud del problema. Un estudio de 2024 publicado en el Journal of Marriage & Family encontró que las madres asumen el 71% de las tareas que implican esfuerzo mental en el hogar, un 60% más que sus parejas masculinas. Esta desigualdad tiene consecuencias directas: las madres trabajadoras tienen el doble de probabilidades que los padres de verse forzadas a reducir sus horas o abandonar sus empleos. En España, el panorama es igualmente preocupante: el 78% de las madres se sienten mentalmente sobrecargadas, una cifra que supera en diez puntos la media europea.

Argentina no es la excepción. Según una encuesta reciente de Bumeran y Grow, una de cada tres mujeres considera que tener hijos impacta negativamente en sus posibilidades de contratación. El 46% de las mujeres argentinas sostiene que el sesgo de género es evidente en los procesos de selección, comparado con solo el 20% de los hombres. Los testimonios son aún más alarmantes: mujeres fueron consultadas sobre su último período menstrual, si pensaban tener más hijos y se les pidió análisis de sangre para verificar que no estuvieran embarazadas antes de ser contratadas.

El impacto en la salud mental es profundo. En Chile, entre el 41,3% y el 44,3% de las mujeres presenta sintomatología ansiosa entre el tercer trimestre de embarazo y los seis meses postparto. En Argentina, casi la mitad de la población adulta joven (18-34 años) presenta problemas de salud mental, con un 49% reportando estrés y ansiedad frecuentes.

La trampa de la culpa

La culpa es quizás el sentimiento más destructivo en este proceso. Las madres sienten culpa por querer tiempo para sí mismas, culpa por no disfrutar cada momento con sus hijos, culpa por tener ambiciones profesionales, culpa por estar cansadas. “La sociedad ha construido un estándar de maternidad que es imposible de cumplir: ser la madre perfecta, la esposa atenta, la profesional exitosa, la amiga leal, todo al mismo tiempo, sin quejarse, sin cansarse, sin pedir ayuda”, reflexiona Johanna Gambardella, Co Founder y directora creativa de MamiTasking y agrega: “Cuando una mujer no logra esto, siente que ha fracasado. Pero la realidad es que nadie puede lograr esto. Es un estándar diseñado para fallar, y en el proceso, la mujer desaparece”.

En Argentina, la situación se agrava cuando se analiza la realidad económica. Más del 85% de los hogares monoparentales están encabezados por mujeres, y solo el 36% recibe algún aporte del progenitor no conviviente. El 36,8% no percibe directamente ni cuota ni transferencia estatal específica para la crianza.

El costo de ser mujer y madre

Lo que muchas madres necesitan no es ser celebradas como mártires de la maternidad. Necesitan ser reconocidas como mujeres que tienen derecho a una vida propia. Necesitan que la sociedad entienda que el tiempo dedicado a sí mismas no es egoísmo, sino un acto de supervivencia emocional.

Necesitan que sus parejas asuman responsabilidades equitativas en el cuidado y la gestión del hogar, para que ellas puedan recuperar espacio para ser algo más que madres. Necesitan que la culpa que sienten por querer tiempo para sí mismas, por tener ambiciones profesionales, por no estar disponibles 24/7 para sus hijos, sea reconocida como una culpa impuesta, no merecida. “Una mujer puede ser una excelente madre y, al mismo tiempo, tener una carrera, tener amigas, tener hobbies, tener sueños. Estas cosas no son mutuamente excluyentes, aunque la sociedad insista en que lo son”, agregan de Mami Tasking.

La pregunta que muchas madres se hacen es simple pero profunda: ¿por qué tengo que elegir entre ser buena madre o ser buena persona? ¿Por qué no puedo ser ambas?

Es hora de que la narrativa cambie. Es hora de que se entienda que una mujer que cuida de sí misma es una mujer que está en mejores condiciones para cuidar a otros. Es hora de que la maternidad deje de ser la única historia que se cuenta sobre las mujeres y se convierta en una parte de sus vidas, importante sí, pero no la totalidad.

Es hora de que las madres puedan ser mujeres sin culpa. Es hora de que la sociedad reconozca que la desaparición de la mujer en la maternidad no es un sacrificio noble, sino una pérdida que afecta a todos: a las mujeres, a sus hijos, a sus parejas y a la sociedad en su conjunto.

Periodista.Editora marcelafittipaldi.com.ar. Ex-editora Revista Claudia, Revista Telva España, Diario La Nación, Diario Perfil y revistas femeninas de la editorial

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