Depresión y climaterio: Una etapa clave en la salud mental de la mujer
Por la Lic. Patricia Martínez, Psicóloga (MN 24411). Especialista en Psicología en Reproducción Humana Asistida.
El 13 de enero se conmemora el Día internacional de la depresión, una fecha destinada a concientizar sobre una condición mental, anímica y emocional que afecta a más del 5% de la población mundial y al 28% de la población argentina. La depresión impacta de manera transversal en toda la población, aunque presenta mayor incidencia en mujeres adultas.
Para comprender la depresión es fundamental diferenciar tres conceptos que suelen utilizarse indistintamente, pero que no refieren al mismo cuadro: tristeza, angustia y depresión. La tristeza es un sentimiento esperable y “normal” frente a procesos de duelo o pérdida. La angustia, en cambio, es un estado de malestar intenso caracterizado por la combinación de síntomas físicos y psíquicos, como opresión en el pecho, falta de aire, mareos, taquicardia, miedo extremo, temor al descontrol y sensación de irrealidad. La depresión es un trastorno psiquiátrico de alta prevalencia a nivel mundial y una de las principales causas de enfermedad invalidante en personas adultas.
Existen diversas teorías que explican el origen de la depresión. Las teorías genéticas sostienen que las variaciones en los estados anímicos y en la forma de afrontar situaciones de crisis están determinadas genéticamente. Las teorías cognitivas vinculan la depresión a procesos de pensamiento automáticos negativos frente a situaciones estresantes, que generan respuestas emocionales disfuncionales y errores en el procesamiento de la información. Por su parte, las teorías basadas en alteraciones de los neurotransmisores —principalmente serotonina, noradrenalina y dopamina— constituyen la base de la psicofarmacología actual, siendo los antidepresivos ISRS los más utilizados. Finalmente, las teorías neurobiológicas más recientes plantean que la depresión es una respuesta a la exposición crónica al estrés, asociada tanto a la inflamación sistémica como a la pérdida de plasticidad neuronal en áreas cerebrales vinculadas al placer y la relajación.
Entre los principales síntomas de la depresión se encuentran la disminución del interés o placer, alteraciones del sueño, dificultades cognitivas y de memoria, cambios significativos de peso, agitación o enlentecimiento motor, y fatiga persistente.
Si bien la depresión afecta a toda la población, presenta mayor incidencia en mujeres adultas, especialmente durante la perimenopausia y el climaterio. La menopausia refiere al cese definitivo de la menstruación, mientras que el climaterio es el período de transición hacia el final de la etapa reproductiva, acompañado de síntomas físicos y emocionales. Históricamente, esta etapa fue asociada a la pérdida y al ocaso de la vida femenina, lo que contribuyó a la aparición de cuadros de angustia, ansiedad y depresión.
Los cambios hormonales propios del climaterio —como el aumento de la FSH y la disminución de los estrógenos— generan síntomas físicos como sofocos, sequedad vaginal y aumento de peso, que impactan en la imagen corporal, la vida sexual y el bienestar emocional. A esto se suma la pérdida de la capacidad reproductiva, vivida como un duelo, aunque es importante considerar que muchas mujeres transitan gran parte de su vida en la postmenopausia. Por ello, resulta fundamental resignificar esta etapa como una fase productiva y promover acciones de cuidado físico y psicológico.
La inestabilidad emocional asociada al climaterio puede derivar en cuadros depresivos que requieren abordajes específicos. Entre las opciones terapéuticas se incluyen la psicoterapia, orientada a la elaboración del duelo y la construcción de una nueva autoimagen; la terapia cognitivo-conductual, indicada para el insomnio, los trastornos alimentarios y la incorporación de hábitos saludables; el tratamiento farmacológico con antidepresivos; las terapias de reducción del estrés como yoga, meditación o Tai Chi; y las terapias de tercera generación, como mindfulness y terapia de aceptación y compromiso.
Los cuadros depresivos atraviesan distintos estratos etarios y si bien actualmente hay un mayor un aumento de la incidencia en hombres, la realidad es que en las mujeres muchas veces los cuadros depresivos aparecen ligados a momentos vitales y como tal quedan invisibilizados bajo el rótulo de normalidad: “es normal, esta menopaúsica, ya se le va a pasar”. De esta manera, se normaliza un sufrimiento y padecer ligado a un momento específico el cual se puede abordar con diferentes recursos.
La palabra climaterio proviene del griego Klimakter, que significa “escalón” y alude a un momento crítico de cambio y transformación. Hoy, lejos de representar el ocaso de la vida, constituye el inicio de una nueva etapa, donde el abordaje integral del sufrimiento físico y mental resulta clave para transitarla de manera saludable.
Imagen: Freepik.es
Marcela Fittipaldi
Periodista.Editora marcelafittipaldi.com.ar. Ex-editora Revista Claudia, Revista Telva España, Diario La Nación, Diario Perfil y revistas femeninas de la editorial
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