4 de marzo – Día Mundial de la Obesidad
LA OBESIDAD YA NO ES SOLO UN PROBLEMA INDIVIDUAL: EL IMPACTO ECONÓMICO GLOBAL SUPERARÁ LOS 4,32 TRILLONES DE DÓLARES EN 2035
La escena futurista de la famosa película WALL·E, que mostraba una humanidad sedentaria, hiperconectada y con altos índices de obesidad, ya no parece ciencia ficción. Hoy, la obesidad constituye una de las principales crisis sanitarias del siglo XXI.

Lejos de ser una cuestión estética o una falta de voluntad individual, la obesidad es reconocida por la comunidad científica como una enfermedad crónica, compleja y multifactorial, que involucra factores biológicos, metabólicos, psicológicos, sociales y ambientales.
Las proyecciones internacionales estiman que para 2035 cerca de 1,9 mil millones de personas vivirán con obesidad y que el impacto económico global alcanzará los 4,32 trillones de dólares. Además, se espera que la obesidad infantil crezca un 100% entre 2020 y 2035. En Argentina, la situación también es preocupante: 6 de cada 10 adultos presentan sobrepeso u obesidad y las proyecciones indican que el problema continuará en aumento.
La Dra. Silvina Alba (MN 119.628 / MP 334.727), Investigadora en Obesidad y Síndrome Metabólico y Médica Especialista en Nutrición de DIM CENTROS DE SALUD advierte que la obesidad no puede entenderse únicamente como el resultado de decisiones individuales. “Vivimos en un entorno que favorece el sedentarismo, el consumo de alimentos ultraprocesados y la hiperestimulación del sistema de recompensa cerebral”.
El cerebro también juega
El comportamiento alimentario está fuertemente influenciado por el sistema de recompensa, mediado por la dopamina. Los alimentos ricos en carbohidratos refinados, grasas y sodio activan mecanismos que generan placer inmediato y dificultan el control del apetito.
Cuando este estímulo se repite de manera constante, el organismo necesita cantidades cada vez mayores para obtener la misma sensación de recompensa, favoreciendo la acumulación de grasa de forma patológica.
“La obesidad es una enfermedad que involucra factores biológicos, metabólicos, psicológicos, sociales y ambientales. Simplificarla a ‘comer menos y moverse más’ es desconocer su complejidad”, explica la especialista.
Nuevos tratamientos: un cambio de paradigma
En los últimos años, el desarrollo de medicamentos que actúan sobre hormonas reguladoras del apetito como el GLP-1 ha transformado el abordaje terapéutico. Fármacos como semaglutide, tirzepatide y nuevas moléculas en investigación muestran reducciones significativas de peso corporal y mejoras metabólicas. Sin embargo, los especialistas advierten que deben utilizarse bajo supervisión médica y dentro de un programa integral que incluya cambios en el estilo de vida y apoyo psicológico.
Por eso, el enfoque actual apunta a desestigmatizar la enfermedad y promover el acceso a tratamiento profesional especializado.
El verdadero desafío
La obesidad no solo aumenta el riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer. También impacta en la calidad de vida, la salud mental y la productividad. “El desafío no es culpar al individuo, sino generar entornos que favorezcan elecciones saludables y acompañar a las personas con herramientas científicas y médicas adecuadas”, concluye la profesional.
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Marcela Fittipaldi
Periodista.Editora marcelafittipaldi.com.ar. Ex-editora Revista Claudia, Revista Telva España, Diario La Nación, Diario Perfil y revistas femeninas de la editorial
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