La verdad detrás de 5 tendencias virales sobre alimentación
Foto: Dra. Pilar Quevedo, jefa de División Nutrición en el Hospital de Clínicas José de San Martín
Miles de personas recurren a las redes sociales en busca de consejos nutricionales a causa de la presión estética y la insatisfacción corporal. En este contexto, profesionales de la salud analizan los mitos que hay detrás de enfermedades y prácticas controversiales como: inyecciones para adelgazar, SIBO, dietas a base de infusiones détox, alimentación keto y la dicotomía entre comer fibra o proteína.
Buenos Aires, 11 de agosto. Argentina ocupa el segundo lugar a nivel mundial en prevalencia de trastornos de la conducta alimentaria (TCA), conforme a una investigación impulsada por Mervat Nasser, especialista en psiquiatría e investigación del Instituto de Psiquiatría del King’s College, Londres. A nivel local, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) estima que 1 de cada 3 mujeres jóvenes sufre algún tipo de trastorno alimentario, siendo los más frecuentes el atracón, la anorexia y la bulimia nerviosa.
En este contexto, las redes sociales se transformaron en consultorios paralelos, donde proliferan consejos y dietas sin respaldo profesional. Promesas de resultados físicos rápidos sustentan una narrativa peligrosa, muchas veces desconectada de la evidencia científica. Debido a este fenómeno, especialistas en nutrición, neurogastroenterología y cardiología analizan algunas de las tendencias que más circulan en el entorno digital, con el objetivo de desmitificar conceptos erróneos, revalorizar la evidencia médica y promover una alimentación adecuada y sostenible en el tiempo.
- La verdad sobre los fármacos antiobesidad
En 2017 se desarrolló un medicamento a base de semaglutida con la finalidad controlar los niveles de azúcar en sangre en personas con diabetes tipo 2. Con el tiempo, los estudios demostraron que uno de sus efectos es la pérdida de peso, lo que impulsó su popularidad en internet.
La Dra. Pilar Quevedo, jefa de División Nutrición en el Hospital de Clínicas José de San Martín, advierte que este fármaco “no está aprobado con fines estéticos ni para bajar unos pocos kilos. La semaglutida es una droga diseñada para el tratamiento a largo plazo de enfermedades crónicas. Es altamente eficaz en el abordaje de la obesidad y puede contribuir significativamente a mejorar o incluso revertir condiciones asociadas, como la diabetes tipo 2 y la hipertensión. No debe utilizarse como una solución rápida para perder 4 o 5 kilos”.
“No existen tratamientos mágicos en enfermedades crónicas”, enfatiza la Dra. Quevedo, quien también es coordinadora del Centro de Cardiometabolismo, Endocrinología y Nutrición (CEN) en el Sanatorio Otamendi, y agrega: “La semaglutida actúa sobre el hipotálamo inhibiendo el apetito, pero una vez suspendida, es probable que ocurra una reganancia o recuperación del peso perdido si no se sostienen hábitos saludables. Por eso, no puede pensarse como una solución aislada: no reemplaza el ejercicio, el descanso ni una buena alimentación. Debe ser parte de un abordaje integral supervisado, que ayude al paciente a construir hábitos sostenibles en el tiempo”.
- ¿La hinchazón es siempre SIBO?
El sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado, o SIBO por sus siglas en inglés, se ha convertido en un tema recurrente en redes sociales, especialmente entre quienes buscan respuestas para síntomas como la distensión e hinchazón abdominal, el aumento de gases, la diarrea o la constipación. Sin embargo, no todos los malestares digestivos se deben a un desequilibro en la flora intestinal.
La Dra. María Marta Piskorz, médica especialista en neurogastroenterología del Hospital de Clínicas José de San Martín, advierte sobre los riesgos del autodiagnóstico: “la autoevaluación puede conducir a realizar tratamientos inapropiados que empeoran la sintomatología. El SIBO debe confirmarse mediante estudios específicos solicitados por un profesional, ya que los síntomas pueden estar relacionados con otras condiciones como la enfermedad celíaca, las enfermedades inflamatorias o el cáncer de colon”.
Una vez confirmado el diagnóstico de la condición de base, que suele ser un trastorno funcional intestinal, el abordaje debe ser integral y personalizado, remarca la Dra. Piskorz, quien también se desempeña como gastroenteróloga en el Sanatorio Otamendi: “El manejo del SIBO implica, muchas veces, el uso de antibióticos y probióticos. La alimentación cumple un rol fundamental en el control de los síntomas y lo ideal es abordarlo con un nutricionista experto”.
- Los mitos sobre las dietas con jugos e infusiones détox
Las bebidas que combinan frutas y verduras y las infusiones que contienen sen, cáscara sagrada, entre otros ingredientes, se presentan como una alternativa para desintoxicar el cuerpo de forma natural. Sin embargo, Marcela Marmorato, nutricionista e integrante del Centro de Cardiometabolismo, Endocrinología y Nutrición (CEN) en el Sanatorio Otamendi, cuestiona esa creencia: “El hígado, los riñones, el sistema digestivo, e incluso la piel y los pulmones, ya se encargan de desintoxicar el cuerpo como parte de su funcionamiento habitual”.
Además, la licenciada Marmorato explica que “si bien es positivo aumentar la cantidad de frutas y verduras, hay que evitar modas como las dietas líquidas prolongadas, debido a que no aportan las calorías ni los nutrientes esenciales y generan molestias innecesarias, como dolores de cabeza, fatiga, mareos, irritabilidad, entre otras. Una estrategia más adecuada se compone de hábitos que respeten el ritmo natural del cuerpo”.
- Dieta keto: ¿la mejor para todos?
La dieta cetogénica, que conlleva un alto consumo de grasas y una drástica reducción de ingesta de carbohidratos, ganó popularidad en los últimos años como método para bajar de peso rápido y para mejorar los niveles de energía. No obstante, nació con un fin terapéutico muy distinto: reducir la frecuencia de convulsiones epilépticas en niños.
“El método keto no está diseñado para un uso prolongado ni es apropiado para todos los perfiles”, comenta la Dra. Pilar Quevedo. Además, la falta de información confiable en redes sociales y medios de comunicación contribuye a la proliferación de mitos en torno a este tipo de alimentación: “uno de los más frecuentes gira en torno al consumo de fuentes de proteínas y fuentes de grasa de origen animal”.
Al respecto, la Dra. Fiorella Tartaglione, cardióloga del Sanatorio Otamendi y miembro de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), indica que “esa elección alimentaria puede incrementar los niveles de LDL-C, conocido como ‘colesterol malo’, y de apolipoproteína B, lo que, potencialmente, podría elevar el riesgo de enfermedades cardiovasculares en algunos pacientes”.
Además, las pautas de la dieta cetogénica implican la exclusión de grupos enteros de alimentos, como frutas frescas, legumbres, verduras y granos integrales. Según la Dra. Quevedo, “esta restricción puede derivar en deficiencias nutricionales y generar síntomas como fatiga, irritabilidad, náuseas, dolores de cabeza y problemas digestivos”.
- ¿Fibra o proteína? Un dilema mal planteado
En internet abundan consejos que presentan a la fibra y a la proteína como nutrientes contrapuestos. “No es uno u otro: ambos son indispensables y cumplen funciones complementarias”, aclara la nutricionista Marmorato.
Mientras que la fibra mejora el tránsito intestinal y reduce el riesgo de algunas enfermedades crónicas, la proteína es necesaria para preservar la masa muscular y generar saciedad. “Idealmente, deberíamos incluir ambos nutrientes en cada comida, incluso en la merienda. Se sugiere consumir diariamente entre 25 y 30 gramos de fibra y, en cuanto a la proteína, alrededor de un gramo por kilo de peso corporal. Estas medidas pueden variar según la etapa de la vida, la presencia de enfermedades o los hábitos cotidianos, ya sean sedentarios o activos”, dice la profesional.
La clave: el acompañamiento profesional
Los especialistas de la salud advierten que los consejos de alimentación no deben replicarse por moda, sino diseñarse de forma personalizada y con respaldo científico. “Las redes sociales pueden inspirar, pero también propagar información incompleta o errónea. Antes de probar cualquier dieta o tratamiento, hay que recurrir a un profesional que pueda evaluar el caso y orientar con evidencia”, subraya la Dra. Pilar Quevedo.
En el Día del Nutricionista, que se celebra cada 11 de agosto, la invitación es a buscar acompañamiento profesional, para lograr diagnósticos fundamentados y hábitos sostenibles: la salud no se construye con atajos, sino con decisiones informadas.
Marcela Fittipaldi
Periodista.Editora marcelafittipaldi.com.ar. Ex-editora Revista Claudia, Revista Telva España, Diario La Nación, Diario Perfil y revistas femeninas de la editorial
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