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HENRY ANGLAS: EL MAESTRO DEL TATUAJE QUE INICIÓ SU PASIÓN EN BARRIOS CARENCIADOS Y HOY TRIUNFA EN EL MUNDO

Henry Anglas es un maestro del tatuaje y una eminencia en la técnica del realismo. Nació en Perú, pero su trabajo lo llevó a recorrer diferentes países del mundo: casi toda Latinoamérica y parte de Europa, logrando prestigiosos premios y fama internacional. Su libro: «Anyone Can Tattoo»,  cuenta los secretos y las técnicas para elaborar sus obras y confiesa la clave de su éxito y el motivo de por qué cientos de personas viajan miles de kilómetros para tatuarse  con él.

Desde su infancia, Henry Anglas estuvo en contacto con el mundo del tatuaje y los dibujos. Le encantaba hacer retratos en lápiz. De su hermano -tres años mayor- heredó el entusiasmo por el arte de perpetuar una imagen en la piel, y el legado se convirtió en un estilo de vida. “Mi hermano Frank fue quien me inspiró y me dio las herramientas  para empezar. Él también tenía muchísimas dudas y lo fuimos casi desarrollando juntos.” cuenta y agrega: “Los primeros años son siempre de prueba y error. Ahí es cuando agarrás cualquier trabajo para aprender. Y son tantas las dudas que tenés que si lo haces mal es como hacer una mala praxis: la piel sufre. El tatuador tiene que pasar esos miedos. Es normal sentir esa presión porque el margen de error es nulo. Para practicar yo regalaba mi trabajo a gente de la calle, a homeless. La idea nació porque necesitábamos piel para poder practicar. Entonces opté por ir a una villa y regalar tatuajes a la gente que no tenían problema, de hecho ya tenían tatuajes caseros, y yo practicaba y ganaba experiencia”.

A los 23 años, Henry decidió que iba a ser tatuador y optó por un estilo muy particular: el realismo. El tatuaje realista, como su propio nombre indica, plasma una imagen real, ya sea sobre una foto de referencia o directamente sobre algo al natural. El artista que lo realiza, tiene que tener la capacidad de poder capturar lo que está en la foto de manera que se vea igual en la piel, logrando efectos impresionantes. Es un estilo súper exigente. “Para lograr el sentimiento que está transmitiendo la fotografía se requiere mucha práctica. En la ilustración no hay algo más difícil o más fácil, sino que es muy técnico. Lo difícil es mantenerse inspirado, fresco, con esa pasión que le vamos a dedicar a ese trabajo, y para eso tengo varias cosas que hago: voy a museos, me compro libros, pinto, me junto con artistas e intercambio opiniones, voy a convenciones a competir. Eso nutre muchísimo. Observás a las personas y aprendés de los que ganaron. La exigencia personal, la pasión que le dedicás tienen mucho que ver. Me retroalimento de mis propios colegas y artistas. Es una competencia sana y exigente.”

Henry comenzó a instruirse desde muy joven asistiendo a seminarios y observando a colegas que admiraba. Y luego de mucho camino recorrido se convirtió en un respetado y prestigioso artista consagrado. Tanto es así, que tiene una importante cartera de clientes de diferentes partes del mundo que viajan miles de kilómetros para tatuarse con él. Además sacó su primer libro: “Anyone Can Tattoo” en donde vuelca toda su experiencia y cuenta los secretos de su arte. “Durante mis primeros años como tatuador, hubiera sido de gran ayuda contar con una guía que indicara los errores más usuales que se cometen al tatuar, y las técnicas básicas que se deben conocer”, confiesa y agrega: “es por ello que este libro fue un proyecto que estuvo dando vueltas en mi mente por bastante tiempo. En él se introducen las técnicas que fui adquiriendo con el paso de los años a través de un proceso de prueba y error, así como también mi experiencia como artista del tatuaje. Quiero compartir todo lo que me ayudó a crecer, tanto en lo personal como en lo profesional, y que me brindó seguridad y satisfacción en mis distintas etapas. Mi objetivo es lograr que se aclaren todas las inquietudes que surgen al empezar a tatuar, transmitiendo técnicas que son esenciales para ganar confianza y seguridad. Mi deseo es que el lector descubra las herramientas que puede utilizar para ir creando su propio estilo de diseño y tatuaje.”

Henry asegura que en el ambiente de los tatuadores hay muchos que consideran que compartir sus conocimientos significa poner en riesgo su trabajo. En su opinión, por el contrario, es que cuantos más tatuadores se desarrollen, mayor será la competencia, y así estarán todos de alguna manera obligados a crecer artísticamente.

Tatuar para Henry, es un estilo de vida.  Desde que despierta hasta que se acuesta, piensa en tatuajes. Y sostiene que el hecho de marcar la piel a una persona por el resto de su vida es una responsabilidad. “Hay un vínculo que se construye con esa persona y la energía también es importante. No solo la persona elige tatuarse con vos, sino que vos también lo tenés que elegir. Hay que dedicarle un tiempo porque es un compromiso que asumís con esa persona, le vas  a dedicar mucho tiempo de tu vida, sobre todo cuando son trabajos muy complejos”.

A cada cliente le dedica una escucha en una entrevista previa para saber en dónde está parado. Qué sabe de lo que quiere, hacia dónde va y allí donde él lo puede guiar. El hecho de comprometerse con esa idea que el cliente tiene y de superar su expectativa lo hace una  exigencia personal. Su trabajo consiste en interpretar todo eso y lograr que al otro le guste. “El arte de tatuar también consiste en eso, en interpretar lo que el cliente quiere”, cuenta. “Una manga puede llevar desde treinta y cinco horas hasta cincuenta. En sesiones de cinco horas por día. Y yo tatúo a gente de todo el mundo, inclusive, que viajan exclusivamente para tatuarse conmigo. Invierto mucho tiempo y energía en esa persona, por eso atiendo una sola por día.”

Contra todo prejuicio, Henry sostiene que en Latinoamérica todavía tenemos una especie de tabú con la gente “tatuada”. Y que en otras partes del mundo, como New York, la gente es mucho más abierta y el tatuaje no condiciona. Un médico o cualquier otro profesional puede tener un tatuaje y no ejerce mejor o peor por la cantidad de tatuajes que tenga, es algo superficial pensar así. Henry reconoce la influencia de Robert Hernández, un tatuador polaco que trabaja en Madrid al que conoció hace ocho años y empezaron a hacer cosas juntos. “Él es uno de los pioneros en el ambiente. Dio un estilo al tatuaje. Vi sus trabajos en una revista y me fascinó. Y hasta el día de hoy me sigue sorprendiendo su trabajo. Es admirable.”

Con casi veinte años de experiencia en el rubro, Henry dicta seminarios especializados en el arte de tatuar para jóvenes que quieren seguir el mismo camino y dice al respecto: “No hay mucho secreto. Mientras más tiempo le dedicás, más vas a poder mejorar. Tomar cursos, perfeccionarse, estudiar siempre son mis consejos de cabecera para mis alumnos. De hecho, en mi libro cuento en detalle todo lo que sé sobre el tema: la prueba y error de este trabajo. Como no hay una escuela que enseñe el oficio, se me ocurrió la idea de hacer el libro para que futuros tatuadores no cometan los errores que hice yo, que les cueste menos tiempo lograr el objetivo de un un buen trabajo. Es como dar una botella al mar y que lo agarre alguien que lo necesite. A todos los que estudian conmigo trato de transmitirles mi experiencia y es maravilloso el entusiasmo que se contagia.

Vive de tu pasión – Henry Anglas

Periodista.Editora marcelafittipaldi.com.ar. Ex-editora Revista Claudia, Revista Telva España, Diario La Nación, Diario Perfil y revistas femeninas de la editorial

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