Salud

Día Mundial del Dolor: 17 de octubre

Historias reales: ¿cómo mejora la calidad de vida de un paciente con dolor crónico?

  • El dolor se puede definir como una experiencia sensorial y emocional desagradable que está asociada a un daño real o potencial de un tejido. Es una patología- no un síntoma- que puede ser aguda o crónica y que genera efectos adversos en las esferas psicosociales, emocionales, afectivos y del entorno laboral y familiar del paciente que lo padece.
  • Si bien es difícil definir cuando un dolor se vuelve crónico, se lo considera de dicha manera cuando este es poco probable de resolver o dura más que el tiempo de curación usual. Desde una perspectiva temporal, se considera que el dolor es crónico cuando persiste por más de 3 o 6 meses.

El dolor es una expresión de la función de un sistema que codifica y procesa los estímulos potencialmente dañinos para los tejidos, es decir lo que se denomina el sistema nocioceptivo. Cuando este funciona correctamente, nos protege de heridas, promueve la curación, ayuda a evitar traumas adicionales y mantiene la vida. Sin embargo, cuando el dolor se desconecta de sus causas originales debido a un desbalance en las funciones del sistema nocioceptivo, se convierte en una enfermedad de dolor crónico.

El dolor se clasifica según sus características, el tiempo que dura, la forma y el origen. Hay dolores de carácter agudo y crónico. También si es un dolor nociceptivo o un dolor de tipo neuropático”, mencionó el Dr. Carlos Ciraolo, Jefe de la Sección de Neurocirugía Funcional y de los servicios de Neurología Pediátrica y Neurología del Adulto en el Hospital Italiano de Buenos Aires  y agregó además que, “el dolor neuropático aparece por una lesión o daño en el funcionamiento del sistema nervioso que comienza a interpretar estímulos sensoriales normales como si fueran sensaciones muy dolorosas; mientras que el nociceptivo es de tipo inflamatorio y le permite al paciente describirlo. Tengamos presente que el dolor crónico es sostenido por un tiempo que oscila entre 3 o más de 6 meses”.

El dolor crónico puede clasificarse en: somático, visceral, neuropático y psicógeno; a saber:

  • Dolor somático: es el que tiene como causa desencadenante o perpetuante algún daño o lesión somática (músculos, huesos o articulaciones).
  • Dolor visceral: el que tiene como causa desencadenante una noxa visceral originándose en los nociceptores viscerales.
  • Dolor neuropático o por desaferentación: es el que tiene como causa una lesión en cualquier lugar de la vía sensitiva.
  • Dolor psicógeno: es un dolor que existe verdaderamente y tiene su génesis en un desarreglo de la estructura psicológica del paciente.

En los últimos años, las terapias contra el dolor avanzaron en el mundo siendo la neuroestimulación una de las más novedosas, dinámicas y con foco en la respuesta monitoreada del paciente ante el tratamiento. Dicha terapia data de la década de los ochenta y es una de las que ha demostrado tasas favorables en relación con la mejoría en la calidad del paciente que es apto para la misma.

Este tratamiento se utiliza cuando la administración de fármacos no es suficiente para el manejo del dolor del paciente y la dolencia es cada vez más crónica y permanente.  La estimulación de la médula espinal se aplica utilizando una pequeña pieza llamada neuroestimulador, que se coloca debajo de la piel. Este dispositivo libera pequeñas descargas eléctricas a la columna, lo que ocasiona una sensación de hormigueo en el área donde se presenta el dolor. Esta terapia brinda un alivio a la dolencia mediante la modificación de las señales de dolor que llegan al cerebro. El neuroestimulador envía un pulso eléctrico leve que llega al cerebro más rápidamente que la señal del dolor, reemplazando la sensación dolorosa por un hormigueo.

¿Cuándo se recomienda implantar un neuroestimulador?

El tratamiento del dolor y el seguimiento de la respuesta del paciente es fundamental para determinar el tipo de pasos a seguir en el manejo de la dolencia. El tratamiento del paciente es de manera integral, lo que incluye una valoración psicológica para ver cómo está transitando la enfermedad y cómo puede sobrellevar los diferentes tratamientos a los que se vaya a enfrentar en la carrera contra el dolor.

El manejo del dolor responde a una escala en la que se empieza desde la manera más tradicional del control hasta alternativas terapéuticas como el implante de neruoestimulación. Primero se trata al paciente con métodos adyuvantes: terapias térmicas, Kinesiología, placebo, mindfulness, yoga, entre otras. Posteriormente se avanza en el tratamiento analgésico, le siguen los percutáneos (bloqueos e infiltraciones con medicamentos para aliviar el dolor o elementos térmicos que ayuden al control de la dolencia). En el ascenso en la escala del dolor ante la no respuesta del paciente a las medidas anteriormente asumidas, se pasan a los medicamentos de tercer nivel (morfina y sus derivados) hasta llegar a los neuromodeladores. Estos últimos buscan cortar el circuito del dolor con infusiones medicamentosas o con la implantación de electrodos en la espina dorsal o en el cerebro; con el fin de que la estimulación eléctrica produzca un factor inhibitorio en el trayecto del dolor.

La historia de Lorena

Lorena Orellano tiene 39 años y vive en Chivilcoy, Provincia de Buenos Aires. En 2007 sufrió un accidente laboral que le afecto tanto su brazo derecho como parte del izquierdo. A partir de este incidente, Lorena comenzó a sufrir lo que se llama Dolor Crónico Neuropático (DCR). En su caso, la lesión le generó una distrofia del nervio simpático a raíz que en el accidente una vértebra en la cervical le presionó el nervio y desde ese momento su dolencia ha sido de tipo crónico y sostenida.

En el año 2009, le realizaron 3 bloqueos en donde los médicos le “pincharon” el nervio y pudieron ver la gravedad de la lesión que sufrió. En ese mismo momento, se le recomendó la implantación del neuroestimulador como mejoría a su dolencia.  “Cuando me dijeron que existía el neuromodulador como alternativa para mi dolor crónico, en paralelo transitaba otra opción radical: la amputación del brazo y no quería llegar a esa instancia. Desde que supe de los beneficios en mi calidad de vida con el implante neuroestimulador, decidí avanzar en ese camino”.

El neuroestimulador es un dispositivo similar a un marcapasos que el paciente porta debajo de la piel. El mismo se coloca mediante una cirugía en la zona del abdomen o cerca de la cintura, desde donde se administrarán pequeños impulsos eléctricos a las zonas cercanas a la médula espinal. Estos impulsos viajan a través de electrodos que el médico coloca en un procedimiento de alta precisión.

La frecuencia que generan estos electrodos modifica a las señales dolorosas de la médula espinal bloqueándolas antes de que lleguen al cerebro. “De esta forma, el paciente siente alivio del dolor y recupera su calidad de vida. El dolor crónico es como tirar una piedra en un lago y ver cómo se empiezan a crear las aureolas y a agrandarse. El paciente primero tiene un problema en su parte corporal, luego en la psíquica, después en la esfera social y termina por afectar su entorno afectivo y global. La parte existencial hace que la persona no solamente esté enferma del punto de vista médico y psicosocial, sino que también su entorno empieza a estarlo”, señaló el Dr. Carlos Ciraolo, Jefe de la Sección de Neurocirugía Funcional y de los servicios de Neurología Pediátrica y Neurología del Adulto en el Hospital Italiano de Buenos Aires.

Mi dolor fue de a poco disminuyendo y desapareciendo”, mencionó Lorena, y concluyó, “Sí, a veces hay algunas molestias que son normales, pero no es ese dolor intenso que experimentaba y que no me dejaba vivir. Si bien no es una solución definitiva, hoy con el dispositivo puedo llevar mi vida sin inconvenientes y mi rol de madre lo vivo sin temores por las limitantes que podría tener sin el tratamiento del dolor”.

Acciones por el Día Mundial del Dolor

En el marco del Día Mundial del Dolor, el sábado 17 de octubre a las 11hs, se realizará un live en Facebook Alivia tu Dolor en el que dos pacientes contarán sus experiencias con la enfermedad y el tratamiento que cursan actualmente.

Junto a ellos, estará la Dra. Romina Benitez, médica paliativista, especializada en tratamiento del dolor de las instituciones: Ineco Rosario – Sanatorio Santa Fe – CEMAFE. El evento es totalmente gratuito y se puede acceder en el siguiente link:

https://www.facebook.com/AliviaTuDolor/

Periodista.Editora marcelafittipaldi.com.ar. Ex-editora Revista Claudia, Revista Telva España, Diario La Nación, Diario Perfil y revistas femeninas de la editorial

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