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Y un día volví… por Marcela Fittipaldi

Allí estaban atesorados mis mejores momentos: Punta del Este.

Nada de frivolidad. Era el gran encuentro de la familia. Primos, tías, tíos. Tomar el té todos juntos, ir a comer, festejar la vida, querernos y demostrárnoslo.

Comprar los churros de «Manolo», salir a jugar mientras nuestros padres dormían la siesta.

«Dónde están los chicos?». «Los botijas están jugando por allá».

Yo me escapaba al puerto al atardecer. Me fascinaba la caída del sol.

Mamá se aterrorizaba. No había nadie, sólo alguno que otro pescador.

Papá la calmaba:»dejala, quedate tranquila».

Cómo me entendía. Era un momento mágico. Allí sentía que en mi futuro todo era posible: el gran amor, el éxito profesional, los logros. Todo era posible.

Y después de algún tiempo volví.

Allí estaba mi muelle, mis calles, mi gente querida, mi playa…

No todo se cumplió como lo había imaginado…

Pero sentí que mis sentimientos estaban intactos, que ese lugar era como una caja fuerte: imposible de destruir porque atesora todo lo vivido y sentido en mi adolescencia que hoy hace la persona que soy.

Familia, afectos, despertar del amor, encontrarse con uno en una simple «puesta de sol».

 

Marcela Fittipaldi

 

Periodista.Editora marcelafittipaldi.com.ar. Ex-editora Revista Claudia, Revista Telva España, Diario La Nación, Diario Perfil y revistas femeninas de la editorial

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