EL CHICO Y CAN CAN por Mariano Wullich

Can Can: Dicen cosas; ya no saben que decir. Que no conocí Can Can, por mi edad. Eso sí, de vez en cuando “La Negra» Alá me saludaba, el petiso llegaba con los bon go y hacía los mismo y el primer travesti argentino pasaba al lado mío. Es cierto, no me dejaban entrar, pero aquello de la ñata contra el vidrio, era verdad.

En el pasaje Seaver (Posadas y Libertador), el chico de la vereda esperaba y esperaba por entrar a Can Can (blue jeans oxford, remera y alpargatas). Se llamaba Mariano Francisco.

MFW

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