MISHKA FW20 #MishkaForest

Los kits indispensables de Mishka para transitar el invierno 2020 celebran el arte zapatero, las tipologías oversize y la yuxtaposición de accesorios, al tiempo que  sugieren modas y modos más democráticos. El protocolo de la colección surge de observar los ítems de la extensa familia de zapatos (abotinados, botas cortas, mocasines y zapatillas) y también al escudriñar cada detalle de la inclusiva  línea de carteras (mochilas, bolsos, carteras de mano y primorosos small goods) que componen los ítems de la gran boutique conceptual. Unos y otros se realizan en cueros nobles pero también suman un vasto catálogo de de innovadores neoprenes, cueros vegetales, mallas deportivas, tejidos y charoles arrugados que  fueron ejecutados por las manos zapateras y el equipo de diseño cual si se tratase de los cueros más tradicionales. Semejante incorporación de materiales de alta tecnología, además de las consecuencias de sus premisas sustentables traen consigo precios más accesibles pero no escatiman recursos de diseño.

Chelo Cantón, el arquitecto y creador de la firma junto a Diego Trivelloni, enuncia acerca de las premisas éticas y estéticas en Mishka: “Así como en 2001 comenzamos  como una marca de calzado para las usuarias de una supuesta aristocracia devota del diseño finlandés, en la actualidad  somos una firma más democrática. La marca llega a más y nuevos consumidores sin desmedro de su calidad ni de lo atemporal implícito en los diseños y el uso. No somos una marca de lujo pero nos damos lujos en no traicionar nuestro ADN y la buena calidad”.

La campaña gráfica de la colección exalta la impronta “listo para usar” y se hace eco de nuevos modos para posar, lejos de los dictámenes sexistas.  Bajo ese criterio se ensayan gestos cotidianos tanto para promocionar el trench coat cruza con kimono acicalado con las riñoneras, bandoleras, bolsos y carteras de maño. El camisero largo de paño italiano se combina con medias violáceas que contrastan con las zapatillas rosadas.

Una bitácora de la colección de calzado admite variaciones sobre el abotinado en tonos fucsia, negro, blanco y rojo provistos del  brillo glaseado de charoles y símil charoles, el efecto tono sobre tono, las botas cortas con tacos de plexiglás  o madera cuyas terminaciones circulares simulan peldaños o zócalos. Los borcegos elegantes, suelas austeras o camufladas ilustran el apartado de abotinados  Del lado de los clásicos remozados, hay mocasines en tono off white denominados Krista y otros designados Karly  con textura de charol que matiza geometrías coloridas en dulce de leche, rosa negro y blanco. Asoman además escotados zapatos de salón con tacos de madera que recrean columnas circulares o patas de algún exquisito sillón vintage. El board de diseño de la colección los denomina  modelos Alison, Alisa y Ali, según luzcan despojados o sumen placas de carey circulares cosidas en la punta.

Las Guillerminas ostentan tacos cuadrados  y se abrochan mediante colosales hebillas de resina. Las botinetas Tessa y Lara toman recortes y repujes  de las texanas más austeras. Las Bruni suman bases de madera, mientras que los tacones de Elaine se componen de una combinación mitad madera – mitad acrílico que aporta levedad al caminar.

La variante de zapatos bajos  y coloridos en gamuza despliega   tonos lima, crudo fucsia o rojo. Las zapatillas suman protagonismo y aluden a los gestos democráticos con impronta sporty. Entre ellas, el modelo Martina sugiere variaciones sobre el estilo tenis en charol y en tonos mostaza, negro o blanco. Mientras que la versión Mishka de los ugly shoes se apodan Mika y Lars, respectivamente. Conjugan texturas de cuero vegetal, malla deportiva y lycra en tonos off white, crudo, rosa y contrastes de bordó y fucsia.

La familia de carteras Mishka crece sin pausa y admite  bandoleras “ready to wear” derivadas de la talabartería, elogia las riñoneras provistas de avíos que las ajustan y de manijas para colgar, los bolsos de compras y paseos con apariencia de engomados  y el logo impreso en relieve. Cada pieza contiene sobres complementarios que a modo de bonus track componen otro accesorio. Los modelos deliberadamente despojados de cierres, contienen bolsillos y bolsas dispuestas cual escarcelas medievales. Hay mochilas en tonos suela, caramelo y negro con recursos de los portafolios colegiales (expedirse a los modelos Ginger y Klein).

Cinturones y  fajas ilustran el furor talabartero, de las hebillas circulares y cuadradas en metal a la profusión de rectángulos de resina. El cinturete Romeo, en tonos negro y crudo, augura forjar cinturas avispa o satisfacer pulsiones de los cultores del BDSM.

La vestimenta en Mishka

 Las siluetas se rigen por las tipologías orientales y oversize, que adaptan sus caídas a la diversidad de cuerpos de las usuarias. Entre las tipologías asoman joggings y pantalones derivados de lo deportivo pero que no son catalogados como tales. Un arbitrario top five de la colección consagra al vestido largo Celta en tonos gris y negro y el vestido Leth cuyo cuerpo en crepe de viscosa contrasta con mangas globo en satén fucsia y  bordó, santifica al pantalón Killing en siré  y al pantalón Celta, con lana grisácea y un cordón sujetador que concluye en un recurso afín a la joyería contemporánea y bendice al  piloto Báltico. Se trata de un trench largo en tonos negro y oliva  cuyo manual de estilo sugiere llevarlo con mangas subidas  de tal modo que dejen ver la tela camisera dispuesta en su interior.

En rasgos generales los pantalones exhiben engomados o tramas de cuero ecológico, se enorgullecen de sus cortes pinzados en gabardina y suman una  variante de falda pantalón Frans. El fragmento dénim se caracteriza por los tiros altos, los lavados, los tonos azules y negros y las siluetas que consideran cuerpos diversos.

La extensa línea de remeras con manga largas y cortas suma al emblemático algodón Pima una variedad de algodones teñidos con tintes naturales provenientes de Brasil. Las camisas son holgadas y con bolsillos plaqué.

El apartado abrigos sugiere el uso de sacos cortos, símil cazadora con botones (remitirse a la nomenclatura Gía y la campera Dorrit) y también  a una exquisita variedad de largos sobretodos de paño italiano espigado. Ceñidos con un lazo, orgullosos de sus interiores envivados aunque despojados de forrería, se conjugan con los zapatos bajos o las zapatillas altas.

La categoría tejidos de punto remite a la polera Irlanda en tono carmín,  sweaters en punto inglés o punto arroz. A modo de protección para cuellos y plexo solares, se imponen las largas bufandas con el logo Mishka que emulan los estandartes de los clubes deportivos.

 La línea de accesorios se compone de aros art decó en tonos coral y verde,  los pendientes de oro o níquel con piedras o sinfines de argollas en tonos ámbar, negro o rosa mareado. Mientras que los collares Dinamarca, Ambers y Franz conjugan cadenas, cuentas, mosquetones y exaltan abalorios geométricos.

Así como el calzado tiene su imprescindible packaging de cajas rosas aterciopeladas, la ascendente línea de gafas de acetato italiano denominados Carol, Helena, Teodolina y Emma se cobija en el interior de mullidos estuches negros.

Victoria Lescano

Créditos de Campaña

Día 1

Foto: Martín Pisotti

Dirección Creativa: Pardo Estudio

Modelos: Milagros Najum, Julia Grabich y Brunela Di Gaetano

Estilismo: Simona Martinez Rivero

Video: Leandro Espinoza

Pelo: Nacho Lopez Fagalde para Vardo

Maquillaje: Natali Rensin para Estudio Novillo 

Producción: Natacha Pacheco

Team Mishka

Día 2

Foto: Santiago Albanell

Dirección Creativa: Pardo Estudio

Estilismo: Simona Martinez Rivero

Video: Leandro Espinoza

Producción: Natacha Pacheco

Team

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