Espectáculos

Crítica «Kinky Boots» por MAJO ARAGON PALMA

El foyer se viste con  un clima singular, en donde la roja intensidad de la ambientación nos lleva a algún sitio nocturno escondido del suburbio londinense; nos invitan a ser parte del brillo destellante de la noche, promoviendo que el glitter llegue a nuestros labios. Una bota enorme, nos da la bienvenida y el público se dispone a sacarse selfies alrededor de ella para dejar testimonio virtual del espectáculo que se anticipa. Es casi premonitorio, antecede al clima que trascurre durante toda la obra, brillo, intensidad, alegría, melancolía, el quién soy y el quien quiero ser bailan alrededor de Charlie y Kinky. Él, Hijo de un zapatero tradicional  y una reina Drag Queen se encuentran para ayudarse mutuamente no solamente a dar un giro a un comercio  en bancarrota sino, esencialmente, a que cada uno descubra y se haga cargo de su sueño. La historia nos atraviesa porque toca las notas de la melodía universal: quiénes somos, nuestros orígenes, hasta dónde surge un yo auténtico y hasta dónde lo que quieren los otros de nosotros. La obra va enlazando el proceso de relanzamiento de una fábrica de zapatos decadente y, la historia personal de cada personaje, da cuenta de desencuentros y encuentros con sus padres, más allá del tiempo, comprendiendo errores y reconociendo el amor que  sembraron en cada uno de ellos.

Kinky Boots surgió como una película en el 2005, basada en una historia real; hacia el 2012, llega a Brodway sobre un libro de Harvey Fierstein y canciones de Cyndi Lauper,  dirigida y con coreografías de Jerry Mitchell,  con Startk Sands , Annaleigh Ashford y Billy Porter, quienes lograr en el 2013 12 nominaciones y 6 estatuillas.

Fernando Dente como delfín en su mar, conecta, emociona y su caudal vocal llega a todo aquello que quiere transmitir.  Martín Bossi cuanta a su favor que él es todo un personaje y su carisma atraviesa cualquier personaje que interprete. En esta obra sale de su lugar de confort y se desafía demostrando que pone todo su máximo potencial en una Lola intensa, sexual, sensual fatal, todo en ella es al extremo; “bienvenido al mundo de Lola” nos invita y, esencialmente, lo consigue. Todo el elenco, como en un ensamble de relojería suiza logra este efecto, evidenciando a un Gustavo Monje, en su rol del fiel y tradicional empleado Jorge y a Nacho Mintz como un Don que ya en su nombre –  casi como un guiño – , pone en juego todos los clishés machistas que Lola nockea desde su alma noble y glamourosa. La escenografía  de Gustavo Ferrari le hace honor a la de Brodway. Las canciones invitan a emocionarse, divertirse, conmoverse y bailar. El clásico Everybody say Yeah, Sex in the heel y  un inolvidable the Soul of the man llenan el alma en 120 minutos.  Todo esto no hubiese sucedido sin la dirección y mirada sagaz de  Ricky Pashkus que hace que toda la obra tenga el tempo, la intensidad y el mensaje que se quiere transmitir. Vale la pena llegar al Teatro Astral, dejarse llevar de la mano de Ricky, Lola, Charlie y cada uno de los integrantes de esta puesta inolvidable.

Majo Aragón Palma

 

Teatro Astral

Av. Corrientes 1639, C1042AAC CABA, Argentina

Teléfono 011 4374-5707

 

Periodista.Editora marcelafittipaldi.com.ar. Ex-editora Revista Claudia, Revista Telva España, Diario La Nación, Diario Perfil y revistas femeninas de la editorial

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