De la responsabilidad a la Acción por AXEL GEGENSCHATZ

Por Axel Gegenschatz, Gerente General de Avon & Presidente de Fundación AVON

 

La violencia, la discriminación y el acoso afectan la realidad cotidiana de las mujeres y disidencias y para trabajar sobre estos flagelos es necesaria la presencia de un Estado responsable, pero también un sector privado que desarrolle iniciativas que trasciendan las realidades particulares invitando a acciones colectivas.

Como compañía, creemos que es necesario que los líderes prediquen con el ejemplo y que, desde los espacios de mayor poder, asumamos la responsabilidad de acelerar los cambios que la realidad nos demanda.

En ese sentido, hace ya más de 10 años, desde AVON y Fundación AVON se trabaja la problemática de la violencia de género, a través de campañas de concientización, capacitación y asistencia a mujeres que la atraviesan. En 2017, quisimos llevar nuestro compromiso con la mujer y las causas que más la afectan a otro nivel: creamos el primer Protocolo y Licencia de Violencia de género en el ámbito privado, dentro del país.

Al tomar la decisión de desarrollar e implementar el protocolo, entendimos que la capacitación era el camino para comprender cómo actuar frente a estas realidades que viven tantas mujeres y, a su vez, generar cambios culturales en nuestra organización.

Para la implementación de esta iniciativa, internamente empezamos a capacitarnos desde los puestos más jerárquicos ya que, a través de nuestros roles referentes, invitamos y traccionamos el cambio. Debemos apoyar, no sólo brindando recursos materiales, sino también simbólicos y morales ya que un protocolo, una ley o cualquier otro documento no es suficiente si no se lo vive y se lo abraza.

La ley 26.485 de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres cobra un nuevo sentido con la formación obligatoria de nuestros representantes, los funcionarios públicos, en la temática de género y violencia contra las mujeres que promueve la Ley Micaela.

El protocolo fue para nosotros un hito y un puntapié para demostrar que el compromiso debe ir más allá de lo discursivo y debemos, dentro de cada decisión organizacional, demostrar nuestra postura e invitar al cambio a todos los actores. Es así como esta iniciativa transcendió las paredes de nuestra compañía, sumando más protocolos y más compromiso en otras empresas del sector privado con las que compartimos nuestro recorrido.

Es necesario trabajar para garantizar los derechos de las mujeres y evitar más muertes por femicidios. El compromiso, la formación y comprensión integral de la problemática es bclave para fomentar nuevas políticas públicas y privadas con perspectiva de género. Necesitamos decisiones individuales que traccionen cambios organizacionales en pos de generar cambios reales.

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