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Ausentismo post-vacaciones: 4 claves para combatirlo

Es un fenómeno frecuente que luego de los días de receso los chicos no se sientan motivados para ir a la escuela, lo cual puede causar que se falte a clase o se deje de prestar atención durante el horario escolar.

La vuelta al colegio es un momento complicado para los niños y niñas luego de las semanas de descanso. En las vacaciones, por más cortas que sean, el cuerpo se acostumbra a otros horarios: los tiempos de las familias se re adaptan y los fines de semana se alivian de peleas por las tareas y los exámenes. ¿Cómo afrontar la vuelta a clases? Y desde el plano de los docentes, ¿cómo lograr que los estudiantes se reincorporen felices o, al menos, sin que la escuela resulte un castigo?

Hugo MartínezJefe de Pedagogía de Colegium, ahonda sobre cuatro recomendaciones que sirven como medidas para atenuar el ausentismo escolar y las consecuencias que puede acarrear“Para muchos chicos el volver al colegio puede ser una situación estresante, ya que los cambios en la infancia pueden significar una cuota de ansiedad adicional”, sostiene el especialista.

Justamente, una de las razones que se relacionan con la ansiedad es el hecho de que los chicos se separen de sus papás, esto en especial para niños en edad de jardín, así como en los primeros años de escuela primaria. Esta razón representa hasta el 4% de la deserción tras un período vacacional.

“La situación del ausentismo también se puede dar por el agotamiento, debido a la falta de sueño al no dormir las horas suficientes, no tener las suficientes horas de juego o despeje creativo, cambios recientes en la situación afectivo-familiar, o estar viviendo una situación agobiante con compañeros, padres o docentes, como puede ser un contexto de discriminación o bullying”, detalla Hugo Martínez.

Este fenómeno negativo en una esfera social tan importante como es la educativa, merece un espacio de revisión y reflexión. Promover la asistencia a clases desde el hogar y desde el ambiente familiar de los chicos, es clave para sembrar en ellos el interés propio por la institución educativa:

  • Trabajar con los chicos los deseos de aprender y las formas de hacerlo más divertido. Por ejemplo, hacer las tareas en un horario determinado y en un ambiente agradable. Si la familia está compuesta por más de un hijo, generar sinergia entre hermanos para ayudarse con las tareas o trabajos creativos.

  • Mantener un horario permanente para la cena, el desayuno, la merienda y la reacreación. Así, no tendrá que estar en su habitación para las tareas o los exámenes, sino aprovechar los ambientes comunes tanto para el despeje, recreación, así como para los momentos de concentración y estudio. Si los horarios se mantienen, se disminuyen las posibilidades de cambios de sueño, insomnio, o problemas para levantarse.

  • Permitir las inasistencias cuando son necesarias, pero a la vez generar estrategias para ponerse al día con las materias y contenidos, manteniendo contacto con otros padres y docentes.

  • Si empieza a manifestarse el ausentismo, preguntar y hablar con los chicos es el primer paso para descubrir por qué no quieren asistir a la escuela. Es probable que, conversando, se descubran conflictos que los niños pueden experimentar y que suelen ocultar a los padres, por vergüenza, por falta de seguridad o por miedo a no saber cómo comunicarlo o cómo actuar al respecto. Si el silencio permanece, el conflicto puede crecer a largo plazo. Es importante mantenerse comunicados, ya sea entre padres e hijos así como entre el grupo familiar en general.

Es de central importancia que los padres estén y se sientan involucrados al momento de buscar revertir la negativa de ir a la escuela por parte de su hijo.“Involucrarse significa preguntarle a nuestro hijo por qué no quiere ir a clases, qué es lo que le preocupa, lo que no le gusta; y tratar de escuchar si hay algo a nivel consciente que genere esa resistencia”, remarca Hugo Martínez.

Puede que haya muchas ocasiones en la que los chicos dejan de querer ir a lugares que parecían gustarles, como el jardín, el mismo colegio, los cumpleaños, las actividades extracurriculares, eventos sociales y demás. Pero en este punto, no basta quedarse solamente con lo que dicen, sino que hay que tratar de escuchar más allá y, sobre todo, no enojarse con la situación que se plantea, ser comprensivos y tolerantes.

Volver al colegio después de las vacaciones muchas veces exige una readaptación, y este proceso puede conllevar todas estas dificultades. La clave pasará por entender que el desgano de los chicos no debe ser minimizado o pasado por alto, sino tomado como una situación a resolver juntos entre padres, hijos y establecimientos educativos. Prestar especial atención a sus gestos, a su conducta y sus palabras en los días previos al retorno de las clases será la clave esencial para prevenir el ausentismo y fomentar la motivación para un nuevo comienzo.

Periodista.Editora marcelafittipaldi.com.ar. Ex-editora Revista Claudia, Revista Telva España, Diario La Nación, Diario Perfil y revistas femeninas de la editorial

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