Vacunas antes y durante el embarazo: ¿qué tener en cuenta? por la Dra. CAROLINA TOMATIS

Por la Dra. Carolina Tomatis (MN 119643),
del equipo de fertilidad de Halitus Instituto Médico

Es recomendable que toda mujer en edad fértil esté vacunada contra las enfermedades más comunes que puedan suponer un riesgo durante el embarazo. Con la vacunación se producen anticuerpos que defienden a la madre de contraer enfermedades y generan protección también al recién nacido durante los primeros meses de vida, hasta que reciba su propia inmunización a través de vacunas. Brindan protección contra infecciones específicas causadas por virus o bacterias, y contienen pequeñas cantidades de éstos en forma viva atenuada o muerta, estimulando al sistema inmunológico para formar anticuerpos protectores frente a enfermedades.

Siempre que se planifique un embarazo, se recomienda hacer una visita previa al ginecólogo que podrá evaluar con un análisis de sangre si la mujer presenta anticuerpos para diferentes enfermedades y en caso de no tenerlos, recomendar la aplicación de vacunas.

Rubeola: Si los anticuerpos son negativos, le recomendará aplicarse la vacuna triple viral que confiere protección no sólo para esta enfermedad, sino también para sarampión y paperas. El no tenerla podría presentar complicaciones visuales, auditivas o cardíacas en el feto.

Varicela: algo similar ocurre con este virus ya que se estima que el 95% de las mujeres en edad reproductiva han estado expuestas al contagio y presentan defensas. Deberán vacunarse aquellas con anticuerpos negativos. Una vez aplicada la vacuna de la varicela o de la rubeola (triple viral) deberá evitarse el embarazo en el mes subsiguiente.

Hepatitis: la hepatitis B es asintomática en el 70% de las veces y puede ocasionar hepatitis crónica tanto en la madre como en el feto. La vacunación está indicada tanto durante la planificación o cursando el embarazo. De padecer esta enfermedad en la gestación, el recién nacido deberá recibir gamaglobulina específica y vacunación dentro de la 12 hs. de nacido. Lo mismo sucede con la hepatitis A. Si bien a los 20 años se estima que el 90% de la población presenta defensas, de no ser así es recomendable aplicar la vacuna.

También se realiza dosaje para saber el estado de defensa frente a otros agentes patógenos como el Chagas, la toxoplasmosis y el citomegalovirus, que, si bien no existen vacunas protectoras frente ellos, el médico explicará cuales son las medidas higiénico dietéticas que deberá tomar la paciente para evitar el contagio durante el embarazo.

Este periodo es de suma importancia para pesquisa de otras enfermedades como HIV, VHC (hepatitis C) y Sífilis (VDRL), por lo que también se solicitan anticuerpos frente a los mismos.

Existen otras vacunas como la anti neumocóccica, antimeningocóccica, para fiebre hemorrágica argentina, HPV y fiebre amarilla que deberán aplicarse en situaciones especiales ya sea por riesgo aumentado de exposición o patología subyacente que lo indique.

¿Qué vacunas están contraindicadas?

A pesar de los beneficios, hay algunas que, una vez embarazada, no deben aplicarse.

Ellas son: la BCG (previene tuberculosis), la vacuna para HPV, (virus de papiloma humano asociado al cáncer de cervix), la triple viral (brinda protección contra la rubeola, sarampión, y papera) y la vacuna para prevenir la varicela.

¿Cuáles sí podemos aplicarnos?

  • Vacuna antigripal: se puede colocar en cualquier trimestre. El diagnóstico de gripe durante el primer trimestre puede asociarse a labio leporino, malformaciones cardiacas o defectos del tubo neural en el recién nacido. Si se la contrae durante el segundo o tercer trimestre puede asociarse a retardo del crecimiento intrauterino, parto prematuro, aborto y bajo peso del recién nacido.
  • Vacuna contra hepatitis A: se recomienda su aplicación en situaciones de riesgo de contagio incrementado como pacientes que usen drogas parenterales, viaje a lugares con alta prevalencia de la enfermedad, riesgo profesional o patología crónica de base como insuficiencia renal.
  • Vacuna contra hepatitis B: Se recomienda completar el esquema si ésta incompleto o comenzar con el mismo en cualquier trimestre del embarazo.
  • Vacuna triple bacteriana acelular: brinda protección contra tos ferina, tetarnos y difteria. Está indicada después de la semana 20. Se recomienda debido a un aumento de infección por tos ferina en niños menores de 1 año, como así también proteger a la madre durante el embarazo. Durante el parto existe incremento en el riesgo de contraer tétanos tanto para la madre y el recién nacido. Si se desconoce el esquema se recomienda 3 dosis de toxoide tetánico a los 0, 4 y 6 a 12 meses. Al menos una dosis de triple bacteriana celular después de la semana 20.
  • Vacuna para neumococo: hay dos disponibles, la conjugadas para 10 o 13 serotipos y la polisacárida 23 valente. Ambas se podrán administrar durante el embarazo en aquellas mujeres con riesgo elevado de infección invasiva por neumococo (asplenia, drepanocitosis, fistulas LCR, inmunodepresión, leucemia, linfoma, trasplante de órgano sólido o células hematopoyéticas, enfermedad renal crónica, infección por VIH) Si bien la situación ideal es que la vacuna sea administrada antes del embarazo cuando esteì clínicamente indicada.
  • Vacuna antimeningocoìcica (conjugada y polisacaìrida) se consideran seguras e inmunogeìnicas durante el embarazo. Por lo tanto, no es motivo para posponerla cuando esteì indicada: situación de epidemia, asplenia, drepanocitosis y deficiencias de componentes del complemento.
  • Vacuna salk inactiva contra la poliomielitis: solo se recomienda una dosis de refuerzo en aquellas mujeres que tengan riesgo de exposición al virus salvaje debido a viajes a zonas endeìmicas de poliomielitis.
  • Vacuna contra la fiebre amarilla: es ocasionalmente indicada durante el embarazo. A diferencia de otras vacunas de virus vivos, estaì indicada en la embarazada no inmunizada previamente, cuando el viaje a zonas donde la enfermedad es endémica sea inevitable.

Como la generación de anticuerpos puede verse afectada por el estado de inmunocompromiso habitual durante el embarazo, es necesario realizar una comprobación de su efecto mediante dosaje de anticuerpos.

Es importante que durante el seguimiento del embarazo la paciente avise a su médico sobre cualquier riesgo de contagio de cualquier infección para poder recibir la profilaxis adecuada.

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