El lenguaje del futuro: ¿Por qué es importante enseñar programación en el colegio?

Cada vez más educadores destacan la importancia de incluir la tecnología dentro del aula, no sólo como herramienta de enseñanza sino como eje fundamental para preparar a chicos y jóvenes de cara a su inserción laboral.

En los últimos 30 años, el uso de la tecnología en las distintas industrias ha tenido un crecimiento exponencial. Tanto los servicios como los procesos de manufactura, agricultura, y todas las actividades económicas se han visto potenciados con su aplicación. En el ámbito escolar, si bien todavía persisten dudas y resistencias, cada vez hay una mayor conciencia en torno a la importancia de su utilización, ya no únicamente como complemento de la enseñanza tradicional, sino como capital educativo para el futuro de millones de niños y adolescentes.

Un estudio reciente del Foro Económico Mundial estima que la programación será el trabajo mejor pagado y más demandado por el mercado: según la institución, actualmente hay medio millón de empleos relacionados a la programación que no están ocupados y para 2020, la cifra de vacantes disponibles ascenderá a 1 millón. En tanto, un informe realizado por IMS (Internet Media Services) en América Latina reveló que el 94% de los usuarios con acceso a Internet se conectan desde dispositivos móviles, como Smartphones y tablets.

En este sentido, la incorporación de la tecnología en el aula es, ni más ni menos, que sinónimo de oportunidad, porque permite a los chicos tener exposición y acceso a diferentes estrategias de aprendizaje y prepararlos para su futura inserción profesional.

Entre quienes plantean efectos adversos de sumar la tecnología a las clases, el principal argumento es la distracción que puede generar en los alumnos. Sin embargo, en la propia mirada y capacidad de estos “nativos digitales” está la respuesta a estos temores. Según Marc Prensky, educador e inventor del término que alude a las personas que se criaron con celulares, computadoras, tablets y otros dispositivos, “los estudiantes piensan y procesan la información de modo significativamente distinto a sus predecesores, de modo que su destreza en el manejo y utilización de la tecnología es superior a la de sus profesores y educadores”. El desafío, entonces, es ser capaz de zanjar esta brecha cultural para potenciar el aprendizaje mutuo mediante tres ejes principales:

·   Mejorar el acceso a la información dentro del aula

La tecnología permite obtener datos de forma más efectiva. Hay aplicaciones y plataformas que ofrecen a los docentes alternativas para combinar toda la información que puedan necesitar en el marco de una clase, incluyendo historial de asistencia, rendimiento en exámenes y otras características del desempeño de sus estudiantes.

·Potenciar la comunicación con los mayores responsables

Si los padres y tutores pueden acceder más fácilmente a las calificaciones, horarios de clases y actividades extracurriculares de sus hijos e hijas, no solo se evitan malos entendidos, sino también las típicas preguntas que los chicos no quieren contestar, sobre qué materia tienen cada día o cómo van las calificaciones de la escuela.

· Generar clases más atractivas y conectadas con las habilidades del siglo XXI

Existen plataformas y/o aplicaciones que, por el hecho de estar disponibles en dispositivos electrónicos, resultan mucho más familiares y atractivas para los niños y niñas, permitiéndoles tener una mayor cantidad de tiempo de atención. Por otro lado, es altamente probable que los chicos y jóvenes tengan que enfrentarse a un mundo laboral distinto al actual, donde se valorarán otras aptitudes. Es por eso que se torna elemental gestionar con ellos las llamadas habilidades del siglo XXI, por ejemplo, el trabajo colaborativo, que también puede abordarse desde una perspectiva tecnológica.

Respecto de los beneficios y riesgos del uso de la tecnología en las aulas, Ariel GringausCEO de Colegium, plataforma de Apps y sistemas para la escuela, y representante de Code.org, organización global para enseñar a los niños y niñas a programar, afirma: “Prohibir las plataformas digitales es negar un cambio fundamental en el lenguaje que está impactando a los chicos y jóvenes del mundo entero. No obstante, deben existir plataformas lo suficientemente seguras para brindar estas habilidades a las nuevas generaciones, sin que implique riesgos como pueden ser el ciber acoso o el bullying virtual”.

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