Actividad Física: una práctica olvidada

El siglo XXI y el auge del trabajo de oficina trajo al mundo, y en especial a la población de las grandes ciudades, dos grandes problemas de salud: el sedentarismo y la obesidad. El gran avance tecnológico, que exige cada vez menos esfuerzos en las tareas cotidianas, menos movimiento en el trabajo y en los desplazamientos, hace que la actividad física quede relegada de la agenda rutinaria y reservada solo para quienes tienen tiempo y disponibilidad económica de acceder a un gimnasio.

En el Día Mundial de la Actividad Física, que se conmemora el 6 de abril, revisamos por qué es fundamental hacer deporte de manera sana, responsable y segura. Para salir del sedentarismo, es importante empezar por observar que pequeños cambios en nuestro comportamiento, pequeñas cargas de ejercicio físico, que producen un impacto beneficioso en la salud. Ir caminando a hacer las compras, a trabajar si es posible, o al menos reemplazar algunos de los viajes en auto o en transporte público por la caminata o la bicicleta, es un gran paso para reincorporar el hábito de la actividad física.

«La actividad física es el pilar fundamental para lograr el mantenimiento del peso corporal a largo plazo» comenta la nutricionista Liliana Grimberg, Coordinadora del Área de Nutrición del Centro Ravenna. «El ejercicio recomendado era antiguamente el de alta intensidad, pero hoy está comprobado que el ejercicio físico no necesita ser tan intenso, ya que los planes leves y moderados tienen un impacto igual o superior, así como una mayor adherencia a largo plazo», agrega.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la actividad física es una practica aceptada y considerada, desde hace tiempo, un recurso terapéutico estimable en el tratamiento de la obesidad. En este sentido, los efectos de la actividad física en el tratamiento de la obesidad son:

  • Disminución del peso, del IMC; y del índice cintura/cadera.
  • Aumento del gasto energético
  • Mejora la capacidad aeróbica
  • Mejora el perfil lipidito
  • Aumento de la capacidad de oxidación y utilización de las grasas
  • Disminución de los niveles de insulina
  • Reducción de la presión arterial
  • Mejoría de la resistencia a la leptina
  • Control de la ingestión de alimentos con la consecuente reducción de la ingesta calórico, reducción del picoteo y menos ingestión de grasas.
  • Aporta beneficios psíquicos, mejora el humor, mejora la autoestima y mejora la imagen corporal.

Sin embargo, hay que tener ciertos cuidados al momento de comenzar o retomar el hábito de la actividad física. Los exámenes médicos son tan importantes y necesarios a la hora de empezar un deporte o retomar alguna actividad anterior como su práctica. Estos estudios no reemplazan los chequeos de rutina y deben realizarse tanto a aquellos que desarrollen un deporte a nivel competitivo como recreativo, permitiendo orientar así a la persona hacia la modalidad más acorde a sus necesidades y condición físicas.

“Resulta fundamental hacer un chequeo cardiológico antes de iniciar la práctica de una actividad física y repetirlo en el plazo que su médico lo indique. De este modo se pueden detectar y prevenir alteraciones que pueden desencadenar un episodio de muerte súbita”, afirma la Dra. María Valeria El Haj, Directora Médica de vittal.

Se debe incluir un interrogatorio preciso, seguido de un completo examen físico para poder desarrollar una historia clínica, incluyendo antecedentes familiares y medicación que se tome habitualmente.

Los datos referentes a contextura, peso y estatura, presión arterial, pulso, y visión son puntos clave que no pueden faltar en ninguna historia clínica. Se debe hacer una semiología completa del corazón, pulmones, abdomen, orejas, nariz y garganta y revisar articulaciones, fuerza, flexibilidad y postura, considerando la dieta diaria y si el paciente consume algún tipo de drogas o alcohol o bien suplementos como vitaminas o minerales.

“Nuestra responsabilidad frente a la muerte súbita no se limita solo a prevenirla. Cuando el paro cardíaco se desencadena, el entrenamiento apropiado en maniobras de resucitación (RCP) puede salvar una vida”, concluye la Dra. El Haj.

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