AMNESIA por Mariano Francisco Wullich

En la soledad, cuando uno afloja un poco, se pone triste y le salen versos…, es que «cuando el hombre llora solo, lo mira a Dios y por eso, el llanto de un solo vale, lo que vale el universo». Me imagino en los bares y barras con un vidrio en la mano, recordando tanto, porque uno se acuerda de casi todo, muy pocas veces tiene la suerte de anestesiarse o de lograr una suerte de amnesia.

Anteayer, comiendo un revuelto Gramajo con mi amigo Dany Mártin, en Las Delicias, nos desanesteciamos por un rato y allí ganó el recuerdo.
Hablamos de un estanio, perdón, un mostrador en México: la noche que Mártin vio y oyó un reclamo de «Ella» para otro hombre. Ya en Buenos Aires, la otra cuna del bolero, se lo contó a su amigo, el genial autor y compositor, Chico Novarro, quien no tardó un rato para que Dany Mártin cantara esto, con la misma «Amnesia» de aquél parroquiano:

«Usted me cuenta que nosotros dos fuimos amantes,
y que llegamos juntos a vivir, algo importante.
«Me temo que lo suyo es un error, yo estoy desde hace tiempo sin amor, y el último que tuve fue un borrón, en mi cuaderno.
«Usted me cuenta que hasta le rogué, que no se fuera, y que su adiós dejó a mi corazón sin primavera. Que anduve por ahí de bar en bar, llorando sin podérmela olvidar, gastándome la piel en recordar, su juramento…
«Perdón, no la quisiera lastimar, tal vez lo que me cuenta sea verdad, lamento contrariarla pero yo…
¡No la recuerdo!».

Mariano Francisco Wullich

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