SON ELLOS…: PUEDEN SER LOS ULTIMOS por Mariano Wullich

Borges siempre estaba urdiendo endecasílabos, hablándonos de un gato frente al espejo (Beppo) y recordando que en su barrio, Palermo, vivía don Juan Muraña.

Fierro, admirado por Borges, nos relató un campo de antes en toda su realidad, tan, pero tan ajustada, de enorme fidelidad.

Gardel nos contó Buenos Aires,  le cantó a  Monmartre y a todos los argentinos que se iban a París. Mientras Leguizamo, el oriental, corría los mejores puros y

Troilo, el “Gordo Bueno” nos mostraba que el aire de la cámara de un fuelle jamás dejaría de soplar.

Fader, ese impresionista, fijó en un rato de sol y en elevadísimas pinturas lo que también hicieron Monet, Manet, Van Gogh, Degas, Renoir o Cezanne.

Maradona, deslumbraba en toda la gramilla. Monzón era un flor de guapo. Fangio el más ligero y

De Vicenzo demostraba ser un señor y primero.

Argerich (Martita) en el Colón.

Favaloro allá en Aráuz era médico de campo y nos recordaba a todos, a Leloir, Garraham, Muñiz, Argerich (Cosme) y a otros tantos.

Arias (Pepe) nos decía de donde salieron los gorilas. Ernesto Bianco nos hizo a Ciriano y hasta el Inglés de los huesos.

Gallo era María Rosa. Luque la mejor tanguera. Garcés la de fina estampa, una estampa de primera.

Hugo Del Carril trabajó con Perón. García Bhur no trabajó.

Potente era el ideólogo, el ideólogo de Boca de toda aquella tribuna que lo llamaba Patota. Doña Dominga era madre y doña Tota también.

Manolete el gran barman. Cortes “el Negro” genial. Muñoz Pedro el cocinero, nunca hubo uno igual.

Mareco Juan Carlos “Pinocho”, talento monumental. Carrizo, el Tony de Villegas, sabiduría popular y “Pipo” Mancera inventaba una televisión genial, en la que “Los Chalcha” le cantaban a la Patria sin igual.

Pistarini era Karim, modelo para conquistar pero, Mazza era Valeria, rosarina y casi impar.

Peralta Ramos un bosque o un arquitecto genial, pero el verdadero “Gordo” hacía la plancha en Mau Mau.

Benítez fue “El Cordobés”, un matador por demás, como ahora lo es “El Juli”,  Julian López Escobar.

Godino (Cayetano Santos) fue un asesino serial, era el petiso orejudo el dueño de todo mal… Robledo Puch cortó la saga con algún asesinato más.

Alí (Cassius Clay) nos vuelve al deporte, como el más grande y genial. Brigitte Bardot la belleza, imposible superar.

Larralde trataba de cantar “sin temor a que se ofendan”. Luis Landriscina nos enseñó historia, patria grande y geografía., mientras de Buenos Aires salían cafetines tango, tinta y poesía.

Rubén Darío dejo en su Sinfonía en Gris Mayor la vida de un marinero bebiendo un frasco de ron.

Borges, Georgie, Jorge Luís, y su “amistad” indispensable con la ceguera: Convivió con el talento y  enfermedad: “No volverás a ver la luna…. Vivimos descubriendo y olvidando esa dulce costumbre de la noche.

Hay que mirarla bien. Puede ser la última.”

Mariano Wullich

 

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