“Diabesidad”: cómo combatir la principal pandemia del siglo XXI

El 85% de los pacientes con Diabetes tipo 2 tiene sobrepeso u obesidad. El Centro Terapeútico Dr. Máximo Ravenna comparte información y consejos para reducir el riesgo de padecer esta enfermedad.

 

El 14 de noviembre se conmemora mundialmente el Día de la Diabetes. Por eso, conversamos con la Lic. Mariana Acebal, Nutricionista (MN: 4838) del área de Nutrición del Centro Terapeútico Dr. Máximo Ravenna, para conocer en qué consiste esta enfermedad y cómo podemos prevenirla y tratarla.

En primer lugar, debemos tener en cuenta que se trata de una enfermedad metabólica crónica que se caracteriza por presentar glucemias elevadas (azúcar en sangre). La glucosa es un azúcar que proviene de la digestión de los alimentos que comemos, circula por la sangre y es utilizada como fuente de energía por nuestro organismo.

La causa de la Diabetes es una alteración en la producción o el funcionamiento de la Insulina, una hormona fabricada por el páncreas que facilita el pasaje de la glucosa desde la sangre hacia los tejidos y órganos de nuestro cuerpo.

La Diabetes se clasifica en tipo 1 y tipo 2. En la primera no hay producción de Insulina y su comienzo es por lo general antes de los 30 años. En este caso, el tratamiento consiste en llevar un plan de alimentación  adecuado combinado con la aplicación de inyecciones de Insulina. La Diabetes tipo 2 es la más común y suele presentarse en pacientes mayores de 40 años, aunque es cada vez más frecuente que se dé también en jóvenes y adolescentes, ya que está asociada al sobrepeso, la obesidad, el sedentarismo y los malos hábitos alimentarios en general. En estos cuadros hay producción de la hormona Insulina pero ésta actúa en forma inadecuada, por lo tanto, los órganos y tejidos se quedan sin combustible para su correcto funcionamiento.

“El 85% de los pacientes con Diabetes tipo 2 tienen exceso de peso. Es por eso que recientemente se ha comenzado a hablar de ‘Diabesidad’ para unificar Diabetes y Obesidad, una patología que podría considerarse como la principal pandemia del siglo XXI”, detalla la Lic. Acebal.

¿Qué pasa con el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad? El aumento de azúcar en sangre se denomina hiperglucemia, un estado que, sostenido en el tiempo y sin tratamiento, puede alterar diversos órganos como ojos, corazón, riñones, arterias, pies etc. En este sentido, el seguimiento y tratamiento del paciente son vitales para prevenir complicaciones y tener una vida normal.

Entre las complicaciones se destacan: pie diabético, nefropatía, neuropatías, cetoacidosis, gastroparesia, complicaciones en los ojos, infecciones en la piel, hipoglucemias e hiperglucemias. El diagnóstico, por su parte, se realiza mediante la medición de glucemia en ayunas en sangre venosa y algunos de los síntomas que pueden alertar sobre la posibilidad de padecer esta enfermedad son: pérdida de peso, sensación de sed, infecciones en la piel, incremento de apetito, aumento en la producción de orina y sequedad en la boca. En tanto, algunas de las situaciones que pueden favorecer al desarrollo de la enfermedad son: tener más de 45 años, tener padres o hermanos con la enfermedad, padecer hipertensión arterial o enfermedad cardiovascular, tener el colesterol elevado, haber tenido diabetes gestacional y haber tenido hijos (en el caso de las mujeres) nacidos con más de 4,5 kg.

A continuación, la Dra. Acebal del Centro Terapeútico Dr. Máximo Ravenna señala cuáles son los hábitos y acciones que podemos llevar a cabo para prevenir esta enfermedad:

  • Mantener una alimentación equilibrada y ordenada, incluyendo carnes magras, verduras y frutas, lácteos descremados y legumbres; evitar harinas refinadas y alimentos con alta concentración de azúcares como golosinas, chocolates, jugos concentrados, gaseosas etc.
  • Evitar el sedentarismo. Realizar alguna actividad física durante 30 minutos diarios.
  • Disminuir el consumo de sodio y evitar el cigarrillo y el alcohol.
  • Procurar un peso saludable.

 

Respecto al tratamiento, éstos son los cuatro pilares principales:

  • Plan de alimentación saludable.
  • Ejercicio físico periódico.
  • Tratamiento farmacológico vía oral o aplicación de inyecciones de insulina y otros, dependiendo de los factores de riesgo asociados.
  • Educación diabetológica.

 

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