Smart Gallery presenta a ADOLFO NIGRO

La galería inaugura su ciclo de exposiciones con la obra de Adolfo Nigro. Una selección de piezas de diferentes técnicas y épocas del reconocido artista de origen rosarino.

Adolfo Nigro realizó a lo largo de su trayectoria pinturas en óleo y témpera, dibujo a lápiz y pincel. En los años 70’ decidió dedicarse a la cerámica y al tapiz y, en la década del 80’, retomó la pintura para, luego, profundizar las temáticas del aire, el agua y la tierra. Entrado en el nuevo milenio desarrolló collages en los que incluía objetos de la vida cotidiana. Su obra sorprende por sus detalles y señas particulares.

Smart Gallery brinda esta gran oportunidad para recorrer, conocer y disfrutar diferentes momentos artísticos de Aldolfo Nigro.

Smart Gallery

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Adolfo Nigro  por Mercedes Urquiza

Habitante de ciudades ribereñas, el artista Adolfo Nigro  es rosarino, uruguayo y porteño; por momentos es de una y otra orilla y, también, de todas al mismo tiempo. Al igual que muchas de sus obras es tierra y agua. Un ser culto e inquieto. Un creador profundo que, por su copiosa producción, dispone de una gran variedad de obra. Amplio y accesible. Sus piezas guardan mensajes en los que se mezclan símbolos, ideas, poesía, historia. Austero, él mismo se definió alguna vez como pintor y artesano. Su arte siempre expresa lo real, exhuberante e inabarcable, aunque de forma simple. Óleos con paletas de colores primarios o collages con materiales cotidianos como protagonistas armados a partir de diarios recortados, cuerdas hilvanadas, cartones o viejos boletos de colectivos.

Una exposición de Nigro siempre es una propuesta sorprendente.

Aquí, entre las obras seleccionadas, se encuentran óleos, dibujos, collages y esculturas de diferentes épocas. Cada una de estas piezas invita a sumergirse en un frondoso mundo de urbes o barcos, habitados por una flora y fauna algo fantástica. Una iconografía que se volvió su sello, vinculada a la naturaleza y a la realidad cotidiana, en la que invariablemente el artista expresa formas a partir de lo vivido.

Su recorrido por ciudades con río y puerto podría ordenar la evolución de su obra, el paso de una disciplina a otra. Nigro dejó su Rosario natal para instalarse en Buenos Aires a principios de la década del 50’. Las primeras pinturas figurativas, en óleo y témpera, las realizó en 1957. Su primera exposición individual, la concretó en Montevideo, donde se había instalado en 1966 e inició una importante etapa formativa en el taller del maestro que más le marcó: Joaquín Torres García. Por aquel entonces, sus óleos comenzaron a ser menos realistas por influencia de cubismo, al mismo tiempo, dejaba de lado la técnica para empezar a dibujar asiduamente tanto en lápiz como en pincel. Comenzó a observar lo concreto de las cosas y volvió más neta y geométrica la imagen.  En los años 70’ mutó para dedicarse a la cerámica y al tapiz guiado por símbolos del arte precolombino.

El año 1974 lo trajo de vuelta a Buenos Aires y volvió a pintar series temáticas que tuvieron la tierra como eje, como esencia. En la década del 80’ la noción del tiempo y su transcurrir aparecieron en su obra y durante los años 90’ la temática  giró alrededor del agua, la tierra, el aire. El nuevo milenio lo encontró realizando collages en colores fuertes, contrastantes en lo que incorporaba elementos de uso cotidiano.

El escritor y docente Rodolfo Hachén en su libro dedicado a Adolfo Nigro “Contra la fuerza del hábito” describe: “El mandato de negar para crear fue una enseñanza inmediata de José Gurvich. El planteo de la ruptura como superación, un dictamen, a distancia, de Picasso. El collage, un ejemplo inequívoco de otra manera de entender las estructuras.

La “estructura“ que Torres García ofrecía a sus alumnos le llegó a Nigro disfrazada de compás áureo. Pero no estamos hablando de una noción rígida de estructura sino de una lógica dinámica que libera a la composición artística de la sinrazón. Los objetos evocados no adquieren valor en cuanto entes aislados sino en virtud de sus relaciones”

La poesía es sin duda una de sus mejores aliadas. En sus obras Nigro sabe incorporar citas de poetas y escritores que admira y también de muchos de los que es amigo. Participó de una buena cantidad de publicaciones ilustrando. Pero, más allá de la poesía como disciplina, sus dibujos, collages o pinturas guardan en sí una poesía o más bien son como un poema que relata, sensiblemente, el acontecer.

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