¿Bebé en camino? Cómo aprender a integrar niños y mascotas

Ingrid Stein, la veterinaria de DogHero, una app que conecta a dueños de mascotas con anfitriones que hospedan perros en sus casas, muestra cómo hacer que la adaptación entre los perros y los ninõs sea más fácil.

La convivencia entre niños y perros trae muchos beneficios. Además de contribuir a la mejora y protección de la salud de los pequeños, ayuda en el desarrollo de la sociabilidad. Pero para garantizar un vínculo sano, los padres deben estar atentos a algunos cuidados desde la llegada de un nuevo miembro en la familia. Si el perro pasa a ser “el hermano mayor”, se aconseja no desesperar: con paciencia y mucho amor, es posible preparar el ambiente para la llegada del nuevo bebé sin dejar la mascota de lado.

Todas las adaptaciones deben ser hechas gradualmente, siempre tomando el cuidado de insertar la mascota en las nuevas rutinas de la casa. Lo idea es buscar no privar al perrito del acceso a lugares a los que está acostumbrado, para que no asocie al niño a cosas negativas. Una vez que la habitación del bebé esté lista, sería conveniente dejar que el animalito husmeey conozca el ambiente, siempre con la presencia del dueño. Los perros suelen sentir que hay algo diferente en su madre, por eso es bueno dejarlo acercarse a la panza y que olfatee. Poco a poco, también se aconseja ir ajustando los horarios de la comida y paseos del perro a los mismos que tendrá cuando nazca el bebé.

Después del nacimiento, se puede dejar paños con el olor del bebé, cerca de lugares que le gustan a la mascota (como el plato de comida) y donde se siente seguro . Cuando el bebé empieza a jugar, y uno lo está cuidando, es importante dejar que el perro se acerque y participe. De esta forma él va sentir que sigue siendo parte de la familia.

Una de las grandes ventajas de tener una mascota en casa es insertar a los niños en la rutina de cuidados. La interacción crea en los pequeños un sentido de responsabilidad y también fortalece el vínculo entre los humanos y las mascotas. Tareas como pasear, darle comida y ayudar en la higiene del perrito pueden ser delegadas a niños con ocho años o más, pero a partir de los cuatro o cinco ellos ya reconocen la mascota como parte de la familia. Incluso antes de eso, las funciones más simples pueden ser delegadas, siempre con la supervisión de los padres.

Con el tiempo, la nueva rutina se arregla y tu hijo canino se acostumbra a dividir las atenciones con el nuevo hermano. Si todo el proceso se hace con calma y tranquilidad, pronto él va a amar tener un bebé cerca para ayudar a cuidar y llenar de amor – de la manera que sólo los perros logran hacer.

Si el perro y el hijo se desentendieron, no quiere decir que el amor se acabó. Es importante entender lo que pasó, quizás en un momento de distracción, el niño pudo haber hecho algo que representaba una amenaza al perro. Por eso es fundamental enseñar al bebé a respetar el espacio y objetos del animalito, así como el perrito necesita entender sus límites con los humanos. Ellos son seres vivos y necesitan respeto para que todos convivan en paz.

Tener un perro en casa significa comprometerse a dar todo lo que necesita para tener una vida plena, feliz y sana. Para que esto pase es necesario esperar unos cuantos años! La presencia de ellos disminuye los niveles de estrés, aumenta los de alegría – y, además, los niños ganan un mejor amigo incondicional y para toda la vida.

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