Las hamburguesas preferidas de las celebrities

Sencillas o muy locas

Carne de vacuno, tomate, lechuga, cebolla, pepinillos, kétchup y mostaza, entre dos panecillos con semillas de sésamo. Esta fórmula ganadora ha triunfado alrededor del mundo procedente de Estados Unidos, con legiones de comensales rendidos a su sabor.

Poco hay que decir del éxito de las icónicas hamburguesas clásicas, que cuentan entre sus adeptos con famosos de todos los ámbitos, que no dudan en ocasiones en fotografiarse con alguna de ellas mientras le hincan el diente y como todos, tienen sus gustos y carnes o mezclas preferidas. Gracias a las redes sociales, ahora vemos casi a diario como celebrities, actrices y modelos de la talla de Kate Upton, Cara Delevingne o Kendall Jenner incrementan su número de likes cada vez que suben un post con alguna hamburguesa, a la que elevan al podium de las más demandadas en el restaurante de turno. No hay más que buscar con el hashtag #instaburger y encontraréis miles de imágenes de famosos haciendo los honores. Sabemos que son una bomba calórica (aunque aún hay alimentos que engordan todavía más), por eso algunas dejan las hamburguesas para momentos excepcionales y otras, como Heidi Klum, reconocen su adicción. La modelo Gigi Hadid confesó que, tras mudarse de Los Ángeles a Nueva York, se propuso probar una hamburguesa nueva cada semana para descubrir otras diferentes de la clásica que todos hemos comido alguna vez… ¡y eso hace un total de 52 hamburguesas al año! La silueta la conserva gracias a la comida sana que toma el resto del tiempo, por supuesto.

La cadena de restaurantes Timesburg ha elaborado un listado de las hamburguesas que prefieren los famosos del mundo.

No siempre son sencillas, como era el caso de Elvis Presley, que se rendía a una auténtica bomba calórica “que degustaba con toppings absolutamente delirantes como plátano mezclado con mantequilla de cacahuete y huevo, con el interior del pan muy tostado y grandes cantidades de patatas fritas”, recuerda Sergi Ibáñez, propietario de Timesburg.

Lo bueno de una hamburguesa es que (como en cualquier otro bocadillo), la creatividad y el gusto no tienen fin, y  permite meter entre sus rebanadas de pan ingredientes tan exóticos como se desee. “Tampoco debemos esconder el sabor auténtico de una carne 100% vacuno, de pollo o cualquier otra con múltiples toppings a cuál más diferente, lo suyo es añadir con moderación para que no queden desdibujadas las líneas principales ni pierdan su esencia, aunque como todo, es cuestión de gustos”, aconseja Ibáñez.


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