Coloración 100% vegetal: la odisea de los investigadores de L’Oréal

KARL WUNSCH

Durante más de diez años, los investigadores de L’Oréal han trabajado sin cesar para descubrir los misterios de una coloración 100% vegetal, eficaz y responsable, dirigida tanto a particulares como a profesionales de la peluquería. Karl Wunsch, ingeniero en desarrollo de productos en L’Oréal nos cuenta esta aventura científica llena de obstáculos.

Coloración 100% vegetal: una apuesta ganada

«Muchas veces he pensado que nunca lo conseguiríamos», cuenta Karl Wunsch, ingeniero de desarrollo de productos en L’Oréal. Este investigador titular de un doctorado participó activamente en la elaboración de la primera coloración 100% vegetal del Grupo L’Oréal. «Es algo totalmente nuevo con respecto al ADN del Grupo, más bien orientado a la química», explica Karl.

La apuesta: inventar un nuevo modo de coloración diseñado exclusivamente a partir de productos vegetales, que funcione sin ninguna alteración del cabello. Al contrario de los colorantes sintéticos, que requieren una serie de operaciones químicas para aclarar el cabello y fijar el color, esta gama vegetal sólo se activa con agua. El resultado: la gama Botanéa de L’Oréal Professionnel destinada a matizar hasta un 100% de canas, reservada para los peluqueros, y Color Herbalia de Garnier para una clientela más joven con un 30% de canas, que pone la coloración vegetal al alcance de todos.

«Es una revolución en la forma de concebir la coloración: en vez de buscar a toda costa aclarar el cabello y luego cubrirlo para depositar el color, hemos pasado a una llamada lógica de matizado, es decir que los colorantes se fijan en el cabello y se combinan con el color natural.» Esta técnica permite resaltar el relieve y las variaciones naturales del pelo. «Aportamos reflejos sin ponerlo todo a cero», resume Karl.

Y ya se notan las ventajas. Las primeras clientas han apreciado «el nivel de brillo, la calidad del color, muy estético, con matices y reflejos naturales, y la duración, similar a la conseguida con la coloración permanente». Sin hablar del tiempo de pausa limitado (entre treinta minutos y una hora) y la seguridad en cuanto a la compatibilidad con todos los «servicios técnicos» (decoloraciones, permanentes, alisados, etc.).

Polvos vegetales para una infinidad de colores

Después de diez años de investigación sobre los diferentes extractos vegetales, los investigadores de L’Oréal han seleccionado tres de ellos: la alheña, que da tonos cobrizos, el añil, por sus coloridos azules, y la cassia, que modula la intensidad de los reflejos. «A partir de estos extractos vegetales, hemos creado tres polvos colorantes, que se pueden combinar en diferentes proporciones para obtener el tono de coloración deseado».

Estas combinaciones abren una infinidad de perspectivas cromáticas. «Hemos trabajado en un algoritmo que ha identificado las mejores recetas, con el fin de ayudar a los peluqueros a preparar la fórmula adecuada para cada clienta». Los peluqueros que lo deseen podrán utilizar una aplicación digital que determinará el perfil colorimétrico de la clienta, detallará los diferentes matices posibles con las proporciones correspondientes y señalará las que tengan más éxito. «Como es un método muy disruptivo de preparación de los matices, hemos querido orientar de forma óptima a los peluqueros. Ellos tendrán la libertad de crear sus propias mezclas o utilizar combinaciones ya existentes», indica Karl, quien ve en este proceso una manera de devolver al peluquero artista su especialidad de colorista.

Para activar la coloración, bastará con mezclar el polvo con agua caliente. Todo es cuestión de dosificación y precisión. «100 g de polvo por 300 ml de agua caliente: esto permite la hidratación de cada fragmento de hoja que contenga colorante y, por consiguiente, la extracción de los colorantes de la matriz vegetal y su liberación hacia la fibra capilar, que se hincha naturalmente en presencia de agua. En resumen, el agua es la clave del color en este proceso. Después de la aplicación, se deja reposar con un gorro para mantener al máximo la humedad, y luego se enjuaga», explica Karl, para así limitar el consumo de agua y facilitar el lavado.

Estos nuevos productos de coloración 100% vegetal también estarán disponibles para las consumidoras en los supermercados con una diferencia importante: ellas no tendrán que preparar las mezclas. «Hemos creado colores rubios, cobrizos y castaños en varias intensidades, listos para su uso».

Un reto que trajo de cabeza a los investigadores de L’Oréal

Agua y polvo: en teoría, no parece nada complicado. Y sin embargo… detrás de esta aparente simplicidad, se esconden desafíos técnicos que dieron quebraderos de cabeza a los investigadores de L’Oréal. «Queríamos un producto 100% vegetal, sin comprometer la calidad tintórea y con un tiempo de pausa que no superara una hora. La formulación fue un verdadero reto, al igual que la elaboración de la rutina en función del tono elegido».

«Hemos aplicado a la investigación vegetal el rigor científico que hemos aprendido en química», continúa Karl. «Esto significa que, aún trabajando con materia vegetal, por naturaleza más aleatoria que los procesos de transformación química, hemos querido controlarlo todo y comprenderlo todo.» Por eso los investigadores han creado un algoritmo para identificar las mezclas más pertinentes.

A continuación, para validar la modelización matemática de su algoritmo, el equipo ha recorrido Europa: Dinamarca, Reino Unido, Italia, España, Alemania… «Hemos observado cómo la coloración vegetal se expresaba en diferentes tipos de cabellos. En el rubio muy claro, se obtiene un efecto soleado, naturalmente dorado, que ha gustado mucho a las escandinavas. En los castaños, hemos establecido una rutina en dos fases para suprimir los reflejos verdes que pudieran resultar de la aplicación del añil –aunque estos reflejos desaparecen naturalmente en pocas horas.»

El ajuste de las cualidades de uso también ha supuesto un desafío, ya que se han identificado varios aceites capaces de recubrir el polvo. Finalmente se ha seleccionado el aceite de coco porque permite agregar los fragmentos de hojas más finos durante el recubrimiento del polvo para hacerlo menos volátil. Cuando el usuario añade el agua caliente, el aceite de coco se disuelve creando un aspecto cremoso que facilita la mezcla, la aplicación y el enjuague tras el tiempo de pausa.

Otro punto clave: el modo de aplicación de esta coloración es totalmente nuevo. «Según los matices, la temperatura del agua caliente con la que se deba mezclar el polvo será diferente. ¿Pero cómo ayudar a la consumidora o al peluquero a calentar fácilmente el agua a 50°?» Deberá mezclar agua hirviendo con agua fría, pero la temperatura del agua del grifo varía según las estaciones y las regiones. «Hemos consultado con nuestros centros de investigación en Japón y Brasil para validar la aplicación con su agua del grifo y probar la amplitud térmica con la que funcionaría el protocolo. Y éste no es más que un ejemplo entre otros muchísimos.» La formulación y la rutina de aplicación han evolucionado conjuntamente para alcanzar los resultados más estéticos posibles.

Una vez determinadas las combinaciones y establecido el modo de aplicación, se ha dado paso a las pruebas cuantitativas a gran escala. Las 1.000 aplicaciones realizadas por más de 100 peluqueros han permitido finalizar la evaluación de la tecnología. Última validación: la de los peluqueros de referencia. «Al ver que los peluqueros expertos en el tema estaban encantados, sentí que habíamos logrado algo.»

«Estas nuevas gamas son la síntesis de saberes ancestrales y del estado del arte de la tecnología en coloración vegetal, todo ello asociado a nuestro rigor científico», concluye Karl. Un trío naturalmente ganador.

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