Mucho más que un tatuaje

El tatuaje de pechos para quienes superaron el cáncer de mama es mucho más que un tatuaje, es “recobrar”, como muchas de ellas dicen, “una parte del cuerpo” y “la autoestima, la sexualidad”.

Diego Staropoli, tatuador y organizador de Tattoo Show, en el Día Internacional de la Mujer, fue distinguido por Mujeres Empresarias de CAME en el Salón de las Provincias del Palacio Legislativo por su labor social. Encontró una forma de ayudar a las pacientes que superaron el cáncer de mama y han pasado por una mastectomía (extirpación de los senos) y que luego han optado por una reconstrucción mamaria: ofrecerles un tatuaje de pezones y areolas de forma gratuita. Ya tatuó a más de 376 mujeres de Argentina, Bolivia, Chile, y Uruguay, que de esa forma recuperaron la autoestima, su sexualidad y ganas de seguir viviendo.

Lidia Lanvers, tiene 63 años. Hace 10 años le diagnosticaron cáncer de mama, se enfrentó a una mastectomía y luego a la reconstrucción de senos.

  “Fue terrible porque con la remoción de pechos te ves mutilada, no quería ni mirarme, y luego de la reconstrucción, si bien en la clínica habían trabajado sobre los pezones, me faltaban las areolas y eso hacía que no me sintiera nada cómoda. Los senos son una zona muy femenina. Yo no contaba con el dinero para realizar el procedimiento estético por lo que me había resignado. Un día, una conocida encontró el aviso de Diego en Internet y no podíamos creer que realizara el tatuaje de forma gratuita. Fui hasta su local de lugano, me tatuó y cuando me vi lo único que me salió es abrazarlo fuerte. La vida me cambio totalmente, volvió mi autoestima, volví a mirarme”.

Hoy, Lidia asegura disfrutar el día a día, lo que más le gusta es bailar folclore y disfrutar de sus 5 nietos y esperar la llegada del sexto que viene en camino.

Irina Novogrebelsky es uruguaya, vive en Montevideo y tiene 48 años. En diciembre de 2014 palpó un pequeño bulto del tamaño de una almendra en uno de sus pechos que resultó ser maligno.

Los médicos realizaron la extirpación e hice quimioterapia. En julio de 2015 decidí realizarme la doble mastectomía para evitar que la enfermedad volviera en el futuro. El doctor que me operó me dijo que a las mujeres mayores de 25 años no les dejaba los pezones porque no quedaban bien. Después de un año, vi un reportaje que le habían hecho a Diego en un diario argentino. La idea de tatuarme me tentó. Viajé en septiembre de 2016 y apenas llegué me sentí súper cómoda, Diego me recibió enseguida y me tatuó rápido, casi sin dolor y con mucho cariño. El tatuaje me cambió la vida, es un procedimiento sencillo que me ayudó a sentirme completa”.

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