Se fue La Razón, el gran diario de los Cortejarena por Mariano Francisco Wullich

Espero que mi Razón, es decir La Razón, no adelante el final del periodismo. Es imposible que el diario de mi familia materna desaparezca de mi razón. Desde mi espacio chico, los Cortejarena (Meco, José, Antonio, Manuel, María, Mangacha, Rosa, Chila, Luz y Mecha), vivirán en mi memoria. Mi abuela, Luz, la Señora de Buenos Aires, quizá haya sido la más protegida de quien adoraron todos los hermanos, José, es decir Pepe Cortejarena: fundador, director y dueño del gran diario La Razón, mi tío abuelo. Sin duda, éste pariente y cronista puede afirmar que fue el tercer diario argentino, puesto que ganaban los matutinos (La Prensa y La Nación), pero a la tarde la 5a. y 6a. se llamó La Razón. Hablarán de Peralta Ramos y Raquel Cortejarena, de lo que perdieron y derrocharon. Recordarán a Timerman y hasta al mismísimo Pirillo, quien en el remate tuvo el toupet de llevarse el busto de Pepe en una carretilla, sin ni siquiera saber quien era.

“Vendí la quinta, llegó la sexta” se ufanaban los canillas mientras a casa llegaban todos, inclusive el Argentiniches Tageblat, que Max Wullich, casado con Raquel de Llano y Cortejarena no lo perdía, así como su puesto de Jefe de Redacción del diario El Pueblo. Sí, el que cerró Perón.

Un pueblo sin razón es un pueblo sin sentido. Gracias Pepe por tu razón, La Razón que jamás pudo tener éste vulgar cronista.

Mariano Francisco Wullich

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