Crítica “Norman: el hombre que lo conseguía todo” por Marcela Fittipaldi 

Norman: el hombre que lo conseguía todo (Norman: The Moderate Rise and Tragic Fall of a New York Fixer, Israel-Estados Unidos/2016) / Guion y dirección: Joseph Cedar / Fotografía: Yaron Scharf / Edición: Brian A. Kates / Elenco: Richard Gere, Lior Ashkenazi, Michael Sheen, Steve Buscemi y Charlotte Gainsbourg / Duración: 118 minutos / Calificación: Apta para mayores de 13 años / Opinión: regular

Norman Oppenheimer es un hombre de negocios no muy conocido que se dedica a facilitar contactos a políticos y empresarios, alguien que vive obsesionado con infiltrarse en las altas esferas. No queda claro si Norman Oppenheimer es un benefactor o un ventajero, un estafador que navega su imagen entre la lástima y la vergüenza ajena. ¿Quién es Norman Oppenheimer? Nadie lo sabe realmente, ni siquiera el espectador. Tal vez sea ambos al mismo tiempo, pero sobre todo es uno de los mejores papeles de la carrera de Richard Gere, interesante y pleno de matices. Lo acompañan actores como Michael Sheen, Dan Stevens, Steve Buscemi o el actor israelí Lior Ashkenazi -con un rol destacado durante gran parte de la película- pero siempre como partenaire de este dual Oppenheimer construido por Gere. Norman: El hombre que lo conseguía todo cuenta cómo este peculiar individuo logra acercase a un joven político israelí en sus comienzos de carrera e iniciar cierta “amistad” con él. Tres años después, cuando el político se convierte en primer ministro, la vida de Norman toma un giro en donde sus actos y su forma de ganarse la vida le proporcionan tanto alegrías como no pocos incidentes y disgustos. Estructurada en 4 actos, nunca se sabe muy bien el por qué como así tampoco si se está ante un drama, una comedia o un thriller político. Se asiste entre intrigado y divertido a una sucesión de escenas dramáticas revestidas por un tono cómico. El director israelí Joseph Cedar plasma en la pantalla claramente, a veces en forma grotesca, las características de los arribistas, los influencers, los intereses financieros sin dejar de lado a los representantes religiosos y su cercanía con los integrantes del mundo de la política. Falta un final un poco más claro, con un mensaje más directo, comprensible, rotundo. Richard Gere como actor protagoniza su mejor actuación dentro de una película regular.

Marcela Fittipaldi

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