Congelar salsas y sofritos en formato individual

¿Quieres guardar la última salsa que has preparado en porciones individuales? ¿Te ha sobrado sofrito y no quieres tirarlo? ¡Tenemos la solución!

Uno de los grandes secretos de los cocineros profesionales es lo que ellos llaman la ‘mise en place’, es decir tener organizados y adelantados pasos de las recetas para aligerar el trabajo y que el servicio no acabe con ellos. Para poder funcionar con la precisión de un reloj suizo, tienen que tener buena parte del trabajo hecho de antemano.

Una buena manera de organizarte en casa y poder disfrutar de comida casera a diario sin que el día a día acabe contigo consiste en llevar a casa algunas de estas sencillas técnicas de los restaurantes.

Piensa que si te pones a preparar una salsa, te cuesta más o menos lo mismo hacer mucha cantidad que preparar solo lo que vayas a comer hoy. Lo mismo ocurre con los sofritos, si van a estar mucho tiempo al fuego, ya que te pones, invierte algo más de tiempo en cortar las verduras para hacer gran cantidad y luego olvidarte de ellos durante el resto de la semana. ¿Cómo lo haces? Pues con un poco de organización, un congelador y algunos trucos básicos.

Cómo congelar salsas y sofritos en porciones individuales

Cómo congelar salsas y sofritos en porciones individuales

¿Tienes una cubitera? Pues es la clave para tener siempre salsas en formato monodosis en el congelador que te salvarán la vida.

Cuando preparas un sofrito o una salsa, sabes que vas a invertir un buen rato en la cocina. Aprovecha ese tiempo haciendo tres o cuatro veces más cantidad de la que necesitas. Una vez lista, reparte la cantidad sobrante en cubiteras, tápalas con film transparente y congélalas.

En el momento en que esté completamente congelado, saca los cubitos de sofrito o de salsa de tu cubitera, guárdalos en una bolsa de congelar y ciérrala muy bien. Tendrás unas cápsulas monodosis para dar vidilla a tus comidas. Del congelador a la cazuela sin pasar por la casilla de salida.

¿Con qué preparaciones puedo usar este truco?

La cosa no queda en una salsa o en un sofrito, va más allá. Este truco de cocina se puede usar prácticamente para cualquier tipo de salsa, siempre que no lleve patata ni harina.

Esta técnica también es aplicable a la salsa de tomate que tienes abierta y que amenaza con ponerse mala en la nevera. Funciona muy bien con salsas como el pesto, que luego puedes aligerar con un poco de agua y hace que tengas una salsa lista para tu plato de pasta en menos de 5 minutos.

También es útil para ‘conservar’ hierbas aromáticas frescas con las que aromatizar tus platos. Solo tienes que picar muy bien la hierba aromática en cuestión, repartir la cantidad que consideres en cubiteras, añadir aceite de oliva y congelar. Podrás usar estos cubitos para cualquier guiso. Eso sí, nunca para tomar en crudo ya que la hierba pierde textura en el congelador.

También es una técnica muy útil para los típicos botes que abres parar usar una porción mínima y que luego se quedan ahí perdidos en la nevera hasta que se ponen malos, como la pasta de curry, la leche de coco o el tomate concentrado…

Y también te vale para hacerte monodosis de caldo en muy poco tiempo. Guarda parte de un caldo casero de carne o verduras, redúcelo mucho y repártelo en cubiteras. Tendrás un concentrado de carne listo para dar vidilla a tus guisos.

Eso sí, es importante tener unas cubiteras especialmente diseñadas para este fin. Porque cogerán sabores salados, que luego no quieres que pasen a tus hielos.

Etiquetas:Salsa

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