Las mejores casas rústicas de otoño

Salón con techos de madera con butacas y sofá
PONTE CÓMODO Y DISFRUTA

Las mejores casas rústicas de otoño

Ni lluvia ni viento ni nada. Si lo tuyo es salir de la ciudad los fines de semana y alejarte del ruido para desconectar, te hemos preparado una selección de las mejores casas rústicas de El Mueble para disfrutar del otoño.

Casas en el campo, en la montaña, cerca del mar y sobre todo, sobre todo, lejos del bullicio y la contaminación. El otoño invita a quedarse refugiado en casa y disfrutar de su calidez. En estas que hemos seleccionado para ti, será sin duda la estación más dulce.

Calidez en el Empordà

Comedor con paredes de piedra y gran lámpara de mimbre

Cuando los recuerdos de tu infancia están ligados a un lugar, es difícil no echar raíces. Y, a la más mínima, intentas volver. La masía familiar se quedó pequeña con la llegada de los nietos y entonces todo cambió (para bien). La antigua caballeriza se reformó creando una segunda residencia que se comunicaba con la casa principal por el jardín. Nadie diría que los antiguos inquilinos de esta casa fueron caballos.

365 días en el campo

Dormitorio con gran ventanal, techo de madera y cama con banqueta a los pies

La historia de Blanca y Rafa podría ser la de cualquiera de nosotros. Cansados del bullicio de la ciudad, decidieron empezar de nuevo en el campo. Compraron un terreno y crearon su casa. Sin embargo, no era lo que ellos habían imaginado. Con la ayuda del interiorista Iñaki Mujika la reformaron dándole un aire más jovial y contemporáneo y de repente se convirtió en la casa de sus sueños.

La casa de la alegría

Salón con techos de madera con butacas y sofá

La brisa santanderina acaricia las paredes de esta casa. Amalia la compró y tuvo muy claro que no quería la típica casa cuadrada característica de Cantabria, triste y oscura. Tuvo que rehacerla de arriba a bajo: cambió la distribución, pintó muchas de las vigas del techo de blanco y puso un porche abierto por el frente y protegido de cristales en los laterales. La casa de Amaliadestila luz y alegría. ¿Será por la gran reforma que hizo de una vieja casona cántabra o por su espíritu afable y jovial?

Un colegio rural como hogar

salon comedor con chimenea de hierro y techo con vigas vistas

El interiorista Mikel Larrinaga se enamoró de un viejo pajar medio abandonado en un pueblecito de Burgos y decidió comprarlo junto con una casa en ruinas que estaba al lado. Durante la rehabilitación de su futuro hogar en un falso techo descubrió una placa de hojalata donde revelaba que la casa había sido una escuela fundada ni más ni menos que durante la II República. Mientras que la casa en ruinas se convirtió en un porche con barbacoa, la vieja escuela se convirtió en el nuevo hogar de Mikel.

La casa con el otoño más luminoso

Salón en tonos claros con chimenea y vegas de madera

En esta casa del Pirineo se encuentra el otoño en todo su esplendor. Enamorada de la montaña y de los pueblecitos de la zona, la propietaria soñaba con una casa llena de luz. Por eso, la eficacia en el uso de los materiales y la distribución estratégica de ellos es tan importante. Toda la casa está llena de detalles que consiguen el deseo de sus inquilinos: luz y montaña.

Una borda de “Nueva Montaña”

salon con sofa mesa de centro y techos rusticos

Mónica fue el hada madrina que con su varita mágica (Factoría UDA) transformó esta vieja casa oscura que nadie quería en la Cenicienta del pueblo. Tiró tabiques y falso techo y descubrió un techo al que convirtió en protagonista de la casa. Huyó de cualquier cliché y de repente se hizo la luz. ¡Bidi bi badi bi bu!

Algo más que un cálido refugio de montaña

salon en tonos grises y marrones con amplios ventanales

Amantes de la Cerdanya en cualquier época del año, esta familia quería una casa inspirada en un pequeño hotel con encanto. ¡Y vamos si lo tiene! Aquí, el gris perla claro es el protagonista de todas las estancias de esta casa. De este modo, se consigue la unificación de los espacios y aporta claridad y alegría. Huyeron del estilo rústico clásico aunque por toda la casa se encuentran guiños a su pasión: la montaña.

La creación del “duende”

salon con vigas de madera ventiladores y chimenea

A esta casa le faltaba “duende”. Eso es lo que pensaba la propietaria de esta casa en la Sierra de Gredos. La rehabilitación que llevó a cabo Pablo Álvarez de Lara, del estudio de arquitectura P.Alps, consiguió darle a la casa ese nosequé especial. Para ello, levantaron una planta en forma de “T” con estructura de loft y se transformó la planta baja. Pero no sólo se centró en la casa sino que también dio protagonismo al jardín a a su entorno.

La ciudad en la montaña

salon con chimenea de hierro y pared de cristal con vistas al bosque

Transgredir. En esta casa de montaña se huye de las etiquetas. Aquí se decidió que no todas las casas de montaña tienen que ser rústicas. Al menos, no la suya. Por eso, a pesar de estar en medio de la naturaleza, pocos elementos de esta casa revelan su paradero. Colores como el gris, el uso de pizarra y la selección del mobiliario le dan el toque contemporáneo sin perder ni pizca de calidez. Aprovechando el entorno privilegiado, los espacios se distribuyeron en función de las magníficas vistas, con lo que este casa tan urbana disfruta del espectaculor paisaje de la montaña.

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