Marilú Marini, titiritera de emociones por Marcela Fittipaldi

En el foyer da la bienvenida una melodía que va generando un clima singular. Ya en la platea, desde el escenario, la ambientación de un living comedor recibe a los espectadores. Un detalle que llama la atención: las luminarias de diferentes épocas que al transcurrir de la obra cobrarán protagonismo ya que “hablan de tiempos y emociones”. Se apagan las luces de la sala, se ilumina el plató, comienzan a tener “voz” el piano que se encuentra a un costado y sale a escena Marilú Marini.  A partir de ese momento, empieza a dar vida a una señora, vestida con la misma estampa que las paredes del decorado. Tal vez este detalle hable de una vida sin demasiadas sorpresas. Desde el comienzo comparte con el público lo ocurrido en ese día especial. Lo hace a modo de unipersonal aunque, cada tanto, aparecerá un joven que representa a su hijo Martín. No lo ve desde hace 3 años ya que vive en New York. Pero esa noche llegará de visita acompañado de Robert, su pareja, a quien Claudio, marido de la protagonista y padre del muchacho, no aprueba.

Marilú Marini es una artesana de la escena ya que genera tanto emociones como climas con sólo una mirada, un cambio de tono en su voz o leves gestos que enfatizan lo relatado.

 

Durante toda la obra ella es la bastonera, marca el tempo, los climas, los momentos, las emociones que convoca a escena. El texto es sólo una de las herramientas, ella como siempre, usa muchas más. La acompañan en escena Ignacio Monna, quien personifica a su hijo cobrando vida a través de canciones y Diego Penelas pinaista, sobrio y siempre atento a ella.

“Un beso y una flor” que hizo famoso Nino Bravo, y “Te quiero” de Jose Luis Perales, entre otras, irán poniendo melodías a esta historia de una madre que recibirá a su hijo después de mucho tiempo. Una mujer que repasa su vida donde se entrelazan recuerdos, humor, nostalgia, sueños, realidades, frustraciones previos a un encuentro tan esperado.

Una Marilú Marini enorme, como siempre. Que no deja de asombrar, emocionar, conmover.

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