1/10 Día internacional del Café: No engordemos al café por la Dra. Busnelli

Por la Dra. Virginia Busnelli (MN 110351), Médica especialista en Nutrición. Directora Médica de CRENYF

 

El café es una bebida que se obtiene por infusión a partir de los frutos y semillas del cafeto, cultivado en países tropicales. Contiene una sustancia estimulante y natural llamada cafeína, que se metaboliza casi por completo en el cuerpo y se elimina por orina. Pero ¿qué sucede cuando le sumamos acompañamientos azucarados?

 

Existe mucha investigación científica que asegura que aporta beneficios, vitaminas, minerales y otras sustancias. Por sus propiedades estimulantes, disminuye la somnolencia, por lo que se consume sobre todo por la mañana o durante las horas de trabajo, y a veces de noche, por aquellos que quieren permanecer despiertos y concentrados.  En personas que desean disfrutar del sabor del café sin el efecto estimulante, existe el descafeinado que pierde algo de sabor y tiende a ser más amargo.

 

Diversos estudios aseguran beneficios y desventajas de su ingesta.

 

Beneficios:

Ø  Es rico en antioxidantes ¿Qué son? compuestos que impiden el efecto perjudicial de los radicales libres, los cuales producen la degeneración en las células. Esto es importante para reducir el desarrollo de enfermedades degenerativas.

Ø  Tiene propiedades anticancerígenas.

Ø  Disminuye la incidencia de Alzheimer, demencia senil, Parkinson.

Ø  Disminuye el riesgo de Diabetes y Ayuda a controlarla, pero al consumirlo SIN azúcar.

Ø  Reduce la aparición de cálculos biliares y enfermedades en la vesícula biliar.

 

Desventajas:

Ø  Ansiedad y estrés

Ø  En exceso podría alterar el ritmo cardíaco y el sistema cardiovascular.

Ø  En mujeres embarazadas, no se recomienda, sobre todo, los 3 primeros meses y en menopausia, aumenta el riesgo de osteoporosis.

Ø  No se indica en personas con alteraciones digestivas, ya que puede ser irritante de la mucosa gástrica.

 

Para no exponernos a riesgos es recomendable no superar los 400 mg de cafeína por día – 3 o 4 tazas de café – y prestar especial atención a con qué lo acompañamos, por ejemplo, leche, azúcar o jarabes azucarados, etc.

 

En este sentido, las tiendas de café fast food, así como las conocidas capsulas, se convirtieron en grandes aportadores de calorías. Los consumidores solemos desconocer el gran aporte calórico que tienen lácteos enteros como leche o crema, esencias azucaradas y saborizantes aromáticos que pueden provocar un gran aumento de peso y riesgo de enfermedades asociadas.

 

La recomendación es retornar a lo natural, disfrutar de inundar de éste olor nuestra casa por la mañana ya que el café, además de ser una infusión, se convierte en una excusa para que sucedan cosas maravillosas a nivel social: encuentros, arreglos, visitas, sobremesas extendidas y desayunos inolvidables. Hay que recordar que en éstos momentos no debemos excedernos en cantidad con la excusa de perpetuar una magia que no queremos que se termine. Ahí es donde debemos aprender a separar nuestras emociones de la comida para no caer en excesos que pueden perjudicar nuestra salud.

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