La moda masculina busca su sitio

Los desfiles de las líneas masculinas de Milán dejan un saldo de colecciones fáciles de entender y, sobre todo, de comprar

Modelos en el desfile de Prada el pasado 18 de junio en Milán.
Modelos en el desfile de Prada el pasado 18 de junio en Milán. VENTURELLI

Un modelo desfila en la presentación de Prada en Milán el pasado domingo.
Un modelo desfila en la presentación de Prada en Milán el pasado domingo. ESTROP GETTY IMAGES

La Semana de Moda de hombre de Milán, que terminó el pasado lunes, como mínimo está en crisis de identidad. Dos de sus nombres más importantes, Gucci y Bottega Veneta, se han fugado al calendario de mujer, donde celebran desfiles mixtos; otros, menos conocidos (Boglioli, Federico Curradi), se han pasado a la feria Pitti Uomo, que tuvo lugar la semana pasada en Florencia; algunos han cambiado el costoso desfile por una presentación (Etro, Canali), e incluso los hay que se han mudado a Nueva York, como Calvin Klein. Lejos quedan los días en que las firmas competían por hormonar su colección masculina para conseguir masa crítica y montar un desfile que encajara en un atestado calendario de cuatro días. El programa milanés para primavera/verano de 2018 ha cabido esta vez holgadamente en tres.

Para entender la crisis de identidad de Milán hay que preguntarse qué debe mostrar un desfile de hombre. ¿Una colección de prendas imposibles, pero fotogénicas, que ayuden a vender la versión domesticada que se enviará a las tiendas, además de accesorios, perfumes y demás? ¿O limitarse a mostrar lo que ya saben que se venderá? Una respuesta es mezclar hábilmente todo lo anterior, o lo que Prada mostró en su desfile del domingo: monos de piloto de carreras con camisa de rayas debajo o pantalón técnico combinado con impecable abrigo beis. Un look nuevaolero entre A-Ha y Gary Numan. Arriesgado, pero inteligible, recordable y trufado de prendas clásicas y accesorios con gancho: riñoneras de nailon, bandoleras de aerolínea de los años sesenta, bolsos con un nuevo estampado de cómic, zapatillas ciclistas y cangrejeras.

Desfile de Ermenegildo Zegna en Milán.Desfile de Ermenegildo Zegna en Milán. VITTORIO ZUNINO CELOTTO GETTY IMAGES

La segunda colección de Ermenegildo Zegna Couture por Alessandro Sartori fue incluso más realista. Siguió la senda de ropa elegantemente deportiva, o relajadamente elegante, que inició la pasada temporada, solo que ahora en una rica paleta de tonos tierra. Esta propuesta responde a una estrategia. La firma italiana pretende acercarse a su cliente con una colección continuista y hacerle la vida fácil e inmediata: un modelo de las zapatillas del desfile, con el logo de las tres cruces de la marca, se podía comprar desde el día siguiente, y 12 de los looksestaban disponibles para encargar a medida y recibir en el plazo de ocho semanas.

Braison Cyrus, hermano de la cantante Miley Cyrus, en el desfile de Dolce&Gabbana en Milán de su colección de hombre primavera-verano 2018.
Braison Cyrus, hermano de la cantante Miley Cyrus, en el desfile de Dolce&Gabbana en Milán de su colección de hombre primavera-verano 2018. L’ESTROP

Zegna y Miuccia Prada han dejado las complicaciones conceptuales al mínimo, pero su propuesta parece casi intelectual frente a la de otros de sus compañeros en la élite de la moda transalpina. Sobre todo Dolce&Gabbana, hedonistas vocacionales y, desde la temporada pasada, abogados de la causamillennial. Por segunda vez consecutiva, su desfile fue una heterogénea reunión de postadolescentes millonarios en followers vestidos con los grandes éxitos de la firma. Esta vez, un mix de sastrería, aires callejeros y deportivos, enriquecido con imágenes aristocráticas de la baraja francesa. Había hashtag (#DGmillennials), influencers de todo pelaje (modelos, instagrammers, hijos de y nuestros Pelayo Díaz y Sergio Carvajal) y, al fondo de la pasarela, una corona, las iniciales DG y un corazón. Una imagen solo superada la noche del sábado, en la fiesta que los diseñadores celebraron en su Martini Bar, donde las coronas, los selfies y una selección musical ad hoc (es decir, el éxito Despacito) brillaron como una bomba de purpurina.

Incluso Emporio Armani se ha puesto estos días la corona del influencer. Cuando desapareció el último modelo vestido con su colección de inspiración japonesa, Shawn Mendes, la estrella pop de 18 años y 22,7 millones de seguidores en Instagram, dio la vuelta al ruedo mostrando su nuevo reloj: un modelo conectado, la última novedad de Emporio Armani Watches, que horas después presentaba en el complejo que Armani posee en Via Manzoni ante unos cuantos cientos de adolescentes nerviosas.

Shawn Mendes, en el desfile Emporio Armani en Milan.
Shawn Mendes, en el desfile Emporio Armani en Milan. VITTORIO ZUNINO CELOTTO GETTY IMAGES

Desfile de colección de hombre primavera-verano 2018 de Dirk Bikkembergs.
Desfile de colección de hombre primavera-verano 2018 de Dirk Bikkembergs. L’ESTROP

Y, sin embargo, a pesar de lo anterior, la menguante especie del desfile grandioso en Milán ha permitido que juzguemos con más detenimiento colecciones que, de otro modo, quedarían eclipsadas. Es el caso de Marni, cuyo nuevo diseñador,Francesco Risso, reinterpretó en clave conceptual para todos los públicos con trajes anchos hechos de telas distintas y trajes de bañista antiguo. O Ferragamo, donde Guillaume Milland introdujo una interpretación de la Riviera que, por una vez, resultaba contemporánea. Sunnei, la única firma que canaliza la ola de juventud cool que triunfa en el resto del mundo. Y Dirk Bikkembergs: Lee Wood debuto hace seis meses como director creativo de esta casa de raíz belga y su plan es reflotarla a base de prendas que modernicen su herencia: punto pegado al cuerpo, chaquetas generosas y una paleta de negro y crudo con acentos en verde. En el backstage, Wood no perdía el tiempo simulando tranquilidad. “Introducir ese tono de verde ha sido instintivo. Pero menos mal, porque todo el mundo ha hecho algo verde esta temporada. ¡Por suerte hemos dado con la tendencia!”.

¿EL ENEMIGO EN CASA?

La feria Pitti Uomo de Florencia tiene fama de comercial: es donde cientos de fabricantes se reúnen para mostrar sus colecciones a prensa y compradores en stands que, generalmente, son mucho menos glamurosos que los desfiles de Milán. Pitti sigue siendo comercial, pero el ramillete de diseñadores que invita para que desfilen cada temporada también está subiendo su caché creativo. Esta temporada, Jonathan Anderson presentó una colección de básicos en el jardín de una espectacular villa en las afueras de la ciudad, y una de las últimas promesas del streetwear, Off White, hizo lo propio en el Palazo Pitti. Sobre el papel, el auge de esta feria favorece el lugar de Italia en el mapa de la moda. Pero, mirando con lupa, también contrasta con el ambiente en Milán, enrarecido por las grandes ausencias y la consiguiente reducción de su calendario. Y más enrarecido todavía, es de suponer, ahora que su vecina se ha puesto guapa.

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