Barrios cerrados: de casas de fin de semana a viviendas permanentes

Por razones que van desde la seguridad, hasta vivir rodeado de naturaleza y espacios verdes, cada vez más parejas y familias deciden ir a vivir a clubes de campo y barrios cerrados en la periferia de las grandes ciudades. ¿Qué buscan cuando se mudan? ¿Qué aspectos hay que tener en cuenta para tomar la mejor decisión? Claves y números de una tendencia que va en ascenso.  

Javier Waisman es arquitecto, y flamante vecino del barrio El Cantón de Ingeniero Maschwitz, Partido de Escobar, en la  zona norte del Gran Buenos Aires. Desde hace un año la vida lo cambió por completo, ya que fue papá por primera vez. Preocupado por el “entorno” en el cual se criaría su hija, junto a su mujer decidieron empezar una nueva etapa: vendieron su departamento de dos ambientes en Villa Crespo, compraron un terreno en el barrio y construyeron la casa de sus sueños. “Me imaginaba a mi hija andando en bicicleta y me daba pánico pensar en lo peligroso que es hacerlo en Capital. Ahora estamos tranquilos, sabiendo que cuando salimos a practicar o a pasear al perro no va a pasar nada raro”.

Según datos del INDEC, el último censo del 2010 arrojó que en el Gran Buenos Aires había 485 clubes de campo y barrios privados. En la actualidad, ante la ausencia de datos oficiales, la mayoría de los involucrados con el segmento afirman que se ha duplicado largamente esa cifra. Pero el crecimiento se observa no solo en la cantidad, sino también en el número de personas que usan esas casas como vivienda permanente, y ya no como “casa de fin de semana”.

“Todo” en un mismo lugar

La seguridad y los espacios verdes para esparcimiento o deportes son lo más destacado por quienes optan por estos espacios. Pero el crecimiento en el parque automotor, el mal estado de algunos accesos y el alto costo de la nafta y de los peajes hicieron que muchas parejas con hijos en edad escolar empezaran a buscar barrios cerrados y clubes de campo en los cuales tuvieran que “salir” la menor cantidad de veces posible. Así, florecieron los colegios, supermercados y comercios que fueron convirtiendo en ciudades a estos emprendimientos.

Flavia Santillán, Gerente de Marketing de Grupo Haras del Sur, la desarrolladora que cuenta con 4 emprendimientos entre los kilómetros 69 y 73 de la Ruta N°2, explica que “la tendencia actual es tener todo en el mismo lugar, desde poder trabajar en el barrio hasta que los chicos puedan ir al colegio ahí mismo. Por eso, en Haras estamos construyendo un colegio exclusivo para propietarios, y en Haras III tenemos un Business Center, que permite a los propietarios tener un espacio de trabajo sin necesidad de trasladarse fuera del country. El mismo cuenta con 6 oficinas ejecutivas y 2 oficinas corporativas con capacidad para 20 personas para reuniones de trabajo”.

El ¿”mito”? de los altos costos

Muchos creen que estos son sitios exclusivos para las clases altas, pero en algunos barrios y clubes de campo se paga menos en concepto de expensas que en muchos edificios de la Ciudad de Buenos Aires. En tal sentido, Waisman explica que “por mi dos ambientes en CABA pagaba 7 mil pesos y sin amenities. Ahora pago 6 mil y tengo pileta, instalaciones deportivas y lo necesario para que mi hija pasee tranquila y segura, todo  en un mismo lugar”.

* Expensas: en algunos barrios las expensas totales son de 5 mil pesos, cifra muy menor a la que se paga en muchos edificios de la Ciudad, incluso sin amenities. Además, muchos emprendimientos  –como Haras del Sur III – ofrecen en algunas de sus operaciones las expensas bonificadas durante un año. Por otra parte, los amantes de los deportes saben que practicar cualquiera de ellos en la Ciudad de Buenos Aires o alrededores es muy costoso, ya se trate de futbol, golf, polo, natación o cualquiera de ellos. Lo interesante de este tipo de barrios es que suelen abarcar terrenos para hacer todos estos deportes, con lo cual se ahorra una buena suma mensual.

* Jardín Maternal y Colegios: las matrículas de los establecimientos educativos privados de Capital Federal en muchos casos superan los montos de los espacios “cerrados”.

* Hacer las compras en el barrio privado es más costoso: parcialmente cierto, pero en muchos emprendimientos hay locales comerciales que venden al mismo precio que afuera, ya que son cadenas. Otros, tienen hasta supermercados de grandes marcas, y también respetan los precios que tienen en el resto de las sucursales. Respecto de los restaurantes y bares, hay muchos con precios elevados y otros con precios razonables; solo es cuestión de comparar o bien hacer compras afuera.

* Nafta y peajes: si bien es cierto que ir a Capital desde la periferia implica bastante dinero, no menos cierto es que esto incluye a cualquiera que viva en la periferia y no solo a los barrios privados. En general estos últimos están un poco más alejados, pero el gasto en nafta o peajes será representativo solo para quienes tienen que ir y volver todos los días, mientras que los que puedan trabajar de manera remota desde sus hogares prácticamente no lo sentirán.

Consejos al momento de comprar

Como en todo mercado, en el de real state hay desarrollos serios y con respaldo, y otros que carecen de aprobaciones legales y construyen y comercializan al margen de la ley. Algunos aspectos a tener en cuenta a la hora de invertir, o de elegir dónde vivir o tener la casa de fin de semana:

  • Analizar la trayectoria y la experiencia de la Desarrolladora. Aquí deberán buscarse los antecedentes, si ya tienen emprendimientos similares, si son gente conocida en el rubro, entre otros aspectos.
  • Calidad y garantía. Es cada vez más frecuente, sobre todo en las construcciones modernas, que se bajen los costos considerablemente sacrificando la calidad: paredes de durlock, grifería de mala calidad, muebles de cocina huecos o sin cajones, y una larga lista de problemas que surgen siempre después de haber comprado. La clave en estos casos estará en analizar lo que ya hayan terminado, o bien ser muy claro en el contrato que se firme acerca de la calidad de los materiales.
  • Confiabilidad patrimonial. Otro problema que aparece en muchas desarrolladoras es que realmente no tienen el dinero para finalizar el emprendimiento, sino que lo van haciendo a medida que venden. En principio no es algo grave…hasta que no venden lo necesario para hacer lo prometido. Ahí comienzan los problemas y las demoras en los plazos de entrega, o bien en la construcción y terminación de los espacios comunes. Por esto, siempre es mejor no correr riesgos y buscar desarrollos con solvencia propia, que no dependan de terceros para lograr lo prometido.
  • Seguridad jurídica: aquí lo que hay que exigir es que el emprendimiento cuente con todas las habilitaciones y aprobaciones que requiera el caso: por ejemplo, en la Provincia de Buenos Aires se requieren estudios de Prefactibilidad, Factibilidad y Plano de Subdivisión aprobado por la provincia.
  • Todo es “tercerizado”. A veces no es mala voluntad de los emprendedores, pero tercerizar muchos servicios tiene muchos riesgos. Cuanto más cosas sean “propias” de la Desarrolladora, más seguros podrán estar quienes hagan operaciones en ellos en que les cumplirán lo pactado.
  • Servicios y Amenities: tal vez uno de los puntos más complicados, ya que suelen estar en “letra chica” y pocos se detienen a leer todo eso. Se trata de ver qué servicios y acceso a qué amenities incluye la compra del lote o casa y el posterior pago de expensas. Hay muchos lugares donde se pagan todo tipo de membresías, algo que decepciona a muchos una vez que ya compraron.
  • Los accesos. Muchos barrios son realmente hermosos y cuentan con todo lo necesario, pero los accesos pueden ser peligrosos o intransitables si llueve mucho. Por eso, cuanto más cerca de calles principales estén, más fácil será el acceso.

Para más información, comunicarse por mail a info@grupoharasdelsur.com.ar o por teléfono al 0800-555-42727, o ingresar en www.grupoharasdelsur.com

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