Las emociones que rompen corazones

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Takotsubo o “síndrome del corazón roto” puede afectar a quien transita una tristeza muy profunda, pero también a quienes experimenten una desbordada felicidad. Se trata de un síndrome que además de estar vinculado con las emociones, afecta principalmente a mujeres postmenopáusicas.

Asesoró el Dr. Sebastián Nani, Jefe de Cardiología y Unidad Coronaria, Clínica Olivos.

El síndrome de Takotsubo, es una miocardiopatía que se presenta vinculada a la experimentación de emociones extremas, en la que el ventrículo izquierdo se contrae de manera más fuerte que la habitual.

Popularmente se lo conoce como “Síndrome del Corazón Roto” debido a que las situaciones emocionalmente fuertes, como asaltos, fallecimientos de seres queridos, estrés laboral, inclusive partidos de fútbol o terremotos, fueron identificados como disparadores de esta enfermedad. Al respecto, un estudio realizado en Dinamarca y publicado por la revista Open Heart reveló que las personas que han perdido a su pareja tienen un 41 % más de probabilidades de sufrir este síndrome, sobre todo durante el primer mes de la ruptura.

La mayor incidencia de esta enfermedad, se da entre las mujeres postmenopáusicas que han vivido un evento estresante. Se calcula que el 90% de las personas afectadas pertenecen a éste grupo etario y una de las teorías planteadas es que esto se debe al déficit de estrógenos.

El síndrome fue descripto por primera vez en 1990 en Japón, y debe su nombre a una trampa japonesa para pulpos que posee la misma forma que adopta el ventrículo izquierdo al momento de la crisis.

Los pacientes suelen experimentar síntomas similares a los de un infarto de miocardio como dolor de pecho, dificultad respiratoria y parálisis del brazo izquierdo. Sin embargo, a diferencia del infarto, suele ser benigna y no afecta a las arterias.

Afortunadamente, el porcentaje de mortalidad es muy bajo (menos del 2%) Aunque en algunos casos se producen complicaciones graves, es una enfermedad transitoria y con buen pronóstico. En la etapa aguda puede haber disfunción ventricular, shock cardiogénico o arritmias complejas, las cuales deben ser tratadas como tales.

Si bien no existe suficiente información sobre la eficacia de los tratamientos, los fármacos que habitualmente se utilizan son betabloqueantes, inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina y diuréticos. Con esta medicación y reposo, la mayoría de los pacientes se recuperan pronto y sin secuelas.

Por otra parte, no hay recomendaciones precisas sobre la prevención de esta enfermedad, pero debido a su asociación con situaciones de estrés, evitarlas podría ayudar a reducir su aparición. Asimismo, realizar chequeos cardiovasculares una vez al año y ejercicio físico regular, también pueden contribuir a evitar el síndrome.

 

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