Jonas Kaufmann ayer en el Teatro Colón por Marcela Fittipaldi

Por Marcela Fittipaldi

Una de las ventajas de ser el tenor más deseado del mundo es que antes de cantar ya tiene el favor del público. Lo comprobó ayer el alemán Jonas Kaufmann (Múnich, 1969). Una mezcla de contundencia escénica, portento dramático y sentido común iluminan el esplendor presente del alemán a sus 46 años.

Anoche, de la mano de la música de Richard Wagner deleitó al público, ávido de conocer a una de las máximas expresiones líricas de nuestro tiempo.

(Repertorio ofrecido:RICHARD WAGNER PRELUDIO AL ACTO III DE “LOS MAESTROS CANTORES DE NÚREMBERG” GUSTAV MAHLER LIEDER EINES FAHRENDEN GESELLEN (CANCIONES DE UN COMPAÑERO DE VIAJE)1. WENN MEIN SCHATZ HOCHZEIT MACHT (CUANDO MI AMADA TENGA SU DÍA DE BODAS) 2. GING HEUT MORGEN ÜBERS FELD (FUI ESTA MAÑANA AL CAMPO)3. ICH HAB’ EIN GLÜHEND MESSER (TENGO UN CUCHILLO BRILLANTE ) 4. DIE ZWEI BLAUEN AUGEN VON MEINEM SCHATZ   (LOS DOS OJOS AZULES DE MI AMADA) WOLFGANG AMADEUS MOZART SINFONÍA N0 41 EN DO MAYOR, K.551 “JÚPITER”

Roberto Devorik afirmó anoche a la salida del teatro: ” Es fantástico. Es el mejor tenor del mundo. Desde que vino Rudolf Nureyev en compañía de Margot Fonteyn en 1967 que no escuchaba semejante ovación en el Colón.”

Kaufmann se presentó el último tiempo en diversos teatros, y lo hizo con el éxito de siempre. De hecho, el 16 de marzo, el tenor, verdadera estrella de la lírica que es capaz de moverse con la misma facilidad en la ópera y en la canción de cámara, recibió una larguísima ovación de pie en Praga por su concierto con un programa dedicado a Giacomo Puccini. Pocos días más tarde, el 19, ofreció un concierto privado en Viena, y el 21 de ese mismo mes se presentó como solista junto con la orquesta Staatskapelle Berlin, dirigida por Daniel Barenboim.

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Según Jonas “La ópera fue el virus que me infectó cuando era un niño, una tarde de domingo en una representación familiar en la Bayerische Staatsoper de ‘Madama Butterfly’. Tenía 6 ó 7 años. Pero eso no significa que sea lo único con capacidad de cambiarle la vida a alguien. Eso sucede con cada arte y con cada buena música, sea una sinfonía, una canción pop o un lied”, explicó.

El próximo domingo volverá a subir al mágico, emblemático, escenario del Teato Colón. Una oportunidad para quienes no lo han visto, escuchado aún, comprueben la fabulosa naturaleza musical y artística del cantante germano.

 

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