‘Influencers’ de la vida sana

‘Influencers’ de la vida sana: así se hace negocio promoviendo en Instagram la dieta vegana

Gastroblogueras. De izquierda a derecha: Lucy Carr-Ellison, Jemima...

Gastroblogueras. De izquierda a derecha: Lucy Carr-Ellison, Jemima Jones, Ella Woodward, Tess Ward y Anna Barnett.

RICHARD GODWIM
MARTA FERNÁNDEZ GUADAÑO @mfguada

Compartir

Se llaman Ella Woodward, Lucy Carr-Ellison, Jemima Jones, Tess Ward y Anna Barnett. Son jóvenes británicas, atractivas y libres de gluten. Las nuevas ‘influencers’, las reinas de la vida sana en las redes sociales. Sus cuentas con fotos artísticas de comida suman miles de seguidores. El iPhone es su herramienta de trabajo. Los libros y programas de televisión, su forma de hacer negocio. Así engrosan sus cuentas bancarias las reinas del ‘wellness’ -y de Instagram-.

Son foodies, influencer gastronómicas, y como tal, su pasión es la comida. Pero no una cualquiera. Todas apuestan firmemente por la comida sana. Son las reinas delwellness en las redes sociales.La nueva ola de sibaritas a las que les gusta hacer espirales con los calabacines, prensar en frío la col rizada y distribuir con un toque artístico los aguacates sobre una tostada que no sea de trigo.

Estrella online

Ella Woodward, alias Deliciously Ella, cuyas recetas de quinoa con mango y sésamo y sus pastelitos de chocolate han hecho de ella un fenómeno, afirma: “Para la población es estupendo que la vida sana y el yoga se hayan puesto tan de moda. Antes había esta especie de hippismo asociado a la comida sana, pero ahora ves a un montón de famosos que se pasan el día en aparatos de gimnasia y beben col rizada”, reflexiona.

“Pasta de anacardo y aguacate. Cremosa, deliciosa y fácil y rápida de cocinar. Me encanta tomarla con pasta de arroz o con salsa, Perfecta para veganos”. Foto del Instagram de @deliciouslyella.

Woodward, de 24 años, comenzó a tomarse en serio su régimen alimenticio cuando le diagnosticaron el Síndrome de Taquicardia Postural Ortostática mientras estudiaba Historia del Arte en la Universidad de St. Andrews (Escocia) en 2011. La enfermedad, que afecta al sistema nervioso autónomo, la postró en la cama por los fuertes dolores de estómago. La única forma que tuvo de recuperar la salud fue seguir un régimen estricto a base de verduras, sin azúcar ni gluten, que encontró en Internet. Al principio, documentó su recuperación en su blog, pero cuando en 2013 se unió a la red social de fotografías Instagram, se instaló en la estratosfera. En la actualidad maneja la cuenta más popular de este sitio sobre alimentación, con más de 916000 seguidores. A principios de este año, su libro, Deliciously Ella, se convirtió en el volumen de cocina que mayores ventas ha alcanzado en menos tiempo. Su editora, Yellow Kite, ya ha firmado con ella otros dos títulos más.

Woodward es la estrella de una oleada de radiantes mujeres empresarias que han reescrito las reglas de la atracción en lo que se refiere a la comida. Lucy Carr-Ellison, de 27 años, y Jemima Jones, de 26, alias Tart, son las preferidas del sector de la moda para asar berenjenas y han prestado servicios de comida a clientes comoKate Moss, Stella McCartney y Lady Gaga, entre otros. Entre ambas han abiertoTart’s Kitchen, en Queen’s Park, al noroeste de Londres. “No somos unas maniáticas de lo sano, pero en las sesiones de moda todo tiende a ser muy saludable porque en estos tiempos muchas personas rechazan el gluten y son vegetarianas”, dice Carr-Ellison. Según ella, son unas negadas en Twitter, pero la mayoría de los días publican en Instagram. “Supongo que, simplemente, a la gente le encanta ver fotos de comida”, añade.

La menudita Tess Ward, de 25 años, es una rara avis entre esta nueva ola porque ha pasado un tiempo en cocinas profesionales, entre ellas, en el River Cottage de Dorset (Inglaterra). Su enfoque va más en la línea de las tendencias cuasi-medicinales que están llegando de California. Como Woodward, llegó a la comida sana después de caer enferma; en su caso, el Síndrome del Intestino Irritable la volvió intolerante al trigo. “Quiero infundir en los demás la capacidad de cocinar para sí mismas y de tomar decisiones saludables. Lo que funciona para una persona no funciona para otra, pero soy una absoluta convencida de acumular todo lo bueno y dejar que cada cual elimine poco a poco lo malo”, apunta. Su libro, The Naked Diet(Ed. Quadrille), deja claro exactamente qué tipo de “cosas buenas” son las que defiende: “Puras, crudas, naturales, sin aditivos y sin toxinas“.

“Los huevos turcos con mantequilla más deliciosos”. Foto del Instagram de @tart_london

En semejante campaña de vida sana, Anna Barnett, de 29 años, casi puede considerarse una punk. Empezó con un pop-up de gran éxito en su casa al este de Londres, ayudada por sus amigos el DJ de Radio 1 Nick Grimshaw y el diseñador de moda Henry Holland. “No tengo ni de lejos el número de seguidores de estas otras blogueras. No he hecho más que llevar a cabo algo que me hace feliz”, comenta humilde. Todo es maravillosamente saludable, aunque el hecho de que en ocasiones se permita alimentos inadmisibles, como el pan blanco que contamina su continuo flujo de fotos es sorprendente, según las reglas no escritas de Instagram, de dar por hecho que todas las chapatas tienen que ser sin gluten.

Negocio en auge

Aunque los libros de cocina y las apariciones en televisión son todavía la vía por la que estas nuevas sibaritas hacen dinero, todo el mundo está de acuerdo en que lasredes sociales han cambiado su negocio. Malwine Steinbock, de 33 años, cofundadora de Cookbooth, un sitio donde los cocineros profesionales pueden subir y compartir sus recetas, opina que las tabletas y los teléfonos inteligentes han permitido llegar a un público nuevo. “Las recetas ya no son solo recetas, sino fenómenos sociales. Los jóvenes tienen ahora mucho más interés en estas cosas; controlan mucho más lo que comen sus familias y siguen con admiración a los chefs de la misma manera que otros siguen con admiración a futbolistas y cantantes”, sostiene.

A fin de cuentas, es mucho más fácil para un novato en los fogones seguir una serie de archivos GIF en un iPhone que descifrar una lista de instrucciones escritas a mano. De hecho, las recetas online que más éxito tienen no lo son tanto por el plato en sí, sino por ser ejemplos que animan a hacerlas. No se centran tanto en cómo cocinar, sino más bien en los ingredientes que hay que comprar. A los productores de aceite de coco y de salsa tamari [salsa de soja sin gluten] les va de perlas con este nuevo perfil de consumidor, aunque incluso los más listos se dan cuenta de que los ingredientes demasiados caros pueden espantarles.

“Almuerzo rápido. Calabacín tostado y tomate disecado, garbanzos picantes recubiertos de miel de cúrcuma” . Foto del Instagram de @deliciouslyella

Igual que el televisivo chef británico Jamie Oliver (que se está introduciendo en esta revolución con un nuevo libro, Everyday Super Food; Ed. Michael Joseph), Woodward tiene una intuición acerca de cómo compra su audiencia. Se aprovisiona de alimentos secos en Amazon y de productos frescos en los supermercados y hace un uso moderado de frutos silvestres congelados y de leche de avena. “La cosa no va de espirulina en polvo y bayas de acai; la gente no puede permitirse eso”, explica Woodward. “Se trata más bien de comer grandes cantidades de frutas y verduras“. Y, ¡qué feliz coincidencia!, un plato de acelgas arco iris y remolacha resulta muy fotogénico en la pantalla de un iPhone.

Al mismo tiempo, las redes sociales han contribuido a hacer de la comida algo más que alimentos que hay en el plato. Malwine Steinbock cree que [la comida] está sustituyendo gradualmente a la música en el centro de la cultura pop. Cuando el cantante Sam Smith atribuyó a su nutricionista, Amelia Freer, el mérito de haberle ayudado a reducir unas cuantas tallas de sus vaqueros, resultó difícil saber quién había dado a quién el espaldarazo más grande. De la misma manera que una mención a un nuevo grupo musical es una forma de demostrar que uno está un escalón por encima de las masas, lo mismo puede decirse de mencionar el ingrediente que hay que nombrar. “Yo diría que la comida es aún más importante para definir quién eres que la música que escuchas”, añade Steinbock. “Los alimentos que comemos son los que ayudan a definir lo sanos que estamos y, en cierto sentido, lo atractivos que somos. Representa un enfoque mucho más holístico de la personalidad”, concluye.

Woodward, que nació en 1991, el mismo año que la World Wide Web, utiliza las redes sociales de una manera más sofisticada que esos treintañeros que llenan sus páginas de Facebook con fotos de sí mismos saliendo de fiesta. “Paso una cantidad de tiempo enorme en Instagram, pero trato de guardar un equilibrio entre lo que comparto y lo que me reservo en el plano personal. Quiero mantener fuera de esto a mi familia y a mis amigos”, aclara. Su argumento es que ser selectivo con las fotos que se suben no es lo mismo que ser engañoso con el público: “No significa que lo que comparto no sea yo…, sino que es solo una parte de mi vida. Mi vida no es siempre tan bonita como se ve en Instagram y, sencillamente, no publico lo que no es bonito. Es importante reconocer estas cosas, de lo contrario, se puede inducir a que haya personas que se sientan mal consigo mismas. Tiene su lógica, ¿no?”, señala.

Tiene toda la lógica del mundo, aunque ya se ve por qué todas estas mujeres pueden hacer que las que no tienen las mejillas sonrosadas se sientan un poco fuera de lugar. Y enfadadas: el aguacate sobre una tostada, una de las recetas favoritas de los nuevos amantes de la cocina, fue declarada recientemente la comida más irritante en Instagram. Por su parte, quienes se guían por convicciones científicas, se tiran de los pelos ante algunas de las afirmaciones que se hacen sobre los alimentos libres de toxinas o de gluten. Sin embargo, para muchas otras personas, no hay que tomarse demasiado en serio el suministro diario de ideas pintorescas sobre lo que se debe comer; es simplemente un empujoncito para hacerlo un poco mejor.

Autoayuda

Liz Gough, de 39 años, considera que el planteamiento motivacional de Woodward es típico de su generación. “Los veinteañeros están mucho más centrados que antes: hacen ejercicio, van a clases nocturnas, comen bien, intentan superarse a sí mismos y tener una exitosa carrera profesional. Mientras tanto, Internet les ha abierto todo este foro de par en par, que usan para llegar a ser mejores”, opina. Gough puso en marcha Yellow Kite, un nuevo sello de la editorial Hodder & Stoughton para especializarse en libros de autoayuda y de alimentación. Woodward fue uno de sus primeros fichajes y contribuyó a difuminar las fronteras entre cocina y autoayuda. “No suena muy moderno si lo llamas autoayuda”, explica. “Sin embargo, la imagen está cambiando. Ahora nos centramos más en la motivación. El público está asumiendo que esta idea le puede cambiar la vida. No hay que ir a un terapeuta ni visitar a un médico; basta con que apliques un poco de sentido común y añadas más frutas y verduras a tu alimentación”, sostiene.

“Han sido 24 horas maravillosas en Madrid promocionando la versión española de mi libro que ya está disponible”. Foto del Instagram de @deliciouslyella

En cuanto a Woodward, no queda ninguna duda de que está comprometida con la vida sana. ¿Nunca se le antoja un burrito? “Te lo prometo, no”, responde. ¿Y pizza? “¡No!“, exclama. Y añade: “Sinceramente, he leído tanto sobre el tema que me veo capaz de entender por qué no voy a querer comer cosas de esas nunca más”. ¿Cómo reacciona cuando alguna de sus alocadas amigas no tiene en cuenta sus necesidades dietéticas? “Siempre cocino yo. Nadie cocina para mí”, advierte. Emite una risa nerviosa al darse cuenta de hasta qué punto suena eso a afán de controlarlo todo. “¿No causa eso a veces una impresión como de poca educación?”, continúo. “No, en realidad no, porque, cuando llega el momento de la cena, siempre digo: ‘Voy a cocinar yo’. No voy a dejar que se me vaya de las manos. Mira, antes de empezar a comer como lo hago ahora, me pasaba el día enferma en la cama. Ahora ni me lo planteo. O me paso el resto de mi vida en un ¡ay! o me dedico a cuidar de mí misma y a tener una vida sana”, argumenta. Sus 916.000 seguidores en Instagram tienen que sentir lo mismo.

Las gastroblogueras

@TART_LONDON. 15.000 seguidores. Lucy Carr-Ellison. Northumberland, Escocia. Hasta hace seis años trabajaba en Nueva York como ayudante del fotógrafo de revistas de moda Tim Walker. Cuando fundó Tart London, su propia empresa de catering, conoció a Jemima Jones y le propuso trabajar juntas. Desde entonces, Tart London no ha parado de crecer y las dos blogueras se han especializado en crear comidas para sesiones de fotos y rodajes de películas. Jemima Jones. Toronto, Canadá. Vivía en Nueva York junto a su marido Ben Goldsmith, conocido financiero inglés, donde trabajaba como modelo. Desde su infancia se había sentido atraída por el mundo culinario, pasión que compartía con Lucy Carr-Ellison. Entablaron amistad y Lucy la invitó a embarcarse en Tart London, proyecto que a día de hoy se ha convertido en el trabajo de ambas.

“Ya estamos listas para empezar a trabajar en esta cocina improvisada”. Foto del Instagram de @tart_london

@DELOCIOUSLY ELLA. 916.000 seguidores. Ella Woodward. Londres, Reino Unido. Su vida cambió el día que le diagnosticaron una enfermedad que le obligó a cambiar radicalmente su dieta. No puede comer carne, lácteos o huevos ni tampoco productos que contengan gluten ni alimentos procesados. Estas limitaciones le obligaron a innovar y creó un blog. Es, además, columnista del diario británico The Telegraph, donde escribe sobre comida sana.

@TESSWARD. 58.400 seguidores. Tess Ward. Londres, Reino Unido. Descubrió su pasión por la cocina durante su etapa universitaria. Cuando finalizó la carrera de Historia del Arte, tomó la decisión de estudiar en Le Cordon Bleu, el instituto de educación hostelera más importante del mundo. Ha trabajado en restaurantes como The River Cottage o en la cocina del Ritz londinense. Es también autora de libros de recetas y dietas.

@ANNABARNETT COOKS. 9.939 seguidores. Anna Barnett. Londres, Reino Unido. Trabajó durante años como modelo, pero su interés por la comida sana la llevó a crear un blog semanal para el periódico británico The Independent, centrado en recetas vegetarianas. Gracias a su éxito comenzó a escribir también en Vogue, lo que le ha permitido hacerse cada vez más conocida tanto en Reino Unido como a nivel internacional.

Las españolas más influyentes

¿Cuántos blogs sobre gastronomía existen en el mercado español? La respuesta más cercana: casi infinitos. Exageraciones aparte, la realidad es que la gastronomía ha sido el motor para el nacimiento de múltiples blogs en la última década y, con especial intensidad, en los últimos cinco años. Experiencias, trucos para cocinar, tips sobre lugares donde comer, postureo más o menos frívolo, historias de fans de chefs top y, por supuesto, recetas son opciones temáticas de los cuadernos de bitácora on line. Entre esas cientos de webs, los autores masculinos (algunos, puros cocinillas, más profesionales o más cachondos) parecen ganar en número, al menos por ahora, a las mujeres. Sin entrar al eterno, inútil y cansino debate sobre si un bloguero asume el rol de periodista y/o crítico gastronómico, convengamos que blog gastronómico es una web liderada y firmada por alguien con nombre y apellidos, que se centra en contar en primera persona experiencias propias ante una mesa, una cocina o un producto. Bajo estas premisas, identificamos algunas de las consideradas más relevantes en el gastrosector español y, por supuesto, nos quedamos con las más profesionales e interesantes para un aficionado a la gastronomía (llámelo foodie, si quiere).

Una de ellas es la catalana Marta Sanahuja, protagonista del blog Delicious Martha. “Food, life & beauty from my view [comida, vida y belleza desde mi punto de vista]”, es la síntesis de un site que aúna recetas saladas y dulces y algunas pistas sobre dónde ir a comer. Suma 125000 seguidores en Instagram (@deliciousmartha), red social en la que esta foodblogger apenas deja verse para dar prioridad a sus platos (con cuidadas imágenes bajo un buen estilismo gastronómico), casi siempre con un mensaje en inglés.

Con 32.580 fans en Facebook, Carolina Ferrer es la autora de La Cocina de Carolina, espacio creado por esta fotógrafa y estilista gastronómica, que estudió dirección hotelera en la sede en Marbella de la universidad suiza Les Roches. Desde 2006, ha escrito en diversas webs y hoy suma 62.500 followers en Instagram (@carolina_ferrer_) en este “blog de repostería y fotografía de cocina”, en donde, sobre todo, cuenta recetas, mientras comparte sus estilosas experiencias personales en torno a la gastronomía vía redes sociales.

Con las recetas como especialización, destacan algunos otros blogs como Las María Cocinillas, de la murciana Tere Marinval (3.273 seguidores en Facebook y 37.900 en Instagram @lasmariacocinillas), que explica así la evolución del proyecto: “Lo que empezó como una aventura entre varias amigas terminó siendo un blog de cocina hecho por mi sola”. También es youtuber, ya que algunos de sus platos se cuentan vía videorecetas.

Desde Vigo, Carmen Albo, @guisandomelavida, ofrece una cocina para el día a día en Guisándome la vida. “Soy una aficionada a disfrutar mucho de la vida en general y de la cocina en particular. Comer, vivir, soñar…y contarlo. Esa es la razón de ser de mi blog”, explica esta cocinera doméstica, que suma más de 9.454 fans en Facebook de 3.600 en Instagram.

ayudada por su evidente tirón mediático por ser jurado en el programa televisivoMasterChef, Samantha Vallejo-Nájera suma a sus roles como cocinera y empresaria de un catering propio (Samantha de España), el de bloguera, con sus recetas seguidas por un público fiel. Colecciona más de 145.000 followers en Instagram (@samyspain).

Por otra parte, para tener pistas sobre lugares donde comer, destacan opciones como La Gastrónoma, definido como “el blog de los foodies y demás nómadas gastronómicos de Madrid”, firmado por Mapi Hermida (@mapihermida). “Directora de comunicacion de día, periodista aficionada de noche. Me declaro gastrotrotter empedernida”, se autodefine, con 4.280 seguidores en Twitter y 15.600 en Instagram.

Como un mix de recetas, restaurantes, productos y vivencias, Garbancita es elnickname de Cristina Martínez, bloguera navarra que se presenta así en Twitter (@Garbancita), donde suma 40.000 seguidores: “Gastroaventuras de una rubia natural. Restaurantes, gastronomía, viajes, eventos culinarios”. En todo caso, las especialidades se multiplican.

“No, no soy una chica treintañera como todo el mundo piensa”. Así se presenta a sus lectores Alejandro, más conocido por su blog Que no me la den con queso. “Me encanta comer, beber y contarlo (después). Ése es el lema de una web especializada en gastronomía y estilo de vida. Que no me la den con queso acumula 38.000 seguidores en Instagram (@quenomeladenconqueso) y 1092 likes en Facebook.

Erika Silva (@Erisofi), experta en formación sobre gestión e innovación en el sector hostelero, suma 14.400 seguidores en Twitter gracias al tirón de Marketing Gastronómico, “el blog sobre cómo administrar un restaurante y las nuevas tendencias en márketing gastronómico”.

Mientras, la geógrafa y meteoróloga Miriam Santamaria (@MiriamSBrichs), con 6.599 followers en Twitter, opta por hablar sobre la estacionalidad de los productos y sus propiedades en Meteocook , blog casi siempre escrito en catalán y que defiende una especie de nueva disciplina: la meteococina.

FUERA DE SERIE/EXPANSION: =”http://www.expansion.com/fueradeserie/gastro/2016/08/16/57a07cafe2704e19108b45ff.html“/>

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *