En Harley por la carretera más caliente del planeta por FLORIÁN R.S.

Los participantes  en el viaje de prueba de las Harley de la gama...

Los participantes en el viaje de prueba de las Harley de la gama “touring”, en una carretera dubaití. En el centro (moto negra mate), circulando el cuarto, el autor del reportaje.

FLORIÁN R.S.

A veces surgen oportunidades irrepetibles que no hay que dejar pasar. Las carreteras que unen estos dos lugares son una aventura con puertos de hasta 1.900 m. El terreno ideal para la gama “touring”.

Me despierto, la luz entra como cada día por la ventana, sin avisar, pero esta vez hay algo diferente, algo no es normal. Al filtrar la vista por el cristal veo un manada de ónix en lo alto de la duna… Enseguida caigo: estoy en Emiratos. El viaje ha sido largo, contra el sol hasta Catar, territorio culé, y desde allí hasta Dubái donde manda Ronaldo, pero ha merecido la pena, vamos a rodar con la gama touring de Harley-Davidson hasta Omán. Una ocasión única.

TRI GLIDE ULTRA, 40.500 euros.

Emiratos es un país extraño, mucho más que simples contrastes. El Banyan Tree Al Wadi Hotel donde me alojo está a algo más de 100 kilómetros del aeropuerto y para llegar hasta allí me lleva un taxista en un Lexus GS 450H Luxury, así, lujo para empezar. “Welcome to Emirates. How was the trip, boss?“, me pregunta. “Estupendo gracias, pero no me llamesboss, no soy Springsteen”, le contesto tratando de rebajar la tensión que me genera semejante trato. Babak, paquistaní, me sonríe casi cómplice, pero no cambia mucho de actitud. Me doy cuenta y lo asumo. Estoy en los Emiratos Árabes Unidos, aquí mandan los de blanco, pero no el Real Madrid hegemónico hasta en su aeropuerto internacional, sino los que van vestidos con el thawbo o disdash, la túnica inmaculadamente blanca que visten los emiratíes.

HERITAGE SOFTAIL CLASSIC, 24.300 euros.

Durante el trayecto hasta el hotel, Babak me cuenta muchas cosas, se sincera hasta donde se encuentra cómodo y las dos preguntas que me dice que todo el mundo hace al conocerse me dejan clara la foto del país: ¿de dónde eres?, y ¿cuánto llevas aquí? Lo demás es secundario.

Me esperan dos días de ruta con un reducido grupo de elgidos por este reino de siete emiratos disfrutando de las mejores monturas de Harley-Davidson pero alejado de la factuosa y extremadamente bulliciosa e irreal Dubái, recorreremos el país hasta Khasab en Omán.

El primer día se recorrió el tramo entre Bamyan Tree Al Wadi, en Dubai y Atana Musandam, en Omán, pasando por Jebel al Jais. El segundo, se partió desde Atana Musandam hasta Bab Al Shams (Dubai).

La primera mañana se presenta fresca, no demasiado, estamos en invierno, pero aquí es distinto, el calor, sin llegar a los 50 grados que se alcanzan en verano, sé que llegará, pero no será agobiante. Las motos esperan a la salida del hall, impolutas y relucientes. Se trata de la gama touringde Harley-Davidson al completo.

ROAD GLIDE SPECIAL, 28.600 euros (versión Ultra, 29.990 euros).

La marca elige esta región arábiga para romper el binomio estereotipado de sus motos y las grandes carreteras occidentales. Doce son las monturas a elegir: Superlow 1200T, Switchback, Street Glide Special, Road King y su versión Classic, Ultra Limited, Road Glide Special y Ultra, Heritage Softail Classic y el Tri Glide… No tengo preferencia, pienso probarlas todas, pero el Tri Glide impone cierto respeto entre los presentes. “No sé si me atrevo con él”, me susurra uno de los italianos. “Yo sí, ya nos conocemos”.

Los más de 200 km del día nos llevarán hasta Omán pero antes recorremos una de las carreteras más impresionantes del mundo, la que lleva hasta lo más alto de Emiratos, la cima de Jebael Al Jais. “Te a encantar socio. No hay muchas como esta”, me guiña Noel Ebdon, periodista inglés que lleva dos décadas en EAU.

A más de 1.930 metros sobre el nivel del mar, esta corta pero intensa carretera de unos 20 kilómetros termina con casi cinco kilómetros de subida vertiginosa con un asfalto propio de un circuito deMotoGP. Pardiez que el Tri Glide no parece aquel con el que viajé hasta A Coruña el año pasado, pero es la carretera. Sin tráfico, sin árboles alrededor, sin arena, nada más que rocas, sol, asfalto… Y cabras.

SWITCHBACK, 19.500 euros.

Porque Emiratos, amigo lector, está lleno de estos bóvidos campando a sus anchas sin aparente control. Las curvas las entrelazo como un sastre corta un traje sin dudas sobre el patrón. Arriba el paisaje es sobrecogedor. Nos espera un tentenpié, pero declino la oferta. Una breve pausa para unas fotos y un refrigerio y tomo una a una el resto de las motos para volver sobre mis ruedas. Bajo y subo, bajo y vuelvo a subir, con cada una. Estoy en mi salsa, feliz. Me sorprende la benjamina, la SuperLow, la más sencilla. Cortés, le devuelvo el guiño a Noel con un apretón de manos: “Tú sí que sabes, socio”.

Petrodólares

Bajamos por última vez la montaña para encaminarnos hacia la frontera y es, con permiso del otro italiano que me asegura estar “enamorado de ella“, la Road King la elegida para la ocasión, una moto que lo dice todo con su nombre. Camiones y camiones de arena se dirigen hacia Omán, hacia el desierto, hacia cualquier lado. Cuento una caravana de hasta 30 vehículos. “Es normal aquí”, me dice uno de los guías, “Emiratos está en continua remodelación de sus carreteras”. Todos los que los conducen, los que están en las arcenes trabajando son de origen asiático o del subcontinente indio. Los emiratíes, apenas un 20% de la población, no trabajan, al menos no vimos ninguno, no les hace falta, el petróleo nutre de dólares sus cuentas de manera directa o indirecta.

El autor ojea un ejemplar de FS en las montañas de Jebel al Jais.

El paisaje está lleno de banderas deEmiratos Árabes Unidos, ya sea en carteles que recuerdan los recientes aniversarios de la independencia o pintados en las montañas en un claro intento de autodeterminación y de orgullo patrio. Los asentamientos por los que pasamos, porque no se pueden catalogar de otra cosa, son una amalgama de negocios casi salidos de una película posapocalíptica: talleres, desguaces de coches, fruterías y tiendas de ropa, eso sí, para los trabajadores, allí no compran los emiratíes.

SUPERLOW 1200 T, 13.100 euros.

Tras el papeleo y control de nuestros pasaportes y motos, nos adentramos en Omán. Lo primero que vemos es un pozo petrolífero ardiendo en su copa. Parece de mentira, pero es real. Ya he cambiado de nuevo de moto y ahora ruedo con laSwitchback, la más versátil de la familiasoftail.

Llegamos a Khasab, cerca del estrecho de Hormuz, tras recorrer, bordeando la costa por la Khasab Road, una buena carretera paralela al mar, entre los constantes vítores de los operarios que trabajan en ella. No creo que hubiesen visto semejante espectáculo visual y de sonido como el que le ofrecíamos al pasar.

Momento de la ruta.

En los aledaños del puerto que están construyendo junto al hotel en el que pasamos esa noche (de ahí el ingente movimiento de tierra para ganarle sitio al mar), vemos cómo, sin saber de qué manera, en medio de la nada, da comienzo un improvisado pero intenso partido de fútbol, la gran pasión deportiva de la zona. Son árabes, claro, la mayoría de la gente, los que no son de la península, los indoasiáticos, juegan al críquet.

El segundo día tengo suerte, serán casi 400 kilómetros de vuelta a Emiratos por la zona interna del país, la más auténtica. Las carreteras entre montañas y valles me descubren un país alejado de esa Dubai capital, la más irreal de cuantas ciudades he visitado, más que Las Vegas, con sus edificios de diseño, calles impolutas, sus gentes hablando siempre por el móvil, marquesinas de autobús con aire acondicionado, los deportivos y los Lamborghini de la policía.

ULTRA LIMITED, 31.600 euros.

Contrastes

Las laderas de las montañas parecen distintas a cada lado, es la luz que las ilumina de manera distinta, aquí manda el sol. Impresiona recorrer los valles que forman las minicordilleras y atravesar, ahora sí, verdaderos pueblos llenos de vida llenos de contrastes. Los siempre presentes indios y paquistaníes en sus viejas motos de 125 cc y coches de tercera mano, cohabitando con los lujosos todoterreno de los emiratíes y alguna moto de gran cilindrada que destaca entre polvo y palmeras.

STREET GLIDE SPECIAL, 28.250 euros.

Nos adentramos en el desierto dubaití, donde el paisaje cambia. La arena que lo ocupa todo hasta el horizonte es cautivadora, hipnótica. El primer tramo lo hago a lomos de la Road Glide Special y no tengo más remedio que apagar el tremendo equipo de sonido para disfrutar de su ronco y profundo motor fundido con el impresionante silencio que envuelve todo. Sin darnos cuenta, y sin estar previsto, la caravana se detiene a disfrutar de unos momentos de ese silencio. Apenas hablamos entre nososotros. El color rojizo de los millones de toneladas de arena nos tiene atrapados.

Subido por fin en la gran Road Glide Ultra, llegamos a nuestro destino final, el Babs Al Shams Desert Resort, un oasis flanqueado por granjas de camellos de carreras. Alguno, he de reconocer, lo agradece. No así yo, que habría seguido rodando por aquellas interminables e inverosímiles rectas carreteras hasta el agotamiento. En cuanto pueda vuelvo, me he dejado kilómetros olvidados.

La caravana detenida en su camino hacia Bab Al Shams, en Dubai.

Un viaje en harley con los gastos pagados

Esta semana se han conocido los participantes ganadores en elDiscover More de este año. Este programa, desarrollado en colaboración con los concesonarios de Europa, África y Oriente Medio para premiar a aquellos que prueben la gama “touring”, se ha celebrado desde el 15 de marzo al 30 de abril. Los más de 20.000 usuarios que solicitaron una prueba de alguno de los modelos de la gama (y realmente la hayan realizado) ha obtado a ganar un viaje con dos motos a cualquier parte del mundo -donde la marca cuente con su servicio de alquiler autorizado- con hasta 5.000 euros de gastos incluidos.

EXPANSION, FUERA DE SERIE: “http://www.expansion.com/fueradeserie/motor/2016/05/26/5742db66468aeb6f5c8b45ea.html“/>

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