Efectos Mariposa: La tiroides y sus señales

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Posada en la parte inferior del cuello, por delante de la tráquea, se encuentra la glándula tiroides, popularmente conocida como “mariposa” debido a su forma. Se estima que el 10% de la población mundial padece algún trastorno de la tiroides y más de 2 millones de argentinos sufre de hipotiroidismo. Además la mitad de quienes presentan nódulos en la glándula no lo saben. En el Día Mundial de concientización sobre el funcionamiento de dicha glándula, recordamos la importancia de conocer sus señales de enfermedad para lograr un diagnóstico precoz.

 

Casi todos hemos escuchado hablar de “los problemas de tiroides”, por ejemplo, cuando alguien tiene algunos kilos de más suele culparse a los mismos. Sin embargo, pocos saben a ciencia cierta qué es, para qué sirve y cuáles son las señales de alerta y sus efectos. En consecuencia, se subestiman algunos síntomas que pueden estar íntimamente ligados con el mal funcionamiento de la glándula y se demora la consulta.

Se calcula que el 10% de la población mundial padece algún trastorno tiroideo, y que en la Argentina más de 5% padece de hipotiroidismo. Además, se estima que entre un 4% y 7% puede presentar nódulos tiroideos, pero la mitad no lo sabe.

La tiroides posee la vasta responsabilidad de regular el metabolismo corporal y tiene que ver con todas las funciones físicas como intelectuales. Entre las funciones de la tiroides se encuentra la producción de hormonas T4 y T3 ambas necesarias para la síntesis de proteínas esenciales para el crecimiento. También contribuyen en el desarrollo del sistema nervioso central y en la frecuencia cardíaca, en el nivel de colesterol, en la fuerza muscular, en la regulación de la temperatura corporal, las condiciones de la piel, el peso, el ritmo intestinal y en la función reproductiva, entre otras.

Alteraciones funcionales

Las dos alteraciones más frecuentes en el funcionamiento de la tiroides son el hipotiroidismo y el hipertiroidismo cuyas causas pueden ser genéticas o estar ligadas a determinadas enfermedades autoinmunes.

Cuando la glándula disminuye su actividad funcional puede indicar un cuadro de hipotiroidismo. Ahora bien, ¿Todos debemos chequear la tiroides? No, sólo quienes poseen antecedentes familiares y aquellos que presentan síntomas ligados a la problemática. Entre los signos de alarma se encuentran: cansancio, uñas quebradizas, constipación, caída del pelo, pérdida de embarazo en el primer trimestre, ritmo cardíaco lento, y en algunos casos depresión.

Como ya se mencionó, el hipotiroidismo puede ser congénito, y es por ello que a las 72 horas de vida se determinan las concentraciones de la hormona tirotropina (TSH) en la sangre de todos los recién nacidos. Dicha hormona estimula el funcionamiento de la tiroides y es producida por la hipófisis. Existe otro tipo de hipotiroidismo subclínico (no presenta síntomas) puede sospecharse al presentar antecedentes familiares.

Otra de las causas de hipotiroidismo es la enfermedad autoinmune denominada “tiroiditis de Hashimoto” por la que el sistema inmunitario produce anticuerpos y ataca a la glándula tiroides que pierde su capacidad de producir suficientes hormonas. El tratamiento para hipotiroidismo suele constar de la administración de hormonas tiroideas (levotiroxina).

 

En el caso del hipertiroidismo, la glándula funciona en exceso produciendo muchas hormonas. Esta enfermedad se puede diagnosticar por taquicardias, ojos saltones, irritabilidad, diarrea, dificultad para lograr un embarazo, hiperactividad, o disminución de peso y trastornos del sueño.

La enfermedad autoinmune emparentada con este trastorno se llama “de Graves”. En este caso, los anticuerpos hacen que la glándula produzca un exceso de hormona tiroidea. Aunque puede ocurrir a cualquier edad en hombres o mujeres, la enfermedad de Graves es más común en las mujeres de 20 a 50 años de edad con antecedentes familiares de enfermedades en la tiroides.

El tratamiento de estos pacientes puede ser con Yodo radioactivo, suministro de drogas o cirugía. Sin tratamiento, el hipertiroidismo puede ser  peligroso y causar problemas cardiacos u osteoporosis.

 

El nódulo no es sinónimo de cáncer

 

Otro trastorno que puede afectar a la tiroides es a nivel estructural, con presencia de nódulos o de inflamación, en este último caso, cuando la glándula crece y aumenta su tamaño se denomina bocio.

Los nódulos tiroideos pueden manifestarse como un bulto en el cuello. En general no dan síntomas, pero en algunos casos pueden provocar dificultades para tragar, para respirar e incluso pueden provocar cambios en la voz. Son más comunes en las mujeres: se estima que cada 9 mujeres afectadas hay un varón.

Pueden ser descubiertos por el paciente mediante el tacto o durante un examen clínico de rutina, o mediante una ecografía tiroidea que es aconsejado a pacientes que hayan palpado un nódulo o ganglios cervicales y a quienes posean antecedentes de cáncer de tiroides. En la mayoría de los casos, los nódulos son benignos, lo cual significa que no son de riesgo para la vida. Más del 50% de la población tiene nódulos y no lo sabe.

La causa de este cáncer se desconoce. Es posible que intervenga un defecto genético. La exposición a la radiación incrementa el riesgo de desarrollo de este tipo de cáncer. El yodo radiactivo es una de las principales herramientas utilizadas para el tratamiento y la detección de la persistencia de la enfermedad  o recurrencia.

En la actualidad, existe  evolución positiva, métodos diagnósticos llevan a un diagnostico precoz Identificar y diagnosticar de forma temprana.

 

Estrés

Las situaciones de estrés crónico alteran la inmunidad, no sólo en lo que respecta a presentar cuadros infecciosos como resfríos o alergias, sino que también puede afectar a aquellos que están predispuestos a desencadenar anticuerpos dirigidos a un órgano en particular como la tiroides. Estos anticuerpos pueden ser inflamatorios disminuyendo la función de la glándula o generando nódulos o pueden ser anticuerpos que estimulen la producción de hormonas generando hipertiroidismo.

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