Día Mundial sin Tabaco

Smoking kill. Illustration of red heart impaled by cigarette.

Smoking kill. Illustration of red heart impaled by cigarette.

 

Más de 6 millones de personas mueren al año por el cigarrillo

 

 

La Asamblea Mundial de la Salud instituyó el a Mundial sin Tabaco en el año 1987 para llamar la atención mundial hacia la epidemia de tabaquismo y sus efectos letales. Cada 31 de mayo es una oportunidad para señalar los riesgos que supone el consumo de tabaco para la salud y fomentar políticas eficaces de reducción de su consumo.

 

El consumo de tabaco es la mayor causa mundial de morbimortalidad y principal causa de muertes prevenibles. Se encuentra asociado con la mortalidad de más de 6 millones de personas al año, de las cuales más de 600.000 son no fumadores que mueren por respirar humo ajeno, disminuyendo en promedio 10 años vida.

 

Asimismo, la tasa de muerte por cualquier causa entre los fumadores es 3 veces mayor. Este exceso de mortalidad se debe a que sólo el tabaquismo causa el 71% de las muertes por cáncer de pulmón, el 42% de las enfermedades respiratorias crónicas y un 10% de las enfermedades cardiovasculares.

 

De no existir un cambio, la epidemia matará a más de 8 millones de personas al año de aquí a 2030. Y, más del 80% de esas muertes evitables se producirán entre las poblaciones de los países de ingresos bajos y medianos.

 

¿Cuál es la situación en nuestro país?

 

Actualmente, en Argentina fuma el 25,1% de los mayores de 18 años, según datos de la Tercera Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (del año 2013). También, entre los más jóvenes el consumo es importante. La última Encuesta Mundial de Tabaquismo en Adolescentes (GYTS 2012) muestra una prevalencia del 22%. Por su parte, datos aportados por investigadores del Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS) en el año 2015 estiman que 44.851 personas mueren cada año por causas relacionadas, lo que representa 998.881 años de vida saludables perdidos por muerte prematura o discapacidad.

 

¿Cómo combatimos esta epidemia?

 

Con la finalidad de combatir la epidemia del tabaquismo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha impulsado el Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT) y el documento MPOWER, un plan integrado por las seis medidas más importantes y eficaces de control del tabaco, entre las que se encuentran:

 

  • Monitor: Vigilar el consumo de tabaco y las políticas de prevención.
  • Protect: Proteger a la población del humo de tabaco.
  • Offer: Ofrecer ayuda para el abandono del tabaco.
  • Warn: Advertir los peligros del tabaco.
  • Enforce: Hacer cumplir las prohibiciones sobre publicidad, promoción y patrocinio del tabaco.
  • Raise: Aumentar los impuestos al tabaco.

 

Cada año, la OMS viene trabajando para fortalecer cada uno de los puntos propuestos. En 2014, la propuesta que enmarcó a la fecha fue promover el aumento de impuestos a los productos del tabaco ya que diversas investigaciones han puesto de manifiesto que es especialmente eficaz para reducir el consumo entre los grupos de menores ingresos e impedir que los jóvenes empiecen a fumar.

 

Por su parte, en el Informe sobre la Salud en el mundo del año 2010 se indicaba que un aumento del 50% en los impuestos al consumo del tabaco generaría algo más de US$ 1400 millones de fondos adicionales en 22 países de bajos ingresos. Si dichos fondos se destinasen a la salud, el gasto sanitario estatal de esos países podría aumentar hasta en un 50%.

 

Para finalizar, es importante resaltar que en la Argentina, a principios de este año se presentó un decreto promotor de la medida. El IECS pudo demostrar que con un incremento en el precio de los cigarrillos podrían lograrse enormes beneficios para toda la población. Un aumento de un 50% podría llegar a evitar más de 25.000 muertes, 42.000 infartos, 11.000 nuevos cánceres y eliminar casi 15.000 accidentes cerebrovasculares (ACV) en diez años.  En este sentido, consideramos que el incremento de los impuestos especiales sobre el tabaco es la medida de control más eficaz en función de los costos.

 

Por la Fundación Cardiológica Argentina (FCA), con el asesoramiento de la Dra. Adriana Angel (MN 88991), miembro de la FCA.

 

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