31 de mayo Día mundial sin tabaco

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La Dra. Patricia Rubinstein y la Lic. Jordana Wolf, Profesionales del Centro Terapéutico Dr. Máximo Ravenna nos explican cómo abandonar el nocivo hábito de fumar sin ganar kilos demás.

El cigarrillo y la comida tienen muchas cosas en común: ambos ingresan por la boca, producen placer, alivio inmediato y la necesidad de repetirlo, cada vez con menor intervalo de tiempo; son de venta libre y su consumo es legal, están socialmente aceptados, generan dependencia y producen daños físicos limitantes. Se empieza por diversión, se cree que uno los domina, y después de un tiempo es la comida o el cigarrillo lo que domina a la persona. Cuando se quieren dejar, la sensación es la de una pérdida, de inseguridad y soledad. Ambos están siempre presentes entre los factores de riesgo de la gran mayoría de enfermedades y padecimientos. El que fuma sabe que le hace mal, el que come sabe que engorda y que engordar hace mal. Pero ese mal se va instalando silenciosa y lentamente, pitada tras pitada, bocado tras bocado, a lo largo de los años. Nadie fuma ni come para hacerse daño, pero el daño se instala y se pierde salud y libertad. No se deja de fumar ni de comer sabiendo sino sintiendo. Sabemos racionalmente que tener alto el colesterol es malo, pero el colesterol no duele. Hasta que no sentimos que llegamos al umbral de la limitación física o el dolor, o hasta que no aparece el miedo, pocas veces nos animamos a dejar aquello que haciéndonos mal, nos hizo creer que lo necesitábamos.

En los grupos de descenso de peso, encontramos que hay algunas personas que vienen a bajar de peso porque engordaron después de dejar de fumar, mientras que otros más previsores, vienen a bajar de peso antes de dejar de fumar, para no subir luego más de lo mínimo inevitable. Y hay otros, que solo vienen a bajar de peso, y no pensaban en dejar de fumar, pero se entusiasman con que están pudiendo con la comida, y se animan a dejar el cigarrillo, haciendo un dos por uno.

¿Por dónde conviene empezar? Conviene empezar por donde cada uno pueda, cualquier decisión es bienvenida, todo junto o en etapas, porque la verdadera decisión es la de animarse a llevar una mejor calidad de vida, a transitar un proyecto de vida saludable, a dejar una cosa para poder muchas.

 

 

Al dejar el hábito del cigarrillo, mejoran enormemente los sentidos del gusto y del olfato, por lo que las comidas pasan a tener mejor sabor y aroma y, por lo tanto, se despierta más el apetito. Se come con más ganas y comienzan a desearse alimentos con sabores fuertes. Así, se genera más ingreso de comida y, por ende, más calorías que llevan al aumento de peso.

En ausencia del tabaco, aumenta el estrés y la ansiedad y se trata de calmar los nervios comiendo más de lo debido. Esta ingesta aumentada es, en general, con alimentos hipercalóricos y muy poco nutritivos.

Si se lleva a cabo una alimentación correcta y se practica actividad física de manera habitual, no se va a producir forzosamente un engorde.

Curiosamente, tanto el tabaco como cierto tipo de comidas compuestas por hidratos de carbono refinados (harinas con grasa y sal, harinas con azúcar, etc) confluyen en la excitación de una zona del cerebro llamada hipotálamo, donde se encuentra un centro de “recompensa y placer”. Por eso, al dejar de fumar, el impulso lleva a querer consumir ese tipo de alimentos y no otros.

Lo más importante es entender la importancia de dejar de fumar y que, como efecto sustitutivo, no cambiemos el tabaco por la comida sino por otra actividad que nos distraiga pero que no nos haga daño.

Algunos tips para dejar de fumar

-Es muy recomendable redactar un listado de diez actividades que nos produzcan placer, excluyendo el tabaco, la comida ó las bebidas, ya que todas ellas conducen al mismo tipo de estímulo cerebral adictivo.

-La clave es apartar la mente del deseo de fumar, pero sin comer demás, adaptándonos a una alimentación neutra, que no estimule nuestras papilas gustativas ni nuestro centro de “recompensa y placer”.

-Un buen baño de inmersión con sales, la lectura de un libro que nos atrape, la conversación con amigos, una buena película, un recital, una obra de teatro, cantar, bailar, hacer trabajos manuales, como dibujar, pintar, tejer, practicar jardinería, que nos mantienen las manos ocupadas en reemplazo de nuestro antiguo acompañante, el cigarrillo. En fin, cualquier actividad que resulte muy gratificante y placentera pero que no implique daño.

Cuando se evalúan las ventajas y desventajas de dejar de fumar no puede haber duda alguna de la decisión.

Vencer una adicción tan nociva para nuestra salud, al mismo tiempo que podemos adquirir hábitos saludables para no aumentar de peso, es una doble apuesta de que se puede.

No es ni fácil ni difícil. Lo seguro es que: ¡Vale la pena!

 

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