Mes de la endometriosis: mitos y realidades Por el Dr. R. Sergio Pasqualini

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Por el Dr. R. Sergio Pasqualini (MN 39914), director científico de Halitus Instituto Médico y presidente de Fundación REPRO

 

El 19 de marzo se lleva a cabo en Estados Unidos –con réplicas en distintos países- la ENDOMARCH, marcha mundial por la Endometriosis, una enfermedad que consiste en que el tejido endometrial, que normalmente tapiza la cara interior del útero, se presenta por fuera de la cavidad uterina. Puede aparecer en forma de implantes en el peritoneo –que tapiza la cavidad abdomino-pelviana, de quistes en los ovarios y, con menor frecuencia, en otras zonas del cuerpo. Su origen se debe al reflujo de la sangre menstrual por las trompas hacia la cavidad de la pelvis. Normalmente las glándulas endometriales que refluyen con la sangre menstrual no implantan en el peritoneo o forman quistes en los ovarios u otras zonas del cuerpo, pero ya sea por factores propios del endometrio o por receptividad alterada,  implantan y se produce la endometriosis.

 

Se la considera la enfermedad del siglo XX, porque con la aparición de la planificación familiar y los cambios culturales que llevaron a que las mujeres posterguen en el tiempo la búsqueda de su primer hijo –así como tener menos hijos- las mujeres pasaron también a tener más menstruaciones antes de enfrentar su primer embarazo. Anteriormente, el no control de la natalidad llevaba a que se dieran mayor cantidad de embarazos y por lo tanto menor cantidad de menstruaciones (las mujeres pasaban más tiempo embarazadas y amamantando). A menor cantidad de períodos menstruales, menor reflujo menstrual y por lo tanto, menor endometriosis.

 

¿Mito o realidad?

 

  • Todas las endometriosis son iguales. No lo son. Puede decirse que existen tantas endometriosis como pacientes que la presentan. Existen diferentes grados, distintas causas, síntomas diversos. Puede presentarse en forma asintomática o ser causal de distintos grados de dolor, de infertilidad, etc.

 

  • Todas las pacientes presentan dolor. No. Muchas mujeres con endometriosis no lo hacen. El dolor característico de la endometriosis, cuando se presenta, es pre o intramestrual y secundario, es decir, comienza en algún momento luego de la primera menstruación y, con el tiempo, es progresivo en intensidad.

 

  • La endometriosis no afecta a mujeres jóvenes y adolescentes. Si, las afecta. Puede hacerlo a edades tempranas pero como se origina por reflujo de la sangre menstrual, puede aparecer luego de más o menos tiempo de que se presente la primera menstruación.

 

  • La endometriosis mejora al llegar a la menopausia. Sí. La menopausia es el cese de la menstruación, consecuencia de la falla ovárica y por lo tanto, de la producción de hormona –estrógenos y progesterona. Como las hormonas resultan fundamentales para el mantenimiento de los implantes endometriales, al desaparecer las hormonas, también lo hace la endometriosis.

 

  • La endometriosis causa siempre infertilidad. No. Se calcula que el 10% de las mujeres en edad reproductiva presentan algún grado de endometriosis y hasta un 40% de las que consultan por infertilidad. Muchas mujeres que se embarazan pueden presentar algún grado de endometriosis y nunca se enteran porque lograron la gestación; otras, pueden padecerla y ser ésta la causa de infertilidad –ya sea por adherencias pelvianas, por ser tóxica para los óvulos y embriones o por generar alteraciones a nivel de la implantación; otras pueden presentar endometriosis y el motivo de infertilidad ser otro.

 

  • La endometriosis se diagnostica solo por cirugía. Sí. Se puede sospechar la presencia de endometriosis, más si se presenta como quiste/s en el ovario/s dada su imagen característica en una ecografía; pero el diagnóstico de certeza lo brinda la cirugía, ya sea a cielo abierto o por laparoscopía.

 

  • La endometriosis siempre se opera. No. Se evalúa cada caso en particular. No es lo mismo una mujer de 20 años que presenta un gran quiste de endometriosis que una que presenta un grado leve y no está logrando el embarazo. Siempre es necesario tener en cuenta –más aún si se está ante la presencia de quistes de endometriosis- que  cada vez que se extirpa un quiste queda menos tejido ovárico remanente, que se afecta la vascularización del mismo al extraerlo, lo que siempre disminuye el tejido ovárico. Por otro lado, hay publicaciones que demuestran una mejoría con la cirugía y otras que no. Con el advenimiento y los buenos resultados de la fertilización in Vitro es que hoy la cirugía por endometriosis se realiza con menor frecuencia.

 

  • En la mujer infértil siempre hay que descartar endometriosis. No necesariamente. Solo si el tratamiento en ese caso en particular va a modificarse según presente o no algún grado de endometriosis. Es por ello que hoy en día se realizan muchas menos laparoscopías para descartar su presencia.

 

  • Los tratamientos hormonales mejoran la endometriosis. Sí. No la curan pero mejoran los síntomas, fundamentalmente el dolor, y frenan -o retardan- en muchos casos su evolución.

 

  • El embarazo es lo mejor que le puede pasar a una mujer que presenta endometriosis. Sí. El embarazo –ya sea logrado naturalmente o por tratamiento de fertilización asistida- es lo mejor que puede pasarle a una mujer que padece de endometriosis. Ningún tratamiento hormonal llega a elevar tanto las hormonas como cuando se produce un embarazo y menos aún, mantenerlo durante 9 meses. Tan beneficioso es el efecto del embarazo que cuando se lleva a cabo un tratamiento de fertilización in Vitro de alta complejidad en una mujer que no lograba la gestación por la presencia de endometriosis puede verse como luego del nacimiento, algunas de estas mujeres logran un embarazo espontáneo por la mejoría que dicho embarazo logró. De hecho, recomendamos el uso de anticonceptivos en esos casos para evitar embarazos no deseados.

 

  • La endometriosis en algunos casos puede ser la expresión de un trastorno inmunológico. Es clara la asociación que existe entre la endometriosis y la presencia de autoanticuerpos en la misma paciente. Sin embargo, aún no se ha podido dilucidar qué fue primero. Es decir que el crecimiento ectópico del endometrio puede poner en alerta a las defensas y generar anticuerpos contra nuestros tejidos, pero también la propia endometriosis podría ser consecuencia del proceso de inflamación crónica que la autoinmunidad le va generando a todo nuestro organismo. El punto es que cuando hay endometriosis hay que salir a descartar la autoinmunidad asociada. Y cuando hay autoinmunidad e infertilidad, hay que descartar la endometriosis.

 

No hay que perder de vista que la endometriosis es una dolencia que avanza, por lo tanto, es importante diagnosticarla tempranamente y tratarla de ser necesario para que esa mujer lleve una vida normal.

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